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  • Una terapia experimental logró interceptar el cáncer de páncreas al detectar lesiones precursoras del tumor

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 16/03/2026 01:47

    Una nueva estrategia médica desarrollada por científicos de la Universidad de Pensilvania logró eliminar lesiones precancerosas del páncreas en ratones antes de que se transformen en tumores, con un efecto positivo en la supervivencia. El estudio, publicado por Science, ofrece la primera evidencia sólida de que la llamada intercepción del cáncer puede aplicarse al adenocarcinoma ductal pancreático (PDAC), la forma más común y letal de cáncer de páncreas. El trabajo fue liderado por médicos e investigadores de la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania y el Centro Oncológico Abramson, que explicaron que la investigación se centra en intervenir el proceso tumoral de ratones en sus fases más tempranas, apuntando a lesiones microscópicas conocidas como neoplasias intraepiteliales pancreáticas (PanIN), que suelen preceder al desarrollo del tumor. Estas lesiones, presentes en el páncreas de la mayoría de los adultos, son invisibles para las pruebas de imagen convencionales y solo una minoría evoluciona a cáncer. La investigación fue destacada por el prestigioso médico estadounidense Eric Topol en la red social X: Un nuevo y emocionante enfoque contra el cáncer de páncreas: la intercepción del cáncer. La apuesta por la detección e intervención precoz El cáncer de páncreas mantiene uno de los peores pronósticos entre los tumores sólidos, con opciones terapéuticas limitadas y sin estrategias claras de prevención o diagnóstico temprano. El director del Centro Oncológico Abramson, Robert Vonderheide, sostuvo: Estoy convencido de que la detección temprana del cáncer se convertirá en la próxima frontera de la terapia oncológica. A diferencia de los enfoques preventivos clásicos como la vacunación o la reducción de factores de riesgo, la intercepción se centra en el momento en el que las células ya muestran anomalías, pero todavía no forman tumores invasivos. La colonoscopía ilustra este principio en cáncer colorrectal, ya que permite extirpar pólipos antes de que progresen a tumores malignos. En el caso del cáncer pancreático, las PanIN representan el eslabón temprano de la cadena. Este estudio proporciona una prueba de concepto preclínica que demuestra que la intervención médica en el cáncer es más eficaz que el tratamiento posterior al diagnóstico, explicó Minh Than, investigador clínico de Penn Medicine. El equipo utilizó modelos de ratón con un sistema inmunitario intacto, considerados el estándar de oro para la investigación preclínica en estos tumores. A los animales se les administró tratamiento con dos inhibidores experimentales del gen KRAS, el principal impulsor genético del cáncer de páncreas y presente en más del 90 % de los casos de PDAC. Estos compuestos, desarrollados por Revolution Medicines, incluyen versiones selectivas y multiselectivas de inhibidores de RAS(ON), dirigidas a la mutación más frecuente (G12D) y a variantes múltiples, respectivamente. Resultados en modelos animales y el futuro de la intercepción Los experimentos demostraron que tratar a los ratones portadores de PanIN con inhibidores de KRAS después de la aparición de la lesión, pero antes de la formación tumoral, redujo el número de lesiones precancerosas, enlenteció el desarrollo de tumores y aumentó la supervivencia global. El efecto fue más pronunciado con el inhibidor multiselectivo, que triplicó la supervivencia media en comparación con los ratones no tratados y prácticamente la duplicó frente a aquellos tratados solo después de la aparición del cáncer. El tratamiento de ratones portadores de PanIN con inhibidores de RAS(ON) indujo la regresión de las lesiones premalignas, lo que se tradujo en un retraso en la aparición del tumor y un aumento en la supervivencia global, explicaron los científicos responsables del estudio. Las pruebas incluyeron diferentes regímenes de dosificación y un mapeo tridimensional del microambiente tumoral, que no mostró distorsiones importantes en la arquitectura tisular tras el tratamiento. El estudio también verificó que la intercepción farmacológica podía triplicar la mediana de supervivencia y que el beneficio era mayor cuanto más temprana era la intervención. La comparación directa en este estudio sitúa a las lesiones PanIN como posibles objetivos para la detección del cáncer y abre la puerta a la exploración de los inhibidores de KRAS en un nuevo contexto, afirmó Ben Stanger, director del Centro de Investigación del Cáncer de Páncreas de Penn. El desafío de trasladar estos resultados a la clínica reside en que las lesiones PanIN no pueden visualizarse por tomografía computarizada ni por otros métodos de imagen estándar. Los investigadores planean iniciar ensayos clínicos en humanos con personas de alto riesgo, como portadores de mutaciones genéticas asociadas al cáncer pancreático (BRCA1, BRCA2, PALB2), personas con pancreatitis hereditaria o quienes presentan quistes pancreáticos. El objetivo es determinar si la intervención farmacológica logra prevenir la transformación maligna en pacientes sin diagnóstico previo de cáncer. El estudio también destaca que la seguridad y eficacia de los inhibidores multiselectivos de KRAS ya fue validada en pacientes con tumores avanzados, lo que allana el camino para su uso en fases premalignas. Este estudio nos muestra la importancia de ser proactivos, en lugar de reactivos, ante el cáncer. Será muy interesante evaluar esto en nuestros pacientes en la siguiente fase de este trabajo, señaló Minh Than. El modelo de intervención propuesto se asemeja al de la colonoscopía en la prevención del cáncer colorrectal, pero traslada el principio al ámbito molecular y farmacológico. La idea es intervenir antes de que el proceso tumoral cruce el umbral de la malignidad, lo que podría cambiar el paradigma actual en el abordaje de tumores de mal pronóstico como el PDAC. La investigación revela que la intercepción temprana permite retrasar la aparición del tumor, reducir la carga premaligna y aumentar la supervivencia. La supervivencia media de los ratones tratados antes del desarrollo tumoral superó el año, en contraste con menos de cinco meses en los controles no tratados. Estos resultados posicionan a la intercepción como una estrategia prometedora dentro de la oncología moderna.

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