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Fecha: 13/03/2026 07:05
Cuando el sol apenas se levantaba sobre el predio, la carpa ganadera ya mostraba una escena que se repetiría durante toda la tercera jornada de Expoagro: filas completas de productores, operadores comerciales atentos a las pantallas y teléfonos que no dejaban de sonar. Leé también: En pleno boom ganadero, las razas reforzarán su presencia en Expoagro con una agenda repleta de actividades En ese espacio, donde la tradición del remate convive con la tecnología, se desarrolló una de las actividades más convocantes de la muestra: la subasta de invernada. Allí, frente a una multitud de asistentes y con muchos otros compradores conectados de manera remota, comenzaron a desfilar miles de animales en pantalla. Leé también:El campo ya no es solo de veterinarios o agrónomos: datos, innovación y nuevas profesiones llegan al agro La dinámica es ágil. En pocos segundos cada lote aparece proyectado mientras los compradores siguen la subasta desde el auditorio, desde oficinas o incluso desde sus propios campos. El sistema permite participar en tiempo real desde distintos puntos del país, algo que se volvió habitual en los últimos años. Un auditorio lleno y el pulso de la invernada Al frente de uno de los remates está el martillero Tomás Torcoletti, encargado de conducir la subasta con ritmo preciso. Desde su posición, observa el movimiento del público, las señales de los operadores y los llamados telefónicos que llegan desde distintas provincias. Hoy estamos dentro del marco Rosgan, que es una sociedad entre doce casas consignatarias, con un remate televisado de 38.200 cabezas únicamente de invernada, explicó durante la jornada. El volumen del remate habla por sí solo. Miles de animales que pasan por la pantalla en cuestión de horas y que despiertan el interés de productores que buscan reforzar sus rodeos en un momento favorable para la actividad. La carpa refleja ese entusiasmo. Entre mates, conversaciones y miradas atentas a las pantallas, la expectativa se siente en cada movimiento. Arrancamos a las nueve de la mañana con los primeros lotes y parece que hay interés. Va a ser una jornada bastante extensa, comentó Torcoletti mientras seguía el ritmo del remate. Tradición ganadera con tecnología Aunque el martillo sigue siendo el símbolo del remate ganadero, el escenario cambió mucho en los últimos años. Hoy la tecnología permite que compradores participen desde cualquier punto del país. Productores que quizás no pudieron viajar hasta la exposición siguen la subasta por televisión o plataformas digitales y ofertan desde sus propios establecimientos. Es un remate televisado donde los compradores pueden operar mirando desde su casa la pantalla o comunicándose por teléfono, explicó el martillero. Leé también:Expoagro 2026: el crédito se posiciona como motor de los negocios del agro La escena combina tradición y modernidad. Mientras en la carpa los operadores levantan discretamente la mano para ofertar, a la par llegan señales desde celulares o computadoras que representan a compradores ubicados a cientos de kilómetros. Ese sistema amplía el alcance de las subastas y permite que la participación sea cada vez más federal. Los lotes presentados provienen de distintas provincias y reflejan la diversidad ganadera del país. Tenemos hacienda de Buenos Aires, pero también de Santiago del Estero, Formosa, Salta, Chaco, Tucumán, Entre Ríos, Corrientes y Córdoba, detalló Torcoletti. Leé también:Una cena sin grieta: Kicillof, Macri y funcionarios de Milei celebraron los 20 años de Expoagro La escena también muestra el buen momento que atraviesa la ganadería argentina. Con campos que recuperaron pasto y una demanda sostenida por terneros, muchos productores buscan sumar animales a sus rodeos. Estamos en el inicio de la zafra bien marcada, empezó a salir todo el ternero y todos los productores están demandando, señaló. El contexto genera expectativas positivas para el sector. Los precios y las condiciones del mercado permiten pensar en un año de crecimiento para la actividad. Parece que va a ser un año muy prometedor para la ganadería y un panorama alentador para 2026, sostuvo el martillero. Detrás del ritmo del remate hay también un trabajo previo que muchas veces no se ve. Días antes de la subasta, los equipos comerciales analizan cada lote, ordenan la oferta y coordinan con productores y compradores. Leé también: Camelina, un cultivo que suma ventajas productivas y bioenergéticas para aviones Nos reunimos dos o tres días antes para ver los lotes y trabajar previamente con los productores para que los precios sean los adecuados, explicó. El objetivo es que la jornada sea dinámica y que cada operación encuentre rápidamente su comprador. Mientras los números siguen apareciendo en pantalla y el martillo marca el cierre de cada lote, la carpa ganadera mantiene su clima particular: una mezcla de expectativa, estrategia y tradición. En Expoagro, ese espacio vuelve a mostrar que la ganadería argentina no solo conserva su historia, sino que también se adapta a los nuevos tiempos. Entre pantallas, teléfonos y miles de cabezas en subasta, el pulso del campo sigue latiendo al ritmo del martillo.
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