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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 16/03/2026 01:37
El glaciar Thwaites, situado en la Antártida Occidental, podría perder entre 180 y 200 gigatoneladas de hielo por año hacia 2067, una cifra que igualaría la pérdida anual registrada hoy por toda la capa de hielo antártica. De acuerdo con un estudio de la Universidad de Edimburgo publicado en la revista Geophysical Research Letters, esta proyección radical reconfigura las expectativas previas sobre el ritmo de retroceso glaciar y advierte sobre el potencial del fenómeno para acelerar el aumento del nivel del mar global en las próximas décadas. El análisis, basado en modelos informáticos calibrados con datos satelitales, señala que la forma en la que se entrenan estos modelos mediante observaciones modifica sustancialmente sus predicciones de largo plazo. Los investigadores indicaron que los modelos ajustados con mediciones de descenso en la elevación superficial del glaciar Thwaites proyectan los mayores niveles de adelgazamiento y pérdida de masa a futuro. La tasa de pérdida de hielo del glaciar Thwaites podría llegar a ser equivalente a la contribución anual de toda la capa de hielo antártica al aumento del nivel del mar, plantea el estudio. En contraste, aquellos modelos calibrados solo con datos de velocidad de desplazamiento del hielo prevén un ritmo más bajo y estable, lo que demuestra cuán determinante es la elección del parámetro prioritario para estimar el futuro del glaciar. El glaciar Thwaites ha mostrado una aceleración en su pérdida de hielo que quintuplica la de la década de 1990, según Geophysical Research Letters. Ocupa un rol central en el sistema antártico, drenando una amplia sección hacia el mar de Amundsen. La combinación de adelgazamiento y aceleración deriva en que se está trasladando más masa al océano de la que regenera mediante la acumulación de nieve, lo que incrementa de manera directa su influencia en el aumento del nivel del mar. Los modelos también identifican patrones de adelgazamiento que avanzan tierra adentro siguiendo las profundas depresiones en el lecho del glaciar, zonas especialmente vulnerables a la inestabilidad y el retroceso, según los científicos de la Universidad de Edimburgo. Este hallazgo confirma la hipótesis de la inestabilidad de la capa de hielo marina, que describe cómo el derretimiento de glaciares sobre lechos con pendiente hacia el interior se convierte en un proceso cada vez más difícil de contener a medida que progresa. Aún bajo supuestos conservadores, la pérdida proyectada del glaciar Thwaites para 2067 supera los valores observados hasta ahora para cualquier glaciar individual, alcanzando el rango actual de toda la capa de hielo antártica, situada en unas 135 a 150 gigatoneladas anuales en las últimas dos décadas, según el trabajo. El solo colapso completo del glaciar Thwaites aportaría aproximadamente 65 centímetros de incremento al nivel medio global del mar, una cantidad que podría transformar radicalmente las costas y poner en riesgo a comunidades urbanas de baja altitud si tal proceso se extendiese en los próximos siglos. Incluso variaciones menores en la elevación del nivel del mar, provocadas por el deshielo acelerado, pueden amplificar las inundaciones costeras en particular durante tormentas y marejadas y desencadenar transformaciones ecológicas irreversibles en los litorales. Por ello, el estudio destaca que los modelos calibrados con observaciones de la elevación superficial reflejan de forma más fiel el actual proceso de adelgazamiento del glaciar y sus consecuencias potenciales. Los datos satelitales y el seguimiento Los científicos de la Universidad de Edimburgo resaltan que perfeccionar las observaciones es esenciales para afinar los modelos predictivos. La obtención de series temporales más densas y completas sobre la elevación superficial, la velocidad de flujo del hielo y el retroceso de la línea de contacto con el lecho marino permitirá reducir la incertidumbre en las proyecciones. El punto de contacto entre el hielo y el fondo marino constituye un indicador especialmente sensible, ya que cualquier desplazamiento puede anticipar fases de retroceso más aceleradas. Además, los investigadores subrayan la importancia de desentrañar el modo en que el océano interactúa con el glaciar desde su base. El flujo de agua caliente bajo las plataformas flotantes debilita el anclaje al lecho rocoso, potenciando la disgregación del hielo y modificando la física de los modelos que describen estos procesos. Los registros recientes de propiedades de agua y contacto hielo-océano, sumados a la vigilancia satelital, ya están perfeccionando la precisión de los resultados obtenidos. El estudio recuerda que no todos los escenarios apuntan a un desenlace catastrófico en 2067: las estimaciones dependen del rango de condiciones futuras y de la respuesta climática, pero advierte que la aceleración en la pérdida de masa ya es verificable y pone de manifiesto una vulnerabilidad creciente en la dinámica del glaciar Thwaites, cuyo comportamiento en las próximas décadas definirá las tendencias del nivel del mar a escala global.
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