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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 16/03/2026 14:58
El estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del comercio mundial de energía, se convirtió en un punto de tensión central tras el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero. Teherán anunció que mantendría el paso abierto para algunos países, pero restringido para Estados Unidos y sus aliados, una decisión que alteró el flujo del comercio petrolero y provocó una reacción inmediata en los mercados energéticos. Aproximadamente una quinta parte del petróleo que se transporta en el mundo atraviesa este corredor marítimo que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán. La interrupción parcial del tránsito ha reducido el tráfico de petroleros y disparado la volatilidad de los precios del crudo. La decisión iraní y el cierre parcial del estrecho El 2 de marzo, el asesor del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, Ebrahim Jabari, declaró que el estrecho estaba cerrado y advirtió que cualquier buque que intentara atravesarlo podría ser atacado por las fuerzas navales iraníes. La declaración siguió a la escalada militar iniciada el 28 de febrero. En ese contexto, Irán afirmó que permitiría el tránsito únicamente a determinados países que solicitaran autorización. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, indicó en una entrevista con la cadena estadounidense CBS que varios gobiernos habían solicitado garantías para sus embarcaciones y que las fuerzas armadas iraníes decidirían caso por caso. Países que han obtenido paso seguro Aunque Teherán no ha publicado una lista oficial, varias fuentes diplomáticas, autoridades nacionales y sistemas de monitoreo marítimo han confirmado algunos casos. Pakistán Un petrolero Aframax con bandera pakistaní, el Karachi, atravesó el estrecho transportando crudo procedente de Abu Dhabi. Según datos del sistema de seguimiento marítimo de MarineTraffic, el buque de 237 metros de eslora ingresó en la zona económica exclusiva iraní el 15 de marzo a las 11:33 UTC y cruzó el estrecho a las 14:43 UTC. El barco realizó el tránsito con su sistema de identificación automática (AIS) activado, una señal poco habitual en situaciones de alto riesgo marítimo. El monitor de tráfico marítimo indicó que se trata del primer cargamento no iraní que atraviesa el estrecho transmitiendo su señal desde el inicio de la crisis, lo que sugiere que algunos envíos están recibiendo autorizaciones específicas de paso seguro negociadas con Teherán. Tras cruzar el estrecho, el petrolero continuó su navegación por el Golfo de Omán a una velocidad cercana a 9,6 nudos. India El embajador iraní en Nueva Delhi confirmó que Teherán autorizó el paso de varios buques indios. Autoridades del Ministerio de Puertos y Transporte Marítimo de India informaron que al menos dos petroleros con gas licuado de petróleo lograron cruzar el estrecho rumbo a puertos del oeste del país sin incidentes. Turquía El ministro turco de Transporte, Abdulkadir Uraloglu, señaló que uno de los quince buques vinculados a empresas turcas que esperaban cerca de la zona recibió autorización iraní para cruzar. El permiso se otorgó debido a que el barco había utilizado previamente un puerto iraní. Otros gobiernos han iniciado contactos con Teherán para asegurar el tránsito de sus embarcaciones. China Según Reuters, Beijing mantiene conversaciones con Irán para garantizar el paso de petroleros que transportan crudo y gas natural licuado desde Qatar. China recibe cerca del 45 % de su petróleo a través del estrecho, lo que la convierte en uno de los países más expuestos a una interrupción prolongada. Italia Funcionarios citados por el Financial Times indicaron que Roma ha solicitado negociaciones con Irán para permitir el tránsito de sus barcos, reflejando la preocupación europea por el impacto en el suministro energético. El gobierno de Giorgia Meloni ha marcado una distancia clara frente a la reciente ofensiva de Estados Unidos e Israel conmtra el régimen de Teherán. Impacto en los mercados petroleros La incertidumbre sobre el tránsito marítimo provocó un aumento inmediato en los precios del petróleo. El crudo Brent superó los 105 dólares por barril, más de un 40 % por encima del nivel previo al inicio de la guerra, cuando cotizaba cerca de 65 dólares. Posteriormente, los precios retrocedieron parcialmente cuando surgieron señales de que algunos cargamentos podrían recibir permisos especiales para cruzar. Durante la jornada de este lunes, el estadounidense West Texas Intermediate llegó a caer más de un 5 %, hasta cerca de 93 dólares por barril, mientras el Brent se movía en torno a los 100 dólares en medio de una fuerte volatilidad. Los inversores interpretaron el tránsito del petrolero pakistaní y las declaraciones iraníes sobre negociaciones con terceros países como indicios de una posible apertura parcial del estrecho. Un punto crítico del comercio global Durante las semanas posteriores al inicio de la crisis, el tráfico marítimo por el estrecho se redujo de forma significativa. Datos de seguimiento de MarineTraffic indican que más de veinte grandes petroleros abandonaron el Golfo Pérsico mientras las navieras evaluaban el riesgo de atravesar la zona. El flujo reducido refleja la incertidumbre que enfrentan los operadores ante la posibilidad de ataques o restricciones al tránsito. La situación ha transformado el paso por el estrecho en un proceso condicionado por negociaciones puntuales con Teherán. El tránsito de algunos buques autorizados sugiere que el acceso depende de acuerdos diplomáticos específicos entre Irán y determinados gobiernos, lo que introduce un componente político directo en el comercio energético. En este contexto, el presidente estadounidense Donald Trump propuso la creación de una coalición naval internacional para escoltar buques comerciales y asegurar la navegación. Washington pidió a países como China, Francia, Japón, Corea del Sur y Reino Unido que envíen embarcaciones a la región. Hasta ahora, ninguno de esos gobiernos ha confirmado su participación. Alemania y Grecia descartaron intervenir militarmente y el primer ministro británico Keir Starmer afirmó que su país no se involucrará en la guerra.
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