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Chajari » Chajari al dia
Fecha: 13/03/2026 12:40
El 13 de marzo de 1786, en Arroyo de la China, actual Concepción del Uruguay, nacÃa un hombre que serÃa abanderado de la entrerrianÃa y del federalismo. Su nombre, Francisco RamÃrez, a quien hoy se menciona como Pancho. Era hijo del paraguayo Juan Gregorio RamÃrez, y de doña Tadea Florentina Jordán. Su madre, casada en segundas nupcias, fue la madre de otro caudillo, Ricardo López Jordán (1793-1846). Francisco hizo sus primeros estudios en una escuela que sostenÃa don Juan de Insiarte, el fundador de la villa del Arroyo de la China, y más tarde continuó su formación personal en aulas dirigidas por frailes y clérigos seculares. RamÃrez se incorporó en su juventud a la lucha emancipadora contra el poder español, y fue más tarde resuelto opositor de la polÃtica centralista de Buenos Aires. Partidario de José Artigas, fue uno de sus principales lugartenientes en la guerra contra las fuerzas porteñas. El 18 de marzo de 1818 asumió el gobierno de Entre RÃos y, dos años más tarde, inició junto con Estanislao López la campaña contra el Directorio de Buenos Aires que concluyó con su disolución y la victoria de las fuerzas federales. Distanciado posteriormente de Artigas, ante la insistencia (justa por cierto) de éste en declarar la guerra a los portugueses que habÃan ocupado toda la Banda Oriental, RamÃrez entró en lucha con su antiguo jefe y lo derrotó completamente, obligándolo a buscar refugio en el Paraguay. El 29 de septiembre de 1820 proclamó la constitución de la República de Entre RÃos, y se enfrentó luego contra Estanislao López, quien habÃa hecho causa común con los porteños para impedir el predominio de RamÃrez. La República serÃa efÃmera, pero la tarea que en ella realizó RamÃrez fue intensa. Sancionó reglamentos en lo militar, lo polÃtico, lo económico y la recaudación de impuestos, eliminando los derechos de importación. Efectuó la división del territorio en departamentos, cuyos gobernadores en lo civil y militar serÃan elegidos por la población de su jurisdicción. Estableció un régimen de administración de justicia, un servicio de correos, ordenó la realización de un censo (hay un trabajo de necesaria lectura, obra de la profesora MarÃa Selva Ruth Eguiguren) y decretó la obligatoriedad de la enseñanza primaria, incluyendo la alfabetización y la aritmética. Asimismo, prohibió la matanza de ganado cimarrón, promoviendo la crÃa en estancias y la agricultura. Ordenó realizar los primeros comicios en la región. RamÃrez pasó a la historia como el Supremo Entrerriano. El 24 de noviembre de 1820 fue elegido en Gualeguay Jefe Supremo de la República de Entre RÃos, que comprendÃa el actual territorio de la Mesopotamia (Entre RÃos, Corrientes y Misiones). Su figura combativa dominó el dramático año de 1820, que culminó con el triunfo del ideal federalista al aceptar Buenos Aires la firma del Tratado del Pilar, después de la victoria obtenida por RamÃrez y López en Cepeda. Ese tratado, que lleva la firma de los dos caudillos y del gobernador porteño Manuel de Sarratea, constituye una de las piedras fundamentales de la organización federal y republicana del paÃs, adoptada definitivamente tres décadas más tarde, al sancionarse la Constitución de 1853. Finalmente, aún persistÃa en su propósito enfrentar a los portugueses para recuperar la Banda Oriental y neutralizar la influencia luso-brasileña en la zona de frontera, pero necesitaba más fuerzas militares, especialmente de infanterÃa. Creyó encontrarlos en Paraguay, lo que no resultó imposible a pesar de su intento. TenÃa apenas 35 años cuando murió, el 10 de julio de 1821. El hecho ocurrió en Chañar Viejo, cerca de Villa MarÃa del RÃo Seco, provincia de Córdoba. Esa fue la última batalla del Supremo Entrerriano, Francisco RamÃrez, Pancho. Hay mucho para profundizar sobre la vida de este entrerriano. De hacerlo, es posible dejar de lado algunas frases que se dan por ciertas con cierta liviandad y sin ubicarse en la época difÃcil que le tocara vivir a Francisco RamÃrez. Hace muchos años, en la zona de Tala, unos paisanos contaron a quien esto escribe una hermosa historia, que no pocos de ellos creÃan. La misma indicaba que alguna noche aparecerÃan Don Pancho y Don José, juntos, cubiertos por el mismo poncho celeste y blanco. ¿Será una espera vana?, ¿una imaginativa idea, tal vez?. Es posible, pero qué importante serÃa poder volver a unir las ideas de estos hombres que tanto hicieron en favor de un federalismo que desde hace años quedó demasiado lejos. Se los veÃa juntos Se los veÃa juntos defender con sangre a punta de lanza la idea federal; y estaban unidos por principios claros; fuertes en la lucha siempre desigual. Compartieron tanto en duras jornadas pensando en las noches cómo continuar; y un dÃa, quién sabe qué pasó entre ellos, que uno fue hacia el Norte; el otro al final. Dicen que aún quedan criollos esperando con chuza en la mano volver a encontrar a los dos caudillos gritando ¡a la carga! contra el centralismo y por la libertad. Y afirman que un poncho en celeste y blanco, como tantas veces a ambos cubrirá; a Artigas y a Pancho, juntos como hermanos, levantando en alto la idea federal.
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