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  • Qué significa que Argentina deje la Organización Mundial de la Salud

    » Clarin

    Fecha: 17/03/2026 14:45

    Es un día caluroso y los hombres, de prolijo traje para el evento diplomático, lo sufren aún más. Estamos en Nueva York y es 22 de julio de 1946. Es el día de la firma del acta de creación de la Organización Mundial de la Salud, la OMS. Del acto participan representantes de los países firmantes. Argentina es uno de ellos. Casi 80 años después, Argentina abandona la OMS. Es un inconfundible símbolo de alineamiento político con Estados Unidos, el mismo país que en su momento impulsó la creación del que sigue siendo el mayor organismo de coordinación de salud global. El contrapunto que se da entre esos días y la situación actual es interesante. En su momento, el firmante del acta fue (ad referéndum de la rúbrica oficial) un sanitarista especializado en salud pública que ofició de delegado en la materia: Alberto Zwanck. Dos años después, todo quedó plasmado en una ley que lleva la firma de Juan Hortensio Quijano, entonces ministro del Interior, y el presidente de la cámara de Diputados, Héctor Cámpora. Apruébase la constitución de la Organización Mundial de la Salud y el protocolo concerniente a la Oficina Internacional de Higiene pública, documentos firmados en Nueva York por los delegados argentinos, el 22 de Julio de 1946, decía el texto normativo. Casi 80 años después, Mario Lugones, actual ministro de la cartera sanitaria, avala la separación de la Argentina del organismo. Lo hace en respuesta a la sintonía fina que la cúpula del Gobierno definió respecto de la gestión del presidente estadounidense, Donald Trump, cuya política exterior en buena medida viene promoviendo una redefinición total de la tendencia histórica al multilateralismo. Fuentes oficiales ligadas a esa cartera dejan entrever (a modo de tranquilizar) que no habrá cambios sustanciales, ni en provisión de vacunas ni en ningún orden que pueda la gestión de salud en Argentina. Y, al mismo tiempo, el ministerio robustece la alianza histórica con un organismo que es hijo o filial regional de la propia OMS, la Organización Panamericana de la Salud: hace 10 días, firmó un acuerdo para impulsar que los medicamentos argentinos lleguen a la región. ¿Qué significa todo esto? Las claves del adiós a la OMS La noticia de la salida de la OMS, ahora oficializada por el canciller Pablo Quirno, se había adelantado hace cosa de un año. Pero fue en mayo de 2025, con la visita del secretario de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., cuando el tema cobró especial envergadura. El funcionario estadounidense (un reconocido cuestionador de la eficacia de las vacunas) había dado una conferencia de prensa compartida con su par local, en la que había dejado entrever que se crearía un nuevo organismo multilateral para reemplazar la supuesta ineficacia de la OMS. Aunque desde el Ministerio de Salud habían difundido una comunicación muy alineada con la vocería estadounidense (Hoy la evidencia indica que las recetas de la OMS no funcionan porque no están basadas en ciencia sino en intereses políticos y estructuras burocráticas que se resisten a revisar sus propios errores. Lejos de corregir el rumbo, la OMS ha optado por ampliar competencias que no le corresponden y condicionar la soberanía sanitaria de los países), Lugones no se quedó en el molde cuando le tocó hacerlo. En la conferencia de prensa, más de una vez debió ratificar su compromiso con las vacunas, y que Argentina, en ese sentido, no cambiaría ningún rumbo. Desde esos días de mayo a esta parte, varias veces se vio en la necesidad de asegurar que la salida de la OMS no afectaría la provisión de vacunas ni de medicamentos, en ningún sentido. En paralelo se ocupó de engrosar una colaboración que desde lo discursivo quizás compensa, con el organismo que hace las veces de representante local de la Organización Mundial de la Salud: la OPS. Así, para muchos fue quedando completamente claro que se trataba de una cuestión política o, más bien, geopolítica, y que el gesto era meramente simbólico. Aunque varios referentes de la salud, como el ex secretario de Salud Adolfo Rubinstein, expresaron en distintas entrevistas que esta decisión era meramente simbólica (en el sentido de que no se materializaría de ninguna forma en particular), otras voces se pronunciaron -y todavía lo hacen- de manera distinta. Miradas sobre la salida de la Argentina de la OMS En febrero de 2025, desde el Ministerio de Salud de la ciudad de Buenos Aires (conducido por Fernán Quirós) se había cuestionado la decisión del Gobierno nacional, con el argumento explícito de que contar con una institución coordinadora a nivel global era clave, y más aún después de la pandemia. Si no iba a ser la OMS, alguna institución debía ocupar ese rol. Pasado un año, desde el entorno de ese ministerio explican que el sustituto es claro, de modo que la situación estaría ordenada: la OPS, que en definitiva es la OMS, hace las veces de nueva institución coordinadora a nivel regional y local. De ser necesario coordinar políticas mundiales en un nivel mayor, la OPS será el vaso comunicante lógico con el organismo madre. Al revés, Nicolás Kreplak, ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, criticó la decisión, que interpretó como la debilitación de herramientas que fueron fundamentales en la pandemia y consideró que es una muestra de oposición del Gobierno al rol del Estado, la cooperación internacional y el cuidado de la salud de la población. Calificó la medida como una verdadera irresponsabilidad, ya que la articulación global es clave para la gestión de la salud, en el acceso a insumos, vacunas, información epidemiológica y estrategias de prevención. El médico y diputado Pablo Yedlin, legislador varias veces integrante de las comisiones de salud del Congreso, opinó que es un error enorme y que tanto el Gobierno local como el estadounidense esgrimen motivos falsos. Atribuyó la decisión de Donald Trump a un posicionamiento geopolítico. Trump busca una posición dominante, pero para los países periféricos que recibimos más de la OMS que lo que damos -desde investigación y cooperación hasta evaluación o asesoramiento-, no tiene ningún sentido, marcó Yedlin. Ahora bien, ¿cambiará algo? El diputado fue claro: La OMS va a seguir haciendo sus recomendaciones. Van a ser públicas y la Argentina va a tomarlas o no. A mí me parece que algo cambia. Cuando sos parte de una organización multilateral que investiga, desarrolla, coopera y opina, podés debatir si formás parte de la estructura. Si no sos parte, la ves de afuera. No es que vayamos a tener problemas de salud por irnos, pero es un retroceso. Sobre la firma Newsletter Clarín

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