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Parana » Inventario22
Fecha: 17/03/2026 11:24
Crisis en el sector textil: por la caída de la demanda, crece el deterioro en la cadena de pagos y se retrae más el empleo Las ventas en el sector textil muestran 12 meses de caída en los últimos 13 relevamientos y se comienza a resentir la cadena de pago, ya que ocho de cada diez compañías presentan dificultades. Además, hay un crecimiento del stock por la caída en las ventas, que redunda en destrucción de puestos de trabajo. De acuerdo con el relevamiento, las ventas del sector registraron una caída interanual del 8,4% entre enero y febrero, a la par que el 63% de las empresas reportó bajas en su nivel de actividad, según la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI). Este nuevo dato confirma una dinámica que se repite desde hace meses: en 12 de los últimos 13 relevamientos bimestrales se observaron retrocesos en las ventas. El nivel de utilización de la capacidad instalada en el sector textil fue de 23,7% en enero, inferior al registrado en el mismo mes del año anterior (33,9%), como consecuencia de los menores niveles de producción de tejidos y de hilados de algodón, según informó el INDEC esta semana. Teniendo en cuenta los datos del IPI manufacturero, la fabricación de tejidos y acabado de productos textiles disminuyó 33,7% y la producción de hilados de algodón cayó 33,1%. En paralelo, la falta de demanda continúa siendo la principal preocupación de las compañías, ya que ocho de cada diez empresas la señalan como el principal problema del sector, en un escenario marcado por el debilitamiento del consumo interno tras el fuerte ajuste implementado por el gobierno de Javier Milei. Uno de los datos que más preocupa en el sector es el creciente estrés financiero entre las empresas. Según el informe de la CIAI, ocho de cada diez compañías enfrentan dificultades en la cadena de pagos, una situación que se agravó con fuerza en los últimos meses. El relevamiento muestra que las firmas sin atrasos significativos cayeron del 40% al 21% en apenas un bimestre, mientras que se duplicó la cantidad de empresas con atrasos ocasionales en sus pagos. Detrás de este deterioro aparece una combinación de factores: menores ventas, acumulación de stock y dificultades para trasladar los aumentos de costos a los precios finales. La debilidad del consumo también comienza a reflejarse en los inventarios, ya que el 50% de las empresas declara tener niveles de stock excesivo, el registro más alto desde mediados de 2024. Esto se da a la par de una caída real de los salarios, producto de la aceleración inflacionaria. En enero, según el último relevamiento de CP Consultores, el promedio de los salarios negociados en los convenios mostró una desaceleración (1,6%), influenciado por la paritaria de Comercio, que otorgó un aumento en diciembre, a costa de 0% en el primer trimestre de 2026. Sin contar Comercio, el promedio de paritarias creció 2,6% en enero. Sin embargo, el salario real acumulado se ubica 5,3% abajo. El fenómeno de sobrestock responde a una demanda que no logra recuperarse mientras las empresas intentan sostener su producción y cada vez tienen menor margen para recomponer precios. De acuerdo con la encuesta, la mitad de las firmas no pudo trasladar los aumentos de costos a los precios, mientras que otro 43% apenas logró trasladar menos de la mitad. La situación es cada vez más alarmante y, tal como ocurre en otros sectores del tejido productivo, el impacto empieza a sentirse también en el mercado laboral: las principales medidas adoptadas por las empresas fueron que las renuncias no sean reemplazadas (25%), mientras que los despidos ya representan el 21% de las decisiones sobre dotación de personal, marcando un aumento de 7 p.p. respecto del bimestre anterior. El achique del mercado laboral y la pérdida del poder adquisitivo son las principales prioridades económicas que la sociedad cree que el Gobierno debe atender hacia adelante, lo cual ya se ve reflejado en los sondeos de opinión: ante la pregunta de cuál es la principal prioridad económica que tiene que tener el Gobierno, se destacan aumentar los salarios reales (35%) y generar empleo (24%), mientras que bajar la inflación (12%) ya queda por debajo de reducir la pobreza (17%), según el Monitor de QSocial. Expectativas negativas De cara a los próximos meses, el clima empresario tampoco muestra señales de mejora. Las expectativas sobre la economía general volvieron a deteriorarse y creció la proporción de empresas que prevé un escenario malo o muy malo para el resto del año. En ese marco, seis de cada diez compañías esperan que sus ventas se mantengan sin cambios en los próximos tres meses, mientras que solo el 16% proyecta una mejora y una de cada cuatro anticipa nuevas caídas.
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