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Concordia » Saltograndeextra
Fecha: 15/03/2026 09:12
El Padrón 11.950, ubicado en la 12° Sección Catastral del Departamento de Paysandú, representa hoy el nudo gordiano de la disputa ambiental en el río Uruguay. Este terreno, junto al lindante 11.951, fue ratificado el pasado 18 de diciembre de 2025 en un memorándum de acuerdo conjunto firmado por el Secretario General de la Presidencia uruguaya, Alejandro Sánchez, y representantes de la firma HIF Global. El documento establece formalmente que la refinería de e-combustibles debe situarse en esa zona específica. Sin embargo, la ubicación ha sido calificada como la peor de todas por la administración municipal de Colón. Los informes técnicos presentados ante la Justicia Federal argentina subrayan que el predio se encuentra a escasos 3 kilómetros del centro urbano de la ciudad entrerriana. Esta proximidad no solo desafía las normativas de seguridad para complejos industriales de gran escala, sino que sitúa a la planta en el epicentro de la línea de vientos predominantes hacia territorio argentino. Un emplazamiento bajo la lupa técnica La decisión de utilizar el Padrón 11.950 de Paysandú ignora, según la documentación elevada por la Presidencia Municipal de Colón a la Fiscal Dra. Josefina Minatta, el impacto atmosférico sobre la ribera occidental. Un estudio de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UNER, liderado por la Dra. Emiliana Orcellet y la Mg. Martina Villanova, ya definió una línea de base que muestra la vulnerabilidad de la zona ante posibles emisiones gaseosas. Debido a la dinámica de los vientos, el municipio advierte que ninguna medida de mitigación será suficiente para evitar la constante inundación de olores indeseados en Colón. Esta situación ha sido documentada originalmente en las misivas enviadas a legisladores nacionales y al Canciller argentino, donde se recalca que el secretismo industrial vulnera el Estatuto del Río Uruguay y el Acuerdo de Escazú. Las declaraciones de Orsi y la grieta política En este escenario de tensión, las declaraciones del presidente uruguayo Yamandú Orsi han generado desconcierto y una nueva arista de análisis. Según los registros de la Presidencia Municipal de Colón, Orsi expresó ante medios de su país que la planta de combustibles sintéticos debía trasladarse o no instalarse si generaba tales niveles de conflicto. Esta postura pública contradice el avance administrativo de su propio gabinete, que selló el compromiso sobre el Padrón 11.950 de Paysandú. Por consiguiente, la ambigüedad política en Montevideo alimenta los reclamos de relocalización por parte de Argentina. El intendente José Luis Walser ha instado al Ejecutivo Nacional argentino a que exija al mandatario uruguayo el cumplimiento de sus propias declaraciones periodísticas. Para Colón, la palabra de Orsi representa un reconocimiento implícito de que el sitio elegido es técnicamente inviable sin dañar la relación binacional. Implicancias territoriales y económicas El conflicto sobre el Padrón 11.950 de Paysandú trasciende lo ambiental para convertirse en una amenaza económica directa. Colón depende casi exclusivamente de un ecosistema turístico que genera aproximadamente $156.500 millones anuales. La presencia de chimeneas industriales visibles a 3.000 metros de la costa degradaría el valor paisajístico que atrae a más de un millón de pernoctes cada año. Finalmente, la persistencia en este emplazamiento ha agotado las vías diplomáticas tradicionales. El municipio de Colón ya notificó a los inversores internacionales de HIF Global que la comunidad de 50.000 personas está dispuesta a llegar a las últimas consecuencias legales. La judicialización del padrón 11.950 ante tribunales federales e internacionales parece ser el próximo paso ineludible si no se activa una relocalización tierra adentro, lejos del recurso natural compartido que es el río Uruguay.
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