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Concepcion del Uruguay » Uruguayenses.com
Fecha: 15/03/2026 15:01
En los últimos meses muchos vecinos de nuestra ciudad comenzaron a hacerse la misma pregunta cuando llega la factura de la luz: ¿cómo puede ser que paguemos tanto más si el consumo es prácticamente el mismo? Para entender lo que está pasando conviene mirar algunos números concretos. Un análisis realizado sobre facturas reales de un mismo domicilio muestra que en febrero de 2024, con un consumo cercano a los 340 kWh, la factura total de electricidad era de $8.960. Dos años después, en febrero de 2026, con un consumo prácticamente idéntico 346 kWh la factura pasó a $57.328. En otras palabras, el consumo se mantuvo casi igual, pero el costo total aumentó alrededor de un 540 %. Este dato es importante porque muestra algo muy claro: el aumento no se explica por usar más electricidad, sino por el aumento del precio del servicio. Un ejemplo cotidiano para entenderlo Para dimensionar mejor este cambio, el informe toma como referencia un ejemplo simple de la vida cotidiana: una promoción habitual de dos kilos de helado, un consumo recreativo que muchas familias conocen y que suele verse en distintos comercios. En febrero de 2024, esa promoción rondaba los $11.000. En febrero de 2026, el mismo producto pasó a costar aproximadamente $22.000. Es decir, el precio se duplicó en dos años. Esto refleja el proceso inflacionario que atravesó la economía argentina. Sin embargo, la electricidad no siguió ese mismo ritmo. Mientras ese consumo recreativo aumentó un 100 %, la factura de la luz aumentó alrededor de un 540 %. En términos simples: la electricidad aumentó más de cinco veces lo que aumentaron algunos consumos cotidianos. De dónde surge el aumento de la energía El incremento del costo de la electricidad no responde a una sola causa. La estructura de la tarifa depende de decisiones tomadas en distintos niveles del sistema energético. Por un lado, el gobierno nacional define el precio mayorista de la energía y la política de subsidios. A partir de 2024 se produjo una fuerte reducción de esos subsidios, lo que implicó trasladar una mayor parte del costo directamente a los usuarios. Por otro lado, la provincia establece los cuadros tarifarios y autoriza los ajustes en el costo de distribución del servicio, que es lo que remunera a la empresa prestadora. De la combinación de esos factores surge el valor final que termina pagando cada hogar. Es importante entender esto porque el costo de la energía y el costo de su distribución no dependen de los municipios, sino de decisiones que se toman en los niveles nacional y provincial del sistema eléctrico. El esfuerzo del municipio En este contexto, el intendente de Concepción del Uruguay informó que el municipio ha formalizado un convenio con el gobierno de Entre Ríos para modificar algunos componentes incluidos en la factura de electricidad emitida por ENERSA. El acuerdo establece la eliminación del 8,69 % correspondiente a la contribución municipal que se incluye en la factura, así como la reducción de la denominada tasa municipal del 15 % al 13 %. Esta decisión será remitida al Concejo Deliberante para su aprobación y posterior elevación al gobierno provincial. Según explicó el intendente, se trata de un esfuerzo económico importante para el municipio, ya que implica resignar recursos en un contexto donde los ingresos municipales no crecieron al mismo ritmo que las tarifas eléctricas ni que otros tributos provinciales, como el impuesto inmobiliario urbano que fija la Administradora Tributaria de Entre Ríos. Sin embargo, también es necesario decirlo con claridad: esta decisión puede ayudar a aliviar parcialmente la factura, pero no modifica el problema principal, que es el costo estructural de la energía y de su distribución. En otras palabras, se trata de un paliativo, pero no de la causa del aumento. Cuando la factura pesa cada vez más Más allá de estas decisiones, el dato más preocupante sigue siendo cuánto pesa la electricidad dentro del ingreso de las familias. Informes oficiales muestran que un hogar de ingresos bajos pasó de destinar alrededor del 5,8 % de su ingreso al pago de la luz en 2024 a más del 12 % en 2026. En el caso de los jubilados con ingresos mínimos la situación es todavía más difícil: en algunos momentos recientes la factura llegó a representar casi el 20 % de la jubilación. Cuando un hogar debe destinar más del 10 % de sus ingresos a pagar energía, muchos especialistas hablan de pobreza energética. Un debate necesario La electricidad no es un consumo opcional. Es un servicio esencial para la vida cotidiana. Por eso el debate sobre su costo debería darse con información clara y completa. El esfuerzo del municipio puede ayudar a aliviar parcialmente la factura, pero el problema de fondo sigue siendo cómo se determina el costo de la energía y de su distribución en el sistema eléctrico. Porque cuando una factura pasa de menos de $9.000 a más de $57.000 con el mismo consumo, la realidad es evidente: la electricidad se ha vuelto mucho más cara para las familias. Y ese es un debate que involucra, necesariamente, las decisiones energéticas que se toman a nivel nacional y provincial. (*) Abogado y Concejal. Vicepresidente 1° del HCD de Concepción del Uruguay. Presidente del Bloque Juntos por Uruguay P J.
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