13/03/2026 07:50
13/03/2026 07:50
13/03/2026 07:49
13/03/2026 07:49
13/03/2026 07:49
13/03/2026 07:45
13/03/2026 07:45
13/03/2026 07:45
13/03/2026 07:45
13/03/2026 07:45
» TN
Fecha: 13/03/2026 06:05
Irán amenaza con más guerra, aumenta la represión a cualquier sospecha de disidencia y busca contener las fricciones internas bajo la figura de Mojtaba Jamenei. La primera aparición pública del flamante líder supremo, herido en el bombardeo del 28 de febrero que mató a su padre y antecesor Alí Jamenei, fue un llamado a escalar el conflicto y estrechar filas en torno a su figura. Nada cambio en el discurso oficial. Pido a todos los líderes políticos de Irán que hagan todo lo posible por mostrar unidad. Nunca nos rendiremos. Nuestros enemigos pagarán el precio, porque habrá venganza, amenazó. Leé también: La batalla del agua en Medio Oriente: monarquías del Golfo temen ataques iraníes a plantas desalinizadoras No fue solo una retórica belicista en la que anunció que el estrecho de Ormuz seguirá cerrado. También llamó a la dirigencia a dejar de lado cualquier división. El discurso podría resumirse en dos palabras: unidad y venganza. Represión y fricciones internas A Trump no le será tan fácil declarar el fin del conflicto más allá de la contundente superioridad militar de la coalición estadounidense-israelí. Con un gobierno dispuesto a todo para garantizar su supervivencia y sin una invasión o un levantamiento popular interno, los ayatollah no dan un paso atrás. En ese escenario, Mojtaba Jamenei quiere erradicar de cuajo las fricciones internas surgidas entre las distintas ramas de las Fuerzas Armadas, según la prensa opositora en el exilio. El sitio Irán Internacional, con sede en Londres, denunció que las fuerzas armadas se enfrentan hoy a una aguda escasez de suministro, el aumento de las deserciones y la profundización de las fricciones entre el ejército regular (Artesh) y la Guardia Revolucionaria. Esta unidad de elite maneja todos los aparatos de seguridad. Sería una combinación entre el FBI, la CIA y la mafia. O sea, como tres organizaciones juntas. Controlan toda la inteligencia, los aparatos de represión y las policías. Además, es una fuerza muy descentralizada y es la que tiene más poder porque es la que controla las armas, dijo a TN el analista Jairo Lugo Ocando, decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sharjah en los Emiratos Árabes Unidos. Leé también: Irán busca extender la guerra para causar un caos económico que ponga en aprietos a Trump en un año electoral Según el reporte, la Guardia Revolucionaria Islámica negó asistencia a soldados heridos del ejército regular frente a una escasez de ambulancias y suministros de sangre. Los rechazos profundizaron la ira y el resentimiento entre el personal de las dos fuerzas, lo que se suma a las tensiones institucionales de larga data entre el ejército regular y la Guardia Revolucionaria, indicó el informe. En unidades de misiles, prosiguió el documento, se reportaron fallas en los equipos de comunicaciones y escasez de alimentos y otros suministros básicos. Los relatos sugieren que los comandantes se enfocan en mantener la capacidad de armas estratégicas mientras las tropas se enfrentan a condiciones de vida deterioradas, señaló el informe. Aumenta la represión interna En este panorama de crecientes suspicacias internas, la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA) denunció que, desde el comienzo de la guerra, fueron detenidas 200 personas en todo el país. Los cargos incluyen actividad en redes sociales, envío de contenido a medios de comunicación extranjeros, espionaje y alteración del orden público. El jefe de la policía nacional, Ahmad Reza Radan, dijo que cualquier manifestante será tratado como un enemigo y abatido a tiros. Todas nuestras fuerzas tienen los dedos en el gatillo y están listas, alertó. Las amenazas contra cualquier señal de disidencia también partieron desde la televisión estatal. Cuando el polvo de la sedición se asiente, te agarraremos del cuello, amenazó el martes el presentador del Canal 3, Reza Molaei, citado por Irán Internacional. Bahar Ghandehari, directora del Centro para los Derechos Humanos en Irán (CHRI), con sede en Estados Unidos, dijo que la república islámica tiene antecedentes de aprovechar la sombra de la guerra y los momentos de crisis para intensificar la represión interna. Pero el temor no solo viene de la posibilidad de nuevas manifestaciones como las que sacudieron el país durante varias semanas y que causaron miles de muertos. La mayor preocupación llega de un eventual levantamiento de grupos armados de minorías como los kurdos, bombardeados recientemente por Irán en sus bases del Kurdistán iraquí. Leé también: La guerra en Medio Oriente golpea a China: petróleo, asociación estratégica con Irán y tensión geopolítica Mientras la Guardia Nacional todavía parece estar atacando Israel, disparando misiles y drones hacia países de la región, amenazando con cerrar el Estrecho de Ormuz y llevando a cabo otras medidas disruptivas, reservó sus capacidades más importantes para reprimir a los opositores armados, dijo una fuente iraní citada por The Media Line, un medio especializado en temas de Medio Oriente. Se trata de un momento clave para la supervivencia del gobierno en medio de la guerra. En un momento en que las autoridades se enfrentan al peligro inmediato de que los manifestantes regresen a las calles, los grupos armados de la oposición son vistos por el régimen como una grave amenaza, concluyó la fuente.
Ver noticia original