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» TN
Fecha: 14/03/2026 06:01
Mucho antes de convertirse en el mejor jugador del mundo, Lionel Messi era un chico tímido que empezaba a destacarse en las inferiores de Newells Old Boys. A fines de los años 90, cuando tenía alrededor de 10 años, el rosarino jugó un torneo infantil en la ciudad santafesina de El Trébol, una experiencia que hoy vuelve a salir a la luz gracias a un documento que permaneció guardado durante casi tres décadas. Se trata de un apunte original del histórico Torneo Pibes, una competencia de fútbol infantil que comenzó a disputarse en 1998 en el Club Atlético Trebolense. El registro confirma que entre los participantes de aquel certamen estaba un chico llamado Lionel Andrés Messi. El hallazgo pertenece al archivo personal de Pedro Navarrate, uno de los impulsores y organizadores del torneo. Según contó a TN, el documento tiene 27 años y en junio cumplirá 28, y había quedado guardado entre copias de otros registros del certamen. Yo tengo todo guardado. Estas cosas quedaron en medio de unas hojitas porque mi señora siempre me separa los originales de las copias. Había quedado entre dos originales y por eso no lo tenía a mano, pero sí, es una reliquia, explicó. El torneo que jugó el pequeño Messi El Torneo Pibes nació a fines de los años 90 con la idea de promover el fútbol infantil y generar un espacio de competencia y convivencia entre chicos de diferentes clubes. Leé también: Messi y Suárez detrás de LSM: los secretos del nuevo equipo uruguayo que busca dejar un legado Navarrate, que por entonces trabajaba como colaborador en las inferiores de Newells mientras se formaba como entrenador, fue quien impulsó la iniciativa junto a dirigentes, padres y colaboradores del club Trebolense. Siempre tuve la idea de armar un torneo para los chicos. Queríamos que no fuera solo fútbol, sino también un espacio para compartir, para competir sanamente y para que los chicos vivieran una experiencia distinta, recordó. Gracias a su vínculo con Newells, el club rosarino fue uno de los invitados a participar. Así fue como la categoría 87 de la Lepra llegó a El Trébol con un grupo de chicos que en aquel momento era conocido como La Máquina por su nivel. Entre esos jugadores estaba Lionel Messi. Por eso siempre digo que Messi tenía entre 9 y 10, porque el torneo era en junio y justo coincidía con su cumpleaños, explicó Navarrate. La jugada que deslumbró a todos Quienes estuvieron presentes en aquel torneo recuerdan que la Pulga ya mostraba algo diferente. Navarrate contó una escena que todavía tiene grabada en su memoria. Ocurrió una tarde, durante un partido en la cancha principal del club. Leé también: La emoción de la mujer que les vendió medialunas a Lionel Messi y Antonela Roccuzzo en Miami Recuerdo una jugada que arranca desde su área. Empezó a gambetear y a gambetear y se fue hasta el otro arco. Después de verlo cinco o seis minutos, la gente empezó a acercarse a la cancha y preguntaban quién era ese chico, relató. En ese momento no todos se quedaron con el nombre, pero la impresión fue inmediata: había un nene con una habilidad fuera de lo común. Cómo era Messi cuando era chico Más allá de su talento, quienes lo conocieron en esa etapa coinciden en que su personalidad era muy distinta a la de una estrella. Según recuerdan desde el torneo, Messi era muy callado y extremadamente educado. Era un chico muy tranquilo, hablaba poco y siempre estaba con sus compañeros. Nunca se apartaba del grupo. Ya se lo veía muy concentrado en lo que hacía, explicó Navarrate. También destacó un rasgo que lo marcaba dentro de la cancha. Cuando un compañero hacía un gol o una buena jugada, él era el primero en ir a buscarlo para festejar. No esperaba que vinieran a él, recordó. La curiosa anécdota de una foto que salió mal Entre los recuerdos de aquella época también circula una anécdota curiosa que involucra una foto que nunca salió como estaba planeada. La historia fue contada por Quique Domínguez, quien más tarde sería entrenador de esa categoría de Newells. Durante un torneo juvenil en Mar del Plata, uno de los chicos llevó una cámara Kodak de plástico y decidió sacar una foto del grupo. Cerca de ellos estaba la hija del fotógrafo oficial, una adolescente de unos 16 años. Messi, que tenía alrededor de 12, se paró al lado de la chica para salir en la imagen. Se puso al lado muy pícaro para aparecer junto a la chica, contó Domínguez. Pero cuando revelaron el rollo apareció un detalle inesperado: el cordón de la cámara había quedado justo delante de la cara de Messi. La foto salió, pero con el cordón atravesándole el rostro. Quedó esa anécdota, porque el cordón de la máquina le tapaba la cara, recordó el entrenador. La familia que alojó a Messi en El Trébol Durante su estadía en la ciudad santafesina, Messi y otros chicos de Newells se alojaron en casas de familias, algo habitual en los torneos infantiles de la época. Leé también: La historia del fotógrafo que inmortalizó el casamiento de Messi y Antonela y ganó un premio internacional En su caso, quien lo recibió fue Roberto Maurino, abogado del club Trebolense y fanático del fútbol. Según quienes lo conocieron, Maurino era un apasionado seguidor de las inferiores de Newells y tenía un fuerte vínculo con el club. Su hijo, Fernando Maurino, también formó parte de las divisiones juveniles del club años más tarde. Los dirigentes que impulsaron el Torneo Pibes en Trebolense Durante su etapa en el Club Atlético Trebolense, Navarrate trabajó junto a diferentes dirigentes que impulsaron el desarrollo del fútbol infantil. Leé también:Son hermanos, dejaron el fútbol para abrir una heladería y sueñan con tener a Lionel Messi como cliente En su primer año, en 1997, el presidente de la institución era Carlos Lepore. Luego asumió Roberto Aimone, quien tuvo un rol clave en el crecimiento del deporte en el club y brindó un fuerte respaldo a la organización del Torneo Pibes. En el área del fútbol infantil, el presidente era Juan Carlos Canzonetti, acompañado por un grupo de colaboradores integrado por Gerardo Mora, Jorge Bo, Juan Cataneo, Carlos Iztuetta, Hugo Olmos, Rubén Bravo, los hermanos Dellaseca y Andrés Miller, además de muchos padres y voluntarios que trabajaron para hacer posible el evento y consolidar el torneo para las categorías formativas. Sin embargo, mucho antes de los Balones de Oro, los récords y la Copa del Mundo, hubo pequeñas escenas que anticipaban su destino: torneos infantiles, gambetas en canchas de barrio y un chico tímido que empezaba a llamar la atención. Entre esos recuerdos, ahora también aparece un apunte de casi 30 años que confirma que el mejor jugador del planeta alguna vez pasó por El Trébol.
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