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» La Nacion
Fecha: 13/03/2026 13:51
Hay algo de lo que Clara Thays, egresada con honores del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), de 23 años, jamás dudó: su pasión por la tecnología. De niña, acostumbraba a desarmar y explorar diferentes dispositivos para entender su funcionamiento. Quería saber por qué un iPad estaba hecho así. Siempre tuve esas ganas de aprender, cuenta a LA NACION. Su curiosidad por el diseño de productos no es casualidad, sino que proviene de un extenso legado familiar: es descendiente de Carlos Thays. Su familia, entonces, está íntimamente vinculada al paisajismo, la arquitectura y la transformación de espacios urbanos. En mi familia se habla mucho de planificar, de ver, de estar en un lugar y preguntarse cómo lo pensaron, comenta. A lo largo de los años, supo trasladar aquella lógica al universo digital y emprendedor. Específicamente, decidió estudiar Administración y Sistemas y, en 2025, fue seleccionada para participar del International Honors Program (IHP) en la Stanford University, en el marco del Stanford Summer Session. Hoy, Clara se desempeña como Head of Product en Darwin AI, una startup argentina que ofrece soluciones de inteligencia artificial (IA) para equipos de ventas consultivas, principalmente a través de WhatsApp y llamadas. En detalle, su propuesta permite automatizar tareas como la calificación de prospectos, reactivación de leads, encuestas de satisfacción, programación de reuniones y atención al cliente, sin necesidad de prompts ni conocimientos técnicos. Darwin AI opera en más de 20 países de América Latina, con foco en Brasil, México y la Argentina, y en Estados Unidos. De esta manera, la firma ya supera los US$3 millones en ventas anuales y, en agosto de 2025, levantó US$4,5 millones, alcanzando así un total de US$7 millones de inversión. AI Workers, ¿los nuevos aliados de las empresas? La compañía se destaca por desarrollar AI Workers, es decir, empleados digitales que llevan adelante tareas en áreas de ventas, soporte, postventa y marketing. Cada uno tiene un rol particular: Alba se especializa en transformar potenciales clientes en oportunidades reales; Bruno reactiva clientes; Eva se encarga de medir la satisfacción de los consumidores; Lucas simplifica los procesos de cobro; y Sofía realiza el seguimiento postventa. ¿El objetivo? Crear equipos híbridos donde empleados humanos y digitales trabajan de manera integrada. La idea es enfocar los recursos donde realmente se necesitan, indica Clara. Y ejemplifica: Si Alba habla con 100 potenciales clientes y solo 20 son calificados, un equipo humano de ventas puede dedicarse solo a esos 20 y no gastar tiempo y energía. En este sentido, la joven afirma que cada vez más empresas se acercan a Darwin AI en busca de soluciones para optimizar procesos. De hecho, en 2025 la compañía multiplicó por más de seis el uso de su producto y evolucionó hacia una propuesta completamente multicanal que integra AI Workers en WhatsApp, Instagram y llamadas. La IA está transformando la forma en que trabajamos, producimos y tomamos decisiones, reflexiona. Cambio cultural Para Clara, la IA no es una simple moda pasajera. Por el contrario, se trata de una tecnología que llegó para redefinir y potenciar roles. La máquina sola puede ganarle o no al humano, pero la máquina más el humano es algo superador, desliza. Y agrega: La IA ya no es una opción. Las compañías que no la integren en sus procesos van a perder competitividad. Bajo esta línea, sostiene que el principal obstáculo es el miedo al reemplazo. Para derribar esta barrera, Clara puntualiza que es fundamental entender el valor de lo humano. Podemos automatizar muchas cosas con IA para lo que es el prompting y el entrenamiento, pero sigue habiendo una parte humana de entender qué es lo que quiere nuestro cliente, detalla. Además, remarca que la IA no es perfecta: Estamos trabajando siempre en bajar las alucinaciones cada vez que las detectamos. Frente al desafío cultural que implica la adopción de IA, Clara impulsó la creación de Darwin House, un espacio de diálogo y colaboración entre actores del ecosistema tecnológico y emprendedor. Si queremos aprovechar el potencial de la IA, necesitamos entornos abiertos donde el conocimiento circule y se construya de manera colectiva, explica. Próximos pasos En lo que respecta a futuros proyectos, Darwin AI planea expandirse hacia el mercado europeo, en especial España y Portugal. A su vez, el desarrollo y mejora de llamadas sincrónicas con modelos de IA se perfila como el próximo gran avance la compañía. Las personas se están dando cuenta que la IA es algo muy importante y revolucionario. Hay mucha gente que quiere aprender y nuestro equipo sigue creciendo, concluye Clara.
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