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  • Crisis en la industria textil: 8 de cada 10 empresas consideran a la baja demanda como su principal problema

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 17/03/2026 08:59

    La industria textil es uno de los sectores más afectados por la reconfiguración de la macroeconomía argentina. En un escenario en el que las ventas no repuntan, los depósitos se llenan de mercadería sin salida y crecen los problemas financieros a lo largo de toda la cadena, el sector atraviesa un momento crítico. Según un relevamiento de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), ocho de cada diez empresas identifican hoy la falta de demanda como su principal problema. El diagnóstico, insiste la entidad, se repite por tercer año consecutivo y refleja el freno del consumo en un sector altamente dependiente del mercado interno. Los números de actividad muestran con claridad la magnitud del freno. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la utilización de la capacidad instalada en la industria textil fue de apenas 23,7% en enero de 2026, muy por debajo del 33,9% registrado en el mismo mes del año pasado. En paralelo, las ventas siguen sin repuntar. Según la encuesta de la CIAI correspondiente al primer bimestre del año, las ventas cayeron 8,4% interanual y consolidaron una tendencia negativa que ya lleva dos años. En 12 de los últimos 13 relevamientos bimestrales, el sector registró retrocesos en su facturación. Se trata, además, de una caída generalizada. De acuerdo con el relevamiento, el 63% de las compañías consultadas informó una caída en sus ventas, mientras que solo tres de cada diez registraron mejoras y un 7% declaró niveles similares a los del año pasado. La prolongada caída de ventas impacta directamente en los depósitos. De hecho, la mitad de las empresas del sector declara tener niveles de stock excesivos, el registro más alto desde el tercer bimestre de 2024. Con mercadería acumulada y menos ingresos, la situación financiera empezó a tensarse. Hoy, ocho de cada diez empresas reportan problemas financieros. Esta situación, consecuentemente, se traslada a la cadena de pagos. Según el reporte de la entidad que reúne a las empresas del sector, seis de cada diez compañías reconocieron atrasos ocasionales en sus obligaciones, una proporción que se duplicó en los últimos meses. Al mismo tiempo, el grupo de firmas sin atrasos significativos se redujo de 40% a apenas 21% en un solo bimestre. Este contexto impacta además sobre el empleo. Dentro de las medidas adoptadas por las empresas para enfrentar la caída de actividad, el 21% corresponde a despidos, siete puntos más que en el relevamiento anterior. A esto se suma que el 25% son renuncias que no fueron reemplazadas, una estrategia frecuente para reducir costos sin ampliar los recortes. Las expectativas hacia el futuro no muestran señales claras de recuperación. El informe de la CIAI señala que solo el 16% de las empresas espera una mejora en las ventas durante los próximos meses, mientras que seis de cada diez prevén estabilidad y una de cada cuatro anticipa una nueva caída. El peso de los impuestos en el precio final A este escenario se suma la estructura de costos del sector. Según Claudio Drescher, presidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria, una parte importante del precio final de la ropa en la Argentina está explicada por impuestos, costos financieros y gastos comerciales. Arranca con un 21% de IVA, 1,2% de impuesto al cheque, 1,8% de arancel de tarjeta, 14,85% de costo financiero por las seis cuotas, más el 15% del costo de alquiler, da 55%. Lo que le queda a la empresa es 45% y no pagó la diseñadora, no pagó el camión, no pagó la publicidad, no pagó el diseño, nada. Solamente el 45%. Esto no pasa en ninguna parte del mundo, detalló. Para el dirigente empresario, la solución no pasa por aumentar los precios, sino por reducir los costos financieros y la carga impositiva que enfrenta la actividad. En este sentido, el estudio de la Cámara de Indumentaria sostiene que frente a la falta de mercado, se agrava la imposibilidad de trasladar costos a precios. La mitad de las empresas no pudo trasladar aumentos y un 43% apenas pudo trasladar menos de la mitad. Drescher reconoció que la ropa no debería subir, ya que está a un precio muy alto. Lo que habría que bajar es la tasa de interés, que determina que estés pagando un 15% del precio por financiar seis cuotas. También tendría que bajar el impuesto al cheque, ingresos brutos y las tasas municipales y provinciales que se agregan al costo. Importaciones y competencia externa El escenario se vuelve aún más desafiante por el avance de la competencia externa. Durante 2025, la Argentina importó 391.676 toneladas de productos textiles e indumentaria, lo que implicó un aumento interanual del 71% en volumen y del 52% en dólares, según un informe elaborado por Federico Cerutti, de Page Manager. El crecimiento fue particularmente fuerte en el comercio electrónico internacional. Las importaciones bajo la modalidad courier o puerta a puerta aumentaron 274,2% interanual, impulsadas por plataformas como Shein y Temu.

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