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Concordia » Diario Del Sur Digital
Fecha: 15/03/2026 19:43
Por Julieta Ferrer En el corazón de Puerto Yeruá, donde el tiempo parece transcurrir a un ritmo distinto, celebramos hoy la vida de una mujer excepcional. Doña Carmen Eiris de Repetto, cariñosamente conocida como Lila o Yaya, se acerca a su centenario, y más de la mitad de ese siglo ha florecido en esta tierra que tanto ama. Nacida en Concordia el 27 de marzo de 1926, su vida es un tapiz tejido con hilos de fortaleza, sabiduría y una dedicación inquebrantable a su familia y comunidad. Este Mes de la Mujer, más que nunca, honramos su legado. Carmen no fue solo una ama de casa; fue una artesana de la vida, una costurera que no solo embellecía con sus manos, sino que también compartía su arte, enseñando a otras mujeres a trazar sus propios caminos. Su hogar, junto a su esposo Orlando Héctor Repetto, fue un faro de calidez y generosidad. De esa unión nacieron dos hijos, Orlando y Daniel, quienes a su vez le regalaron siete nietos. Y la cascada de vida continuó, con quince bisnietos y dos tataranietas que hoy son el reflejo de su amor intergeneracional. (Foto izq.) Junto a su esposo, Orlando Repetto (Foto der.) junto a su hijo, Daniel Repetto Su espíritu inquieto y su corazón generoso la llevaron a ser una figura clave en la vida social de Puerto Yeruá. Acompañando a su esposo, fue artífice de innumerables festividades en el Club Social: desde la alegría desbordante de los festejos del Día del Niño, hasta la vibrante energía de los Bailes de la Citricultura y los Carnavales. Pero su compromiso iba más allá de la celebración; su labor se extendió a la organización de eventos a beneficio de la Sala de Primeros Auxilios y festivales para apoyar a los vecinos en momentos de necesidad económica o enfermedad. Su fe la impulsó también a participar activamente en la vida religiosa de la Iglesia San Isidro Labrador, y su visión de progreso se materializó en su participación en comisiones, como la que impulsó la construcción del edificio de la comisaría local. Desde Concordia, ella y su esposo extendían su mano amiga, recibiendo y alentando a los jóvenes que partían a la cosecha en Río Negro o que hacían escala en su camino a Buenos Aires. Fueron ese apoyo incondicional, padrinos de bautizos y testigos de bodas, sembrando lazos de hermandad en cada gesto. En una conmovedora entrevista realizada por su nuera, Stella Maris, Carmen reafirma su amor por Puerto Yeruá: «Sí, me encanta Puerto Yeruá», responde con la sinceridad de quien ha encontrado su lugar en el mundo. Desde 1960, cuando llegó por primera vez a este rincón bendecido por la tranquilidad, su corazón supo que allí quería echar raíces. Los recuerdos afloran, vívidos y llenos de la calidez de la comunidad: los chocolatadas para los niños, organizadas con la colaboración de vecinos y la generosa donación de facturas por parte de Don Brasesco y su señora; los bailes de carnaval y los eventos para recaudar fondos, animados por orquestas improvisadas que nacían del talento local. VIDEO: Entrevista a Carmen Eiris de Repetto Puerto Yeruá Hoy, aunque la vista ya no le permita apreciar todos los matices de su querido Puerto Yeruá, su deseo más profundo es verlo crecer y prosperar. «Que creciera haciendo muchas cosas que la necesitan», anhela. La vida de Doña Carmen, ilumina nuestro presente. Es un recordatorio viviente de que la resiliencia, el amor al prójimo y la dedicación a la comunidad son los pilares sobre los que se construyen los legados imperecederos. Su historia nos enseña que cada arruga en el rostro es un mapa de experiencias, cada cana un símbolo de sabiduría acumulada, y cada latido de su corazón, una melodía de amor que resuena en las generaciones venideras. En ella, vemos reflejada la fuerza inquebrantable de la mujer, capaz de transformar su entorno con ternura y determinación, inspirándonos a seguir tejiendo, día a día, un futuro más próspero y lleno de humanidad para Puerto Yeruá y para todos nosotros.
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