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  • Muerte y amor en el otro Titanic

    » Clarin

    Fecha: 15/03/2026 07:22

    Las agujas quedaron clavadas en las 11.05. Exactamente cinco minutos después del principio del fin. A las 11 de la noche del 14 de junio de 1838, estalló una de las calderas del Pulaski, vapor estrella de su época, que se hundió a unos 64 kilómetros de las costas de Carolina del Norte, cuando navegaba de Savannah, Georgia, a Baltimore, Maryland. El naufragio arrastró consigo un centenar de vidas, -casi la mitad de quienes viajaban, todos entre los más ricos de los Estados Unidos- ; la de su capitán Charles Dubois, y muchos misterios. Ciento ochenta años después, una expedición logró dar con algunos restos. Entre ellos, el magnífico reloj de oro macizo con la hora señalada. Entre la realidad y la leyenda, lo que sí trascendió es una perfecta historia de amor entre dos de los pasajeros. Mientras el Pulaski se hundía, el señor Ridge logró improvisar una balsa con una soga y otros objetos que encontró flotando. Cerca de él, una mujer, la señorita Onslow, luchaba a brazo partido para no hundirse en el mar. Ridge se tiró al agua, rescató a esa mujer que había admirado a bordo, y la subió a su balsa. Ella le dijo que debía dejarla ir si quería salvarse; él le contestó que vivirían o morirían juntos. En altamar, sin saber cuál sería su suerte, se comprometieron. Al ser rescatados, él le confesó que con el Pulaski se había hundido también todo su dinero, liberándola del compromiso. Ella se negó: ninguna dificultad podría ser más grave que las que habían sorteado en medio del océano, y aceptó la propuesta de casamiento. Le revelaría después que era heredera de una enorme fortuna. Realidad o ficción, un final feliz en la tragedia del que, con los años, se dio en llamar el otro Titanic. Se non è vero, è ben trovato... Sobre la firma Newsletter Clarín

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