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  • Misterios del cosmos: 5 hallazgos sobre agujeros negros que sorprenden a la ciencia

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 14/03/2026 20:36

    En 2026, la investigación astronómica está dando un salto sin precedentes en el conocimiento de los agujeros negros al revelar fenómenos que sacudieron los cimientos de la física y la cosmología. Nuevas tecnologías permitieron observar explosiones extremas, identificar estructuras compactas desconocidas y registrar emisiones energéticas que superaron las expectativas de la comunidad científica. Las misiones internacionales y los avances teóricos abren caminos para repensar el origen, la evolución y el impacto de estos objetos en la formación de galaxias y en la dinámica del universo temprano. Los hallazgos de lo que va de 2026 redefinen conceptos fundamentales y plantean preguntas inéditas sobre la naturaleza de la materia, la energía y los límites de la gravitación en el cosmos. 1. Imágenes inéditas del núcleo de una galaxia y el polvo que alimenta al agujero negro Nuevas imágenes obtenidas por el Telescopio Espacial James Webb permiten a la ciencia mirar el corazón de la galaxia Circinus con una claridad sin precedentes. Esta galaxia, a 13 millones de años luz, tiene en su centro un agujero negro supermasivo rodeado por una densa nube de polvo y gas. Durante décadas, los astrónomos pensaron que la intensa luz infrarroja que emite la región central tenía su origen en potentes corrientes de material expulsadas hacia el espacio. Sin embargo, los datos recientes mostraron que esa suposición resultaba incorrecta. El análisis de las nuevas observaciones reveló que el 87% del brillo infrarrojo proviene de una zona muy próxima al agujero negro, donde el polvo alcanza temperaturas elevadas. Solo una pequeña parte de la radiación se debe a movimientos de materia alejándose del centro. Esta diferencia cambió la perspectiva sobre el funcionamiento interno de los núcleos galácticos activos, zonas dominadas por agujeros negros que influyen en el destino de sus galaxias. El equipo de investigación aplicó una técnica avanzada llamada interferometría, que permite ver detalles extremadamente pequeños al combinar la luz recogida por distintas partes del telescopio. Esto ayudó a separar el resplandor del polvo de otras fuentes de luz, y a descubrir estructuras que los instrumentos anteriores no podían distinguir. Enrique López-Rodríguez, autor principal del estudio que fue publicado en la revista científica Nature Communications, afirmó: Desde los años 90, no ha sido posible explicar el exceso de emisiones infrarrojas que provienen del polvo caliente en los núcleos de las galaxias activas, lo que significa que los modelos solo tienen en cuenta el toro o los flujos de salida, pero no pueden explicar ese exceso. Ahora, la tecnología del Webb ofrece una herramienta para estudiar casos similares en otras galaxias y entender mejor cómo los agujeros negros interactúan con su entorno más inmediato. 2. Un agujero negro multiplica su radiación tras destruir una estrella La observación del objeto AT2018hyz (apodado Jetty McJetface) marca un récord en la dinámica de los agujeros negros. Detectado en 2018 luego de destruir una estrella, este agujero negro comenzó a emitir un chorro de ondas de radio, un tipo de radiación electromagnética invisible para el ojo humano pero detectable con radiotelescopios. En los años siguientes, la potencia de este chorro aumentó 50 veces, fenómeno documentado por equipos internacionales y citado por la NASA. Esta secuencia desafía los modelos existentes, ya que normalmente la expulsión de energía ocurre de inmediato y se atenúa rápidamente. Yvette Cendes, astrofísica de la Universidad de Oregon y líder del equipo que estudia el objeto, describió el fenómeno como realmente inusual y explicó que el brillo en radio alcanzará su pico en 2027. La persistencia de la emisión obliga a revisar la forma en que los agujeros negros procesan y expulsan la materia que absorben. 3. Identifican el origen de los misteriosos puntos rojos del universo temprano El telescopio James Webb permitió a los astrónomos identificar unos objetos diminutos y brillantes apodados Little Red Dots (LRDs), visibles en zonas del universo formadas menos de mil millones de años después del Big Bang. Durante mucho tiempo, se pensó que eran galaxias llenas de estrellas recién nacidas. Sin embargo, un estudio liderado por Fabio Pacucci, del Centro de Astrofísica Harvard & Smithsonian, demostró que se trata de agujeros negros de colapso directo en pleno proceso de formación. A diferencia de los agujeros negros tradicionales, que surgen cuando una estrella agota su vida, estos se forman directamente a partir de gigantescas nubes de hidrógeno que colapsan bajo su propia gravedad. Estas estructuras son extremadamente compactas y tienen una masa hasta 400 veces mayor de lo que se esperaba. La luz que emiten combina tonos azules y rojos, una característica que los diferencia de las galaxias normales. Además, el material que rodea estos agujeros negros, conocido como polvo cósmico, actúa como un filtro: absorbe parte de la radiación y le da ese tono rojizo que los hace tan llamativos. El hallazgo, publicado en arXiv, aporta una nueva pieza para entender cómo se formaron las primeras estructuras gigantes del cosmos y cómo nacieron los grandes agujeros negros que hoy habitan el centro de muchas galaxias. 4. Descubren una explosión cósmica de rayos gamma que duró siete horas El 2 de julio de 2025, los científicos detectaron una explosión cósmica llamada GRB 250702B que sorprendió por su duración: la emisión de rayos gamma, una de las formas de energía más intensas del universo, se mantuvo durante al menos siete horas. Lo habitual para estos fenómenos, conocidos como GRB (por las siglas en inglés de Gamma Ray Burst), es que duren apenas unos segundos o, en casos raros, algunos minutos. Nunca antes se había registrado una señal que persistiera tanto tiempo. La explosión se localizó en la constelación de Scutum, en una galaxia a ocho mil millones de años luz de distancia. Los instrumentos captaron ráfagas de energía que aparecían y desaparecían rápidamente, sobre un fondo brillante que se mantuvo durante horas. Este comportamiento no coincidía con lo esperado y sorprendió a los expertos, ya que normalmente estas explosiones se apagan mucho antes. Los científicos propusieron que el origen más probable fue la fusión entre un agujero negro de masa estelar y una estrella rica en helio. Cuando se unen, el agujero negro puede absorber su material poco a poco y liberar energía durante un periodo largo. Este proceso permite que la explosión dure horas, en vez de explotar y apagarse rápidamente como en la mayoría de los casos. Así se entiende por qué la señal observada fue tan prolongada y diferente a lo habitual. Brendan OConnor, quien dirigió el estudio, explicó que la capacidad del agujero negro para atraer materia de la estrella mantuvo el proceso activo mucho más allá de lo que permiten los modelos conocidos para este tipo de explosiones. El descubrimiento obliga a los expertos a repensar cómo funcionan los mecanismos que generan los estallidos de rayos gamma más extremos del cosmos. 5. El centro de la Vía Láctea podría no tener un agujero negro Investigadores del CONICET en Argentina lideraron una propuesta alternativa al modelo clásico del centro galáctico. Según su estudio, publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, la región conocida como Sagittarius A* podría estar ocupada no por un agujero negro, sino por un núcleo compacto de materia oscura. Esta materia oscura, invisible y difícil de detectar, ejercería la misma fuerza gravitatoria que un agujero negro, lo que explicaría por qué las estrellas cercanas giran tan rápido alrededor del centro galáctico. El modelo propone una estructura doble: un núcleo central denso y un halo más difuso, ambos formados por partículas llamadas fermiones, que son partículas subatómicas ligeras. El equipo propuso este modelo porque las observaciones recientes muestran que la materia en el centro de la Vía Láctea influye en el movimiento de las estrellas tanto cercanas como lejanas. Los datos de telescopios y de la misión espacial Gaia de la Agencia Espacial Europea indican que un núcleo compacto de materia oscura puede explicar estos movimientos igual de bien que un agujero negro, y además unificaría la explicación para toda la galaxia. Carlos Argüelles, uno de los autores, aclaró que no se trata solo de cambiar un agujero negro por otra cosa invisible, sino de pensar el centro y el halo de materia oscura como partes de una misma sustancia, continua y extendida. La hipótesis todavía necesita confirmarse con nuevas observaciones, pero abre la posibilidad de entender de otra forma cómo funciona la estructura de la Vía Láctea.

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