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  • La batalla de Sarita contra el cáncer: una familia que enfrenta un nuevo desafío

    Crespo » Paralelo 32

    Fecha: 13/03/2026 14:24

    Tras cinco años de tratamiento por retinoblastoma, la enfermedad volvió a activarse y obligó a una cirugía urgente. Su padre, Ezequiel Carlson, relató el proceso en una entrevista radial. La historia de Sarita, hija de Etel Gillig y de Ezequiel Carlson (conductor radial del programa Carlsinados que se emite por 93.7 Boin Crespo, y animador de eventos), atraviesa desde hace cinco años un difícil camino marcado por la lucha contra el cáncer infantil. En diálogo con Valeria Torresin en el programa Crespo en Vivo, que se emite por 93.7 Boing Crespo, Ezequiel compartió detalles del proceso que vive la familia desde que la pequeña fue diagnosticada con retinoblastoma bilateral cuando tenía apenas ocho meses de vida. Cuando tenía ocho meses fue diagnosticada con retinoblastoma bilateral. En ese momento nos derivaron a Buenos Aires. Era finales del 2020 y estábamos en plena pandemia, recordó Carlson. Tras el diagnóstico, Sarita comenzó su tratamiento bajo la supervisión de la doctora Adriana Fandiño, especialista en oftalmología infantil que se desempeñaba en el Hospital Garrahan y también atiende en el Hospital Austral. El inicio de una larga batalla Debido al complejo contexto sanitario de aquellos meses, la familia decidió continuar el tratamiento por vía privada. Gracias a nuestra obra social tuvimos la posibilidad de atenderla de manera privada. Así comenzó esta lucha, explicó Ezequiel. En la primera etapa del tratamiento, Sarita recibió siete sesiones de quimioterapia intraarterial superselectiva, una técnica que permite administrar la medicación directamente en el área donde se encuentra el tumor. Es una quimioterapia distinta a la sistémica. La droga va directamente al lugar donde está el tumor y no circula por todo el cuerpo. Por eso la recuperación suele ser más llevadera, detalló. Durante los primeros años, la familia debió viajar constantemente entre Crespo y Buenos Aires para controles y estudios. Fueron años de muchísimos viajes. Durante los primeros tiempos íbamos dos o tres veces por mes, contó. Con el paso del tiempo, la evolución médica permitió espaciar los controles. Primero pasaron a ser mensuales y luego cada mes y medio. El año pasado pensábamos que nos estábamos despidiendo de la enfermedad. No significaba que iba a recibir el alta, pero cuando pasa mucho tiempo sin actividad del cáncer uno siente que está cada vez más cerca del final del proceso, explicó el padre. La recaída inesperada Sin embargo, en noviembre del año pasado, una resonancia detectó la reaparición de tumores. Fue un baldazo de agua fría para nosotros. Pensábamos que estábamos cada vez más cerca del alta y de repente nos encontramos con que la enfermedad había vuelto, relató. El caso sorprendió incluso a los especialistas. Según explicó la familia, la doctora Fandiño indicó que no había observado una recaída similar en un paciente de cinco años después de tanto tiempo sin actividad de la enfermedad. Ante la complejidad del cuadro, los médicos consultaron con especialistas internacionales, entre ellos el oncólogo pediátrico Guillermo Chantada, radicado en España. Un nuevo ciclo de tratamiento Frente a la reactivación del cáncer, los profesionales decidieron iniciar un nuevo tratamiento que incluyó cuatro sesiones de quimioterapia intraarterial, finalizadas el martes 3 de marzo. Durante esos meses la familia volvió a retomar el ritmo de viajes frecuentes a Buenos Aires. Estuvimos viajando cada semana o cada veinte días. El verano prácticamente se nos pasó entre viajes y tratamientos, contó Carlson. A pesar de la complejidad del proceso, Sarita pudo regresar a su casa luego de cada procedimiento. Dentro de todo tuvimos la bendición de que nunca necesitó quedar internada, destacó. Una cirugía urgente Sin embargo, tras una resonancia realizada esta semana, los médicos detectaron que los tumores continuaban avanzando y ya estaban afectando el nervio óptico, una situación que representaba riesgo para la vida de la niña. Ante ese escenario, los especialistas indicaron una cirugía de urgencia para realizar la enucleación del ojo izquierdo, procedimiento que consiste en la extracción del globo ocular para frenar el avance del cáncer. Primero la vida y después la pieza, explicó Carlson, señalando que esa siempre fue la prioridad médica. La intervención se realizó en Buenos Aires luego de que la familia recibiera un llamado urgente de los médicos. El mismo miércoles que llegamos a Crespo nos avisaron que teníamos que volver inmediatamente para hacer la cirugía el jueves a la mañana, contó. Actualmente Sarita se encuentra recuperándose del procedimiento. Afortunadamente se está recuperando muy bien. Hoy abrió su ojito y ya empezó con las preguntas típicas de una niña: cuándo va a tener su ojito nuevo o cuándo va a poder usar parches divertidos, relató su padre. En las próximas semanas los médicos evaluarán el resultado de la biopsia para determinar cómo continuará el tratamiento y si será necesario realizar quimioterapia preventiva u otras terapias. Una vida entre Crespo y Buenos Aires El retinoblastoma de Sarita tiene además un componente genético hereditario, lo que obliga a un seguimiento médico permanente. Ella tiene la deformación genética positiva. Eso significa que el cáncer tiene más probabilidades de aparecer. Es algo hereditario que compartimos los dos, explicó Ezequiel. Desde el año 2020, la vida de la familia se divide entre Crespo y Buenos Aires. En este tiempo Etel pudo dedicarse al cuidado de su hija gracias a una licencia laboral vinculada al tratamiento oncopediátrico. La solidaridad de la comunidad En los últimos días familiares y amigos impulsaron una colecta solidaria para colaborar con la familia (se pueden enviar transferencias al Alias: etelgillignacion). Carlson aclaró que el tratamiento médico está cubierto por la obra social, luego de que en diciembre de 2020 obtuvieran un recurso de amparo judicial que garantiza la cobertura completa. Los gastos del tratamiento están cubiertos. Cada quimioterapia tuvo un costo cercano a los 12 millones de pesos y la cirugía superó los 20 millones, pero todo eso lo cubre la obra social. La colecta es para los gastos operativos: viajes, combustible, alojamiento y mantenimiento, explicó. Visiblemente agradecido, Ezequiel destacó el acompañamiento de la comunidad. Estamos muy agradecidos con todos los que colaboran y preguntan cómo ayudar. Mientras esperan los resultados médicos y continúan los controles en Buenos Aires, la familia mantiene la esperanza y la fortaleza que los acompañó desde el inicio de esta historia. Ahora empezamos otro camino, con nuevos aprendizajes, expresó el conductor, con la mirada puesta en el momento de poder regresar a Crespo junto a Sarita.

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