13/03/2026 15:36
13/03/2026 15:36
13/03/2026 15:36
13/03/2026 15:35
13/03/2026 15:35
13/03/2026 15:35
13/03/2026 15:34
13/03/2026 15:34
13/03/2026 15:34
13/03/2026 15:34
Cerrito » Debate Abierto
Fecha: 13/03/2026 13:43
Leido 6 veces El Dr. Flavio Steven, querellante en la causa, brindó detalles sobre la frialdad de los imputados Molaro y Sotelo. Un rastreo por WhatsApp Web, el hallazgo de la mascota de la víctima y una perturbadora falta de remordimiento son los ejes centrales de una causa que conmociona a la provincia. Cuerpo de la pericia El asesinato de Luciano Emeri, ocurrido el pasado 4 de febrero en la localidad de Cerrito, ha tomado un giro estremecedor tras las recientes declaraciones del abogado querellante, el Dr. Flavio Steven. Según el letrado, la principal hipótesis sobre el móvil del hecho no se agotaría en un conflicto de territorio o dinero, sino en un rasgo psicopático de los atacantes: el placer de matar. Steven reveló que un testigo del entorno de los imputados, Lautaro Molaro y Juan Pablo Sotelo, declaró que los jóvenes actuaron para sentir la emoción del momento y la adrenalina. La investigación ha avanzado con rapidez gracias a errores imprevistos cometidos por los imputados. Aunque quemaron el celular de la víctima junto con su automóvil, Luciano había dejado abierta su sesión de WhatsApp Web en su computadora personal. Esto permitió a la policía rastrear inmediatamente los mensajes y audios que lo citaban a una emboscada en el acceso norte de Cerrito, bajo el pretexto de comprarle flores de marihuana. Luciano acudió al encuentro de forma ingenua, sin prever el peligro, ya que conocía a Sotelo como un cliente habitual. Otro factor determinante fue el hallazgo de la mascota de la víctima, un perro que acompañaba a Luciano en el momento del ataque. El animal fue encontrado muerto con heridas de bala de una pistola calibre 9 mm, y el rastro de sangre en la cinta asfáltica permitió localizar vainas servidas que coinciden con el arma homicida. Esta pistola había sido robada previamente por Molaro a una soldado voluntaria en la Base Aérea de Paraná, hecho que el imputado incluso llegó a presumir en sus redes sociales antes del crimen. La frialdad de los acusados tras el asesinato es, quizás, el punto más inquietante del relato. El Dr. Steven detalló que, tras prender fuego al auto con Luciano adentro, los jóvenes se dirigieron a la casa de un conocido donde fumaron las flores de marihuana sustraídas a la víctima. Uno de los imputados, Sotelo, llegó con los brazos y el pantalón ensangrentados y pidió permiso para bañarse, mientras que Molaro manifestó que quería quedarse un rato más para escuchar la sirena de los bomberos. Finalmente, el abogado querellante expresó su preocupación por una situación irregular en la escena del crimen: tres días después del hecho, una motoniveladora municipal limpió y ensanchó el camino donde se encontró el cuerpo, alterando el escenario antes de que se pudieran completar todas las pericias. Actualmente, Molaro y Sotelo cumplen prisión preventiva en la Unidad Penal N° 1 de Paraná mientras se aguarda el análisis de los teléfonos celulares, que podría determinar si existió un autor intelectual o un instigador detrás de este hecho calificado por la querella como un acto de frialdad absoluta. (Fuente: Debate Abierto)
Ver noticia original