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Parana » Radio La Voz
Fecha: 13/03/2026 12:38
Un estudio de la UBA y el CELS reveló un rechazo mayoritario al último gobierno militar y un gran respaldo a que continúen los juicios a genocidas. El lenguaje de los derechos humanos continúa organizando el recuerdo colectivo, señala el informe. El 70 por ciento de la sociedad argentina tiene una mirada negativa sobre la última dictadura cívico militar, y poco más del 60 por ciento interpretó que ese período se trató principalmente de un plan sistemático de desaparición de personas y violaciones a los derechos humanos. Los datos son los principales resultados de un estudio realizado por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), a días de cumplirse 50 años del período más oscuro de la historia nacional, fogueado y concretado por sectores de derecha. La medición da cuenta de cómo la sociedad argentina recuerda, interpreta y evalúa la última dictadura, y a la vez muestra que la memoria de la represión está presente y que el lenguaje de los derechos humanos continúa organizando el recuerdo colectivo. La mirada sobre la dictadura y los juicios a represores El trabajo titulado Miradas retrospectivas sobre la dictadura argentina: 50 años después consistió en una encuesta nacional sobre ocho grupos focales y 1.136 personas consultadas. Los resultados dan cuenta de cómo aquellos años fueron transmitidos de generación en generación, tanto a través del sistema educativo como del acervo familiar. El estudio prueba que 7 de cada 10 argentinos tiene una mirada negativa sobre la dictadura. El 71 por ciento de los consultados calificaron a ese período como muy malo y malo, mientras que el 63 consideró que el golpe militar no tuvo motivos que lo justificaran. El rechazo mayoritario también se expresó en otros puntos de la encuesta: el 70 por ciento se manifestó muy de acuerdo y bastante de acuerdo con que continúen los procesos judiciales impulsados por el Estado y los organismos de derechos humanos contra los represores responsables del genocidio y/o crímenes de lesa humanidad. No obstante, la medición demuestra también las luces y sombras que permanecen en la sociedad sobre el golpe y la política económica implantada a través de un plan sistemático de represión y desaparición de opositores. Por ejemplo, un tercio de los encuestados (32 por ciento) consideró que entre 1976 y 1983 hubo un gobierno que encaró una lucha contra el terrorismo en la que pudo haber habido excesos. Si bien la mayoría opinó lo contrario (que se trató de un plan sistemático y que hubo violaciones a los derechos humanos), ese tercio muestra lo profundo que caló la teoría de los dos demonios con la que todavía insisten, por ejemplo, funcionarios del gobierno actual. Algo similar ocurrió al consultar sobre quiénes fueron los principales responsables del quiebre institucional. El 39 por ciento identificó a la Junta Militar. Pero el 61 por ciento restante apuntó contra Montoneros y grupos guerrilleros (16 por ciento), el gobierno de Isabel Perón (13), la situación económica (8), los Estados Unidos (7), Los políticos en general (6) y la Iglesia católica (1). El 10 por ciento restante no respondió. La investigación respalda la idea de que la condena a la dictadura es un piso compartido, pero también advierte sobre la importancia de la transmisión intergeneracional, para evitar relativizaciones y negacionismos, remarcaron los responsables del estudio a través de un comunicado. La educación y la memoria Otro de los ejes que se midió tuvo que ver con los canales de transmisión de conocimiento sobre la dictadura. Siete de cada diez personas afirmó saber mucho o algo sobre lo ocurrido. En este punto, el sistema educativo se expresó como el principal espacio de memoria. El 44 por ciento de los consultados reconoció saber sobre lo ocurrido entre 1976 a 1983 por la escuela o la universidad, mientras que el 30 por ciento dijo saber algo por conversaciones con familiares y amigos. También incidieron las noticias o programas especiales transmitidos por los medios de comunicación (10 por ciento); y series, películas, libros o música (6); actividades o campañas de organizaciones de derechos humanos (3); actividades gubernamentales (3); y redes sociales (1 por ciento). Otro de los puntos del trabajo dio cuenta de que la experiencia directa es minoritaria: 3 de cada 10 personas dijeron tener un familiar, amigo o conocido que haya sido víctima de la represión de Estado. Este dato es central: allí donde existe un vínculo personal con víctimas, las posiciones se vuelven más firmes y se sostienen con mayor claridad las interpretaciones que reconocen el carácter sistemático del terrorismo de Estado, sostuvieron los autores del estudio. Las palabras más usadas También se midieron las palabras a través de las cuales se asocia ese período histórico que ocurrió hace medio siglo. Los términos desaparecidos, represión y violencia fueron los que aparecieron con mayor frecuencia. Esto da cuenta de cómo el lenguaje de los derechos humanos sigue estructurando la manera en que la sociedad argentina, ponderó la encuesta.
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