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  • Ver y escuchar cómo se interceptan misiles en el cielo de Tel Aviv: así funciona la Cúpula de Hierro, el sistema de defensa israelí

    » Clarin

    Fecha: 14/03/2026 16:47

    Un chisporroteo que inquieta. Una explosión seca sobre nuestras cabezas. El estallido de luz que asusta, aún a plena luz del día, y la estela blanca en el cielo, como la que dejan los aviones cuando el vapor caliente de sus motores se condensa a medida que ascienden. Nadie lo piensa dos veces: ¿dónde está el refugio antimisiles más cercano? Esto sucede en Israel cuando alguien se convierte en testigo, involuntario y no protegido, de cómo funciona el sistema de defensa israelí conocido con nombre digno de una película de Marvel: la Cúpula de Hierro. Es un escudo invisible, un sistema de defensa detrás del cual se activa un proyecto de ingeniería ambicioso que se convirtió en el cielo protector para la supervivencia de millones de personas que habitan cualquier metro cuadrado de Israel. La Cúpula de Hierro no es un simple lanzador de misiles diseñado para chocar proyectiles enemigos y volverlos inservibles. Es un cerebro tecnológico que sincroniza, en microsegundos, un radar y un ojo electrónico que escanea el horizonte rastreando amenazas inminentes. Al detectar algún peligro, el sistema procesa la información, cruza datos y coordenadas y proyecta qué trayectoria tendrá el proyectil con intención de explotar en suelo de Israel. Si el cálculo apunta a que el cohete caerá en una zona deshabitada o en el mar, la Cúpula no se activa. Permanece inmóvil. Pero si el objetivo es una zona poblada, una escuela o alguna infraestructura estratégica para la logística de Israel, se pone en marcha la orden de fuego: el lanzador dispara un misil, muy bien entrenado para interceptar proyectiles dañinos. Son los Tamir, un tipo de misil especialmente diseñado para neutralizar en el aire un ataque seguro. Cada disparo está valuado en torno a los 80 mil dólares. La Cúpula de Hierro, sin embargo, no ahorra en gastos. Su fin último es impedir que las bombas, los cohetes y los drones enemigos maten personas. Puede fallar Este sistema defensivo se utiliza desde 2011 y tiene un 90 por ciento de efectividad, según afirma el American Jewish Committee. Clarín fue testigo de más un episodio dentro del 10 por ciento restante. La Cúpula falló, por ejemplo, el 29 de febrero, un día después que que las operaciones Furia épica -según Estados Unidos- y Rugido de león -como la bautizó Israel- descerrajaran su artillería en contra del régimen de los ayatolas en Irán. Fue el ataque que más muertos provocó: 9 vecinos de Beit Shemesh, que estaban en los alrededores de una sinagoga histórica, no llegaron a tiempo a refugiarse en el búnker subterráneo del templo y fueron alcanzados por un misil iraní. Días después, la Cúpula también falló en el pueblo árabe de Zarzir, donde las bombas racimo de Irán, prohibidas por el derecho internacional humanitario, lograron esquivar el sistema defensivo israelí y destruyeron, por primera vez en este nuevo capítulo de enfrentamientos entre Israel y Teherán, un vecindario de musulmanes que comparten la religión con los ayatolas que se niegan a dejar el poder en Irán. Desafíos Durante el ataque de Hamas de octubre de 2023, los terroristas lanzaron más de 5.000 cohetes. La Cúpula logró interceptar cerca del 90 por ciento de las bombas que iban dirigidas a zonas urbanas. Sin embargo, según fuentes militares, el verdadero desafío para el sistema de defensa de Israel se presentó el año pasado, cuando Irán lanzó, durante doce días, una ofensiva directa con drones y misiles balísticos de largo alcance. Por entonces, la Cúpula funcionó en equipo con otros dos sistemas defensivos, el Arrow 3 y la Honda de David, para atajar el vendaval de misiles, que incluían los especialmente diseñados con ojivas múltiples para fatigar el sistema defensivo israelí. Sobre nuestras cabezas En estos días sin tregua en el intercambio de misiles, bombas y cohetes entre Israel y sus enemigos más inmediatos, Irán y Hezbollah, algunas de las baterías móviles con lanzaderas para interceptar malas intenciones están estacionadas, transitoriamente, en el norte de Haifa, pegadas al Mediterráneo y a la altura de Acre, la mítica ciudad israelí fundada en el 1.500 antes de Cristo. Porque las baterías con lanzaderas de la Cúpula de hierro no tienen un destino fijo. Son móviles. Es por eso que puede suceder que, sin que uno se lo proponga, la interceptación de un misil suceda justo sobre nuestras cabezas. Cómo se financia Mantener el escudo protector de la Cúpula de hierro no es barato. Por ese motivo, la asociación estratégica de Israel con Estados Unidos fue clave, no sólo para financiar el alto coste de cada disparo, sino también para garantizarse su producción: el 55 por ciento de los componentes que integran el engranaje de la Cúpula son de fabricación estadounidense. Esta es además, una motivación más por la cual la defensa israelí está apostando a un sistema de láser que, con igual o mejor resultado que la Cúpula, sólo genera un gasto de electricidad: el Iron Beam (Rayo de Hierro). Un rayo de hierro En septiembre del año pasado, Israel anunció que había completado el diseño de este nuevo sistema defensivo para complementar la protección que ofrece a su gente la Cúpula de Hierro. El Rayo de Hierro israelí es un láser de alta complejidad, programado para interceptar ataques de corto alcance como cohetes, morteros y drones. El sistema de defensa aérea láser Iron Beam no ha sido utilizado por Israel y no está listo para su uso regular durante la guerra actual, aseguran fuentes de las Fuerzas de Defensa de Israel al diario The Jerusalem Post. Y agregan: El sistema no está suficientemente maduro para ser utilizado en su totalidad. Sobre la firma Newsletter Clarín

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