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  • De vender ropa en Buenos Aires a conquistar Islandia: el negocio argentino que sorprende en el norte de Europa

    » TN

    Fecha: 15/03/2026 05:42

    Cuando uno viaja, nunca sabe qué le espera en destino. Tampoco Carla sabía que su vida daría un giro cuando llegó a Europa para hacer el trámite de ciudadanía italiana. La vida la llevó por otro lado y hoy es feliz con su emprendimiento en Islandia. Carla Valvo le contó a TN cómo vivió esa experiencia tan inesperada. Pasó de ser manager de ventas en una marca de ropa a sorprender a todos los isleños con Re Argentina, su emprendimiento de alfajores. Hoy tiene 20 puntos de venta y busca seguir expandiendo su proyecto para que más países conozcan el dulce argentino. Leé también: Dos hermanos empezaron vendiendo maní, invirtieron US$60.000 y ahora tienen 6 locales en Buenos Aires De casa para el mundo En la Argentina, Carla trabajaba en la industria de la moda y tenía su propia marca, Intensä Joy & Art. Con 10 años de experiencia, más de 30 locales vendían sus productos. Sin embargo, un día decidió cambiar de rumbo. Siempre fui muy creativa y emprendedora; de chica en el colegio vendía prendedores de mostacillas que hacía con mi mamá. Siento que emprender es parte de quién soy, compartió Carla sobre su personalidad. Aunque el contexto no estuviera a su favor, no iba a darse por vencida: Abandonar no era una opción para mí, una frase que siempre digo es: Del dicho al hecho hay un corto trecho. Cuando siento que algo puede funcionar, paso a la acción muy rápido. En ese momento, optó por tramitar la ciudadanía italiana, juntar algo de plata y quedarse en Buenos Aires: La idea inicial no era irme, solo quería hacer la ciudadanía, abrir mi propio showroom y estar cerca de mi familia. Pero la vida es hermosa y tiene sus vueltas. En Italia, la emprendedora se enamoró y ese encuentro abrió una puerta a una nueva etapa. Unos meses después, Carla reconectó con sus raíces, pero no sabía que ese contacto la llevaría a mudarse: Sentí ganas de comer empanadas, entonces googlé una receta y creé en Facebook e Instagram un perfil llamado Re Empanadas Argentinas. Un día me llega un mensaje de un señor salteño que estaba de vacaciones y quería empanadas, pero vivía en Islandia. En ese diálogo, él le contó sobre la calidad de vida en el país y, con su pareja, no lo dudaron: ahorraron plata y se fueron a vivir allá. Un alma emprendedora y argentina que no descansa En 2020 llegó la pandemia y el confinamiento le abrió otra ventana de creatividad gastronómica: hacer alfajores. Compró moldes con formas de flores, lunas y hadas, buscó nuevas recetas y empezó. No vendió ni la primera ni la segunda tanda que preparó: quería llegar a un alfajor perfecto. Cuando terminó la pandemia me separé y, después de muchos intentos, el 1 de agosto de 2024 llegué al alfajor que buscaba, contó. Esta vez su emprendimiento tenía una identidad bien marcada y un objetivo definido: vender alfajores argentinos en Islandia: Así nació Re Argentina, con la idea de llevar un pedacito de nuestro país al polo norte. El día que lanzó la marca, fue a una fiesta cultural con una canasta llena del postre argentino y los empezó a regalar para ver qué pasaba. Según Carla, la reacción de los isleños al probarlos fue simplemente maravillosa: Muchos islandeses nunca habían probado un alfajor y cuando lo veían decían: Wow, ¿se come? le sacaban fotos, lo subían a redes y lo probaban. Leé también: Le surgió una idea frente a una góndola, invirtió US$10.000 y proyecta facturar US$1,5 millones en un año A quienes los probaban, les pedía permiso y grababa un video explicándole su negocio: Les contaba que la marca se llamaba Re Argentina y que el eslogan es Me re gusta y la gente lo repetía feliz con el alfajor en la mano, fue un momento muy mágico. El alfajor que conquista Islandia Hoy, el proyecto de Carla está presente en más de 20 puntos de venta en Islandia y embajadas argentinas la invitaron para que viaje en mayo a Oslo y Copenhague para presentar la marca a empresarios y cónsules. El emprendimiento sigue creciendo junto a las ideas de su creadora. Uno de sus sueños es seguir expandiendo la marca en más países nórdicos y transformarla en una experiencia: llevar gastronomía y cultura nacional para que los turistas y locales puedan disfrutar el mundo del alfajor, el dulce de leche y el vino. También tiene proyectos en la Argentina. Uno de sus sueños es abrir una cafetería en Mar del Plata. Eso no implica que se vaya a separar pronto de las tierras nórdicas: También tenía una idea que era que en la cajas de los alfajores dijera si vas a Islandia, traé alfajores y hoy esa frase está en todas las cajas de los souvenir shops y supermercados de acá. Con su marca creciendo y nuevas oportunidades de expansión, Carla sigue apostando a convertir el alfajor en una experiencia cultural. Cada caja que vende no solo lleva dulce de leche y chocolate, sino una pequeña historia de identidad, nostalgia y reinvención. Leé también: Se fundió en 2020, volvió a empezar a los 50 años y ahora tiene un emprendimiento para fanáticas de la F1 Es claro que Carla sigue aferrada a su nacionalidad y a su tradición: argentina. Por eso persiste en compartir y llevar el sabor de su país a todas partes del mundo y quiere que nadie se quede sin probar cómo sabe un buen alfajor.

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