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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 16/03/2026 15:38
Se fue físicamente, pero su voz quedará siempre en el recuerdo de los futboleros. Marcelo Araujo trazó un antes y un después en la historia del relato de este deporte en televisión. Algunas de sus narraciones son emblemáticas, sin distinción de colores de camisetas, pero sí hermanados por el celeste y blanco de la Selección y la pasión por la número cinco. Había nacido en Villa Crespo el 12 de junio de 1947 con el nombre de Lázaro José Zilberman. Desde muy chico, quedó clara su pasión por el fútbol. Cuando era un adolescente, decidió que quería vincularse al periodismo deportivo y comenzó su actividad en la célebre Oral Deportiva que conducía José María Muñoz en Radio Rivadavia a fines de los 60. El inicio de la nueva década lo encontró trabajando por primera vez en televisión, el medio que le daría su máxima exposición y fama, muchos años más tarde. Formó parte de un gran equipo deportivo en Canal 7, donde también estaban Enrique Macaya Márquez, Oscar Gañete Blasco y Diego Bonadeo, entre otros. En paralelo, en 1974, se vinculó a Radio Belgrano, en el primer proyecto serio de intentar pelearle el liderazgo a Muñoz. Deportes Belgrano fue un interesante intento, con un excelente plantel: Néstor Ibarra, Fernando Niembro, Ricardo Podestá y Adrián Paenza, entre los más destacados, con la mira en una gran cobertura del Mundial que se disputó en Alemania. Cuestiones políticas llevaron prontamente la idea al naufragio. Siguió trabajando en televisión, en Canal 7, hasta fines del 78, cuando fue despedido junto a otros colegas. Allí atravesó tiempos complejos, sin mucha continuidad laboral. A mediados del 80, junto a Fernando Niembro, concurrían el domingo a la cancha a presenciar el partido principal, solo como espectadores. Un día, a la salida de la cancha de Huracán, tomando algo en un bar, se pusieron a pensar en volver al ruedo, armando un buen equipo, para poder competirle a Muñoz. Le presentaron la idea al productor Julio Moyano, quien les dio cabida, pero dejó en claro que una de las claves era tener un buen relator. Luego de tirar opciones, al elegido había que ir a buscarlo a Uruguay y era Víctor Hugo Morales. En febrero del 81, arrancaron por Radio El Mundo, con bastante suceso. Al año siguiente, con la llegada a Mitre, Sport 80 prontamente cautivó a la audiencia y se quedó con el liderazgo absoluto, a partir de la impronta de Víctor Hugo en el relato, secundando en forma impecable por ese grupo disruptivo, que tenía la opinión por sobre la información como lema. La apertura democrática les hizo sintonizar con lo que el grueso del público quería escuchar, con pensamientos claros y jugados, en temas que iban más allá del deporte. Para esa misma época, en abril del 83, por la pantalla de Canal 9, comenzó Todos los goles, programa que se emitía los domingos por la noche. Con título explícito como pocos, mostraba los tantos y las mejores jugadas de los partidos que se habían disputado apenas unas horas antes. Junto a Araujo, estaban Niembro, Dante Zavatarelli y Julio Ricardo, quien en el 84 se fue al 13, siendo suplantado por Adrián Paenza. Era el relator de la emisora, haciendo una recordada dupla con Niembro, teniendo a su cargo casi todos los partidos de la Selección dirigida por Carlos Bilardo, desde el inicio del ciclo, hasta los amistosos previos a México 86, con el punto más emotivo del gol de Ricardo Gareca contra Perú en junio del 85, que le permitió a Argentina su agónica clasificación. Todos los goles continuó hasta 1987, cuando ya competía con Fútbol de Primera, siendo claramente su antecesor. Durante el 88 y la primera parte del 89, Araujo fue el narrador de los encuentros amistosos o internacionales (no tenía los derechos para el torneo local) que televisaba Canal 9. A mitad del 89, Fútbol de Primera concluyó su ciclo de cuatro años por ATC para pasar al 9, con casi todo el equipo, menos Mauro Viale, quien decidió quedarse para cumplir tareas de información general y política en el noticiero. El programa llegó pero con la carencia de relator. Allí, Carlos Ávila, dueño de Torneos y Competencias, la productora, se reunió con los dos candidatos que tenía en carpeta para ese lugar. El elegido fue Marcelo Araujo. El otro era Marcelo Tinelli. El 13 de agosto del 89 dio comienzo el programa por Canal 9, con el partido Racing vs Talleres. Allí, en su primera aparición, tuvo muy buenas palabras para Mauro Viale y para Enrique Macaya Márquez, con quien comenzaba a conformar una dupla que estaba llamada a quedar en la historia. A mediados del 90 fue parte del equipo que transmitió el Mundial de Italia por la pantalla de ATC, único canal que tenía los derechos. Quedó en el recuerdo, su relato del emblemático gol de Claudio Caniggia a Brasil: Maradona. Alemao que no. Sigue Diego. Lo estaban agarrando. Caniggia, ahora o nunca, Caniggia el triunfo. Y un hermoso e interminable grito de gol. Fútbol de Primera continuó en Canal 9 hasta agosto del 92, cuando pasó al 13, que sería el de su explosión definitiva, con mayor equipamiento técnico. Allí se sintió definitivamente liberado para ser disruptivo a cada paso, como el día que dejó el relato, tal como lo había advertido segundos antes, cuando Luis Medero, defensor de Boca, convirtió un golazo contra Platense. Fue la voz de los partidos de la selección en la década siguiente, con un relato vibrante, donde el hincha se sentía identificado por el sentimiento que le ponía, como en los casos de los Mundiales 94 y 98. Luego de Mitre había pasado por Del Plata y tras varios años sin estar en radio, reapareció por La Red, conduciendo un recordado ciclo Araujo de Primera, en donde muchos colegas dieron sus primeros pasos. Su ciclo en Fútbol de Primera culminó poco más de 15 años después del inicio, en noviembre de 2004. A partir de allí, estuvo en diversos medios, sin mayor continuidad, hasta agosto de 2009, donde fue la cara principal y el relator del partido más importante de Fútbol para todos. Quizás ya no estaba como en sus mejores momentos, pero seguía siendo Marcelo Araujo. Con una manera única de contar el fútbol. Esa que se adhirió al sentimiento de los hinchas. Y que hoy recordamos más que nunca, con total agradecimiento y sin estar crazy.
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