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Parana » El Once Digital
Fecha: 15/03/2026 15:06
La morosidad en empresas no solo genera preocupación en el sistema financiero, sino también entre compañías de distintos rubros que enfrentan dificultades para cumplir con sus compromisos. Mientras los hogares muestran atrasos en préstamos personales o tarjetas de crédito, las empresas también empiezan a evidenciar un aumento en los saldos impagos, particularmente en sectores como la construcción, el comercio y la industria manufacturera. De acuerdo con los últimos datos disponibles del Banco Central (BCRA), la irregularidad en los créditos a las empresas se triplicó en apenas un año. El indicador alcanzó el 2,5% en diciembre y, según estimaciones privadas, podría haber llegado al 2,7% en enero. Aunque el nivel sigue por debajo de la mora registrada en los hogares, especialistas advierten que el dato agregado puede ocultar realidades muy distintas entre sectores y tamaños de compañías, publicó TN. Diferencias por tamaño y sector Desde la consultora Analytica advirtieron que los indicadores generales pueden resultar engañosos si no se analizan con mayor profundidad. Si bien los datos agregados pueden dar la impresión de que el crédito empresarial se mantiene en niveles relativamente sanos, un análisis más granular revela una realidad distinta. La concentración del financiamiento en unas pocas grandes compañías tiende a suavizar los indicadores generales, pero al observar la composición del crédito por sectores, tamaños y cantidad de empresa, se evidencia que la mayoría enfrenta condiciones más adversas. Los grandes números esconden tensiones crecientes en el entramado productivo. El relevamiento también muestra que el tamaño de las compañías es un factor determinante. Más del 40% del crédito está concentrado en grandes empresas, donde el índice de morosidad fue de apenas 0,9% en enero. En contraste, entre las pequeñas y medianas empresas el nivel de irregularidad trepa hasta el 4%, reflejando mayores dificultades para afrontar compromisos financieros en un contexto de actividad económica dispar. Las diferencias también se profundizan cuando se observa el desempeño por sectores productivos. Entre los rubros con mayores niveles de saldos impagos aparecen la construcción, con un 6,1%, los servicios profesionales, científicos y técnicos con 4,5%, hoteles y restaurantes con 4%, la industria manufacturera con 3,6%, y el comercio y reparaciones con 3,4%. También se destacan recreación y cultura con un 3,3%. Actividad económica y dificultades de pago En el otro extremo, los sectores con menor nivel de irregularidad son aquellos vinculados a actividades con mayor estabilidad o demanda sostenida. La intermediación financiera, la minería y los hidrocarburos, las comunicaciones y el suministro de electricidad y gas presentan niveles de morosidad inferiores al 1%. Los especialistas señalan que la tendencia está estrechamente vinculada al nivel de actividad económica. Los sectores más afectados por la caída del consumo o la reducción de ventas son los que exhiben mayores problemas de pago. Por ejemplo, mientras el refinamiento de petróleo muestra una irregularidad del 1,4%, el indicador asciende al 7,7% en la confección de prendas de vestir y al 7,9% entre fabricantes de muebles y colchones. Esta situación también fue advertida por la Unión Industrial Argentina (UIA). En su último relevamiento de expectativas, realizado entre 644 empresas del sector, el 45,6% de las compañías reconoció haber tenido dificultades para afrontar al menos uno de los siguientes pagos: salarios, proveedores, compromisos financieros, servicios públicos o impuestos. El informe también indicó que desde el año pasado creció la cantidad de firmas con problemas de cumplimiento. El porcentaje de empresas con atrasos en todos los pagos llegó al 5,4%, mientras que las mayores dificultades se registraron en el pago de impuestos y proveedores, seguidos por los compromisos financieros. Además, entre las empresas que no lograron cumplir totalmente con al menos una de sus obligaciones, el 39,8% señaló haber enfrentado mayores intereses y costos financieros, mientras que el 38,1% reportó un incremento del endeudamiento o la necesidad de financiamiento en el corto plazo, un fenómeno que podría profundizar la morosidad en empresas si la actividad económica no logra recuperarse.
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