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  • Fue atacado por dos rugbiers al salir del boliche y lleva un año internado: Aún no camina, está aprendiendo a hablar y comer solo

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 16/03/2026 01:17

    A un mes del salvaje ataque, Amigos de Martín Cáceres hicieron una marcha para pedir justicia El 16 de marzo de 2025, Martín Gonzalo Cáceres fue atacado salvajemente a la salida de un boliche del centro de Córdoba por dos rugbiers y su vida cambió para siempre. Desde hace un año, el joven de 25 años permanece postrado en una cama del Centro de Rehabilitación INER y enfrenta un largo y complejo proceso de rehabilitación. Su estado de salud sigue siendo delicado y los médicos lo consideran un paciente complejo, señaló Lidia, su mamá, a Infobae. Tiene tres intervenciones médicas permanentes: una traqueotomía que le permite respirar, un botón gástrico por el que recibe parte de su alimentación y una ileostomía, una abertura en el abdomen a través de la cual se elimina la materia fecal mediante una bolsa, especificó la mujer. A pesar de esas complicaciones, Lidia contó que en los últimos meses logró algunos avances importantes. Desde noviembre comenzó a ingerir alimentos por boca, principalmente papillas y comidas semisólidas, aunque todavía no puede digerir alimentos sólidos, agregó al hacer referencia a que el proceso de recuperación es muy lento porque a veces se complica por cuestiones clínicas. De hecho, hace pocas semanas sufrió una complicación cuando la bolsa de la ileostomía se saturó y se rompió, lo que provocó que la materia fecal permaneciera varias horas sobre su abdomen y le quemara la piel. Esa situación volvió a retrasar parte de su rehabilitación, porque durante días no pudieron movilizarlo ni sentarlo, relató su mamá. Tras el ataque, el joven permaneció tres meses en coma. Al principio Martín solo podía comunicarse mediante parpadeos. Con el paso de los meses comenzó a mover la cabeza para asentir o negar, luego a usar la mano izquierda para hacer gestos, y finalmente en diciembre empezó a hablar. Fue cuando le colocaron una cánula de fonación en la traqueotomía. Ahí empezó a emitir palabras, especificó. Hoy Martín tiene comprometido gran parte del lado derecho de su cuerpo. En cambio, el lado izquierdo conserva mayor movilidad: puede mover la pierna, manipular objetos y hasta usar una cuchara o un tenedor para comer. Sin embargo, todavía no puede caminar y los médicos aún no hablan de pronósticos a largo plazo. Están contentos con cada logro, pero no hacen proyecciones. Van paso a paso, explicó Lidia. El día del ataque El ataque ocurrió durante la madrugada del 16 de marzo de 2025, sobre la avenida Ramón Cárcano al 1400, cuando Martín salía de una fiesta junto a un grupo de amigos del boliche Kalama, ubicado en el barrio Chateau Carreras. Puertas adentro, cuando Martín y su amigo Alejo estaban cada uno bailando por su lado, cuando se produjo el primer encontronazo con los rugbiers del club Athletic a raíz de unos dichos de Mateo Verdú. Alejo le dice a Martín: Hay unos chicos que me están molestando. Entonces Martín le dice: Vení para acá, no vayas allá, relató su madre. La intención era alejarse del conflicto, pero al salir del boliche se produjo el enfrentamiento ya que un grupo numeroso de jóvenes los estaba esperando afuera. Cuando salen, Mateo Verdú estaba con sus amigos. En ese momento empezaron a molestarlo a Alejo. Le querían sacar la gorra, recordó Lidia. Martín se acercó para evitar que la situación escalara y les dijo: No peleemos. Con mi amigo, no. Pero el ataque se produjo de todos modos. Agustín Fasulo Martínez, uno de los amigos de Mateo Verdú, lo agarró de atrás del cuello y le dio seis trompadas en la cabeza, relató Lidia, quien agregó que una vez que estaba en el piso siguió pegándole patadas. En medio de la agresión, Martín logró liberarse y escapar. Se subieron al auto de otro amigo y se fueron rápidamente del lugar. Durante el viaje, Alejo le preguntó si estaba bien y Martín respondió que sí, dijo la mujer. Sin embargo, no quiso que lo llevaran a su casa y prefirió quedarse en lo de Alejo. Ya en la casa del amigo, Martín se bañó y se acostó a dormir. Sin embargo, aproximadamente una hora después comenzó a sentirse mal. Se despertó y dijo: Me duele mucho la cabeza, me duele mucho la cabeza, contó su mamá. Martín intentó volver a bañarse, pero en ese momento ocurrió lo peor: Se desplomó en la ducha. La madre de Alejo fue quien intervino en ese momento, llamó a una ambulancia y lo acompañó hasta el Sanatorio Parque. Cuando llegamos, la médica me dijo: Su hijo está muy grave. Está intubado. Tiene solo un 2% de probabilidades de vivir, recordó. A Martín le diagnosticaron un hematoma subdural producto de un traumatismo craneoencefálico severo con sangrado interno. Los imputados y la elevación a juicio oral Los acusados son Agustín Fasulo Martínez y Mateo Verdú, quienes al momento del ataque tenían 22 y 21 años respectivamente. Fasulo Martínez está imputado por el delito de lesiones gravísimas, una figura que prevé una pena de hasta 10 años de prisión. Actualmente permanece detenido en la cárcel de Bouwer con prisión preventiva. Verdú, en cambio, fue imputado por lesiones leves y transita el proceso judicial en libertad y sigue jugando al rugby, precisó Lidia. A principios de marzo, la Justicia resolvió elevar la causa a juicio oral. No obstante, la querella adelantó que solicitará un cambio de carátula. Considera que el hecho debe ser juzgado como tentativa de homicidio para Fasulo Martínez y como partícipe necesario en tentativa de homicidio para Verdú, al entender que este último habría iniciado la agresión que luego derivó en la brutal golpiza. La prisión preventiva de Fasulo Martínez fue confirmada en todas las instancias judiciales. Incluso, días atrás la Justicia rechazó un pedido de detención domiciliaria que había presentado su defensa, explicó Leandro Ortíz Morán a Infobae, abogado de la familia Cáceres. Con respecto a la responsabilidad de Verdú, el letrado aseguró que la secuencia comenzó cuando Martín y su amigo Alejo intentaban retirarse del lugar sin entrar en conflicto, y fue Verdú el que los provocó en reiteradas oportunidades. Primero empujó al amigo de Martín, después le sacó la gorra y luego comenzó a intimidarlos para que peleen. Ellos querían irse y no pelear. Cuando Martín le dijo que no querían problemas, Verdú le pegó por detrás y después Fasulo Martínez comenzó a golpearlo, relató Ortiz Morán. Para la querella, ese accionar configura una participación mucho más grave que la imputación actual. Nosotros sostenemos que Verdú es partícipe necesario de una tentativa de homicidio. Si uno hace una supresión hipotética de su accionar, el hecho no hubiese ocurrido. Su aporte fue determinante para que se produjera la agresión, argumentó el abogado. Amigos de Martín Cáceres organizaron un abrazo al sanatorio donde se encuentra internado desde hace un año No obstante, el fiscal Horacio Vázquez decidió mantener la imputación de lesiones leves en la requisitoria de elevación a juicio, por lo que será durante el debate oral donde podría discutirse un eventual cambio de calificación. Si durante el juicio se reconfigura el hecho como tentativa de homicidio, la escala penal de Fasulo Martínez podría aumentar en forma considerable. La pena del homicidio simple va de ocho a veinticinco años. Al tratarse de una tentativa se reduce un tercio, por lo que podría alcanzar hasta doce o trece años de prisión, explicó Ortiz. En el caso de Verdú, si continúa imputado por lesiones leves podría recibir una pena excarcelable. En cambio, si se lo considera partícipe necesario de la tentativa de homicidio, también enfrentaría una pena de prisión efectiva. En el caso de Verdú, además, su defensa ya agotó la posibilidad de solicitar la suspensión del juicio a prueba conocida como probation, ya que ese pedido fue rechazado durante la etapa de instrucción. Martín no recuerda nada de la noche del ataque. Lo que sabe es por lo que le contamos nosotros y por lo que trabajó con el psicólogo, explicó su mamá. Incluso cuando le contaron que la agresión había ocurrido en marzo de 2025 y que ya había pasado un año, la noticia lo impactó profundamente. Se angustió y lloró mucho, concluyó Lidia.

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