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La Plata » El dia La Plata
Fecha: 13/03/2026 02:15
En Consagrada, la ex gimnasta vuelve a su infancia para revisar el lado B del deporte. Pero, dice, es una historia universal Pedro Garay pgaray@eldia.com ¿Y para que?. La pregunta se repite varias veces en Consagrada, el fracaso del éxito, el unipersonal de Gabriela Parigi sobre sus días de gimnasta. ¿Para qué entrenar con lesiones, para qué sufrir tanto, para que dejar de lado la infancia, soportar los abusos? La respuesta la repite ella misma de memoria: por la patria, por los papás, por el oro. Ella, encarnando a su yo de la infancia, lo dice con una sonrisa, pero no lo cree. Detrás de esa sonrisa hay una historia de explotación de jóvenes cuerpos: los mitos del deporte de alto rendimiento se van desmontando a medida que Parigi, sobre escena, desmonta un caballete, cajón por cajón. A través del lenguaje teatral, la acróbata, actriz, dramaturga y bailarina recicla esas experiencias, resignificando los elementos gimnásticos que la sometieron de los 4 a los 19 años, su tiempo en la gimnasia. Mi paso por la gimnasia me formó, tengo mucho entrenamiento físico encima, y cuando dejé, a los 19, me instruí en teatro, en dramaturgia, en comicidad, y toda esa técnica la fui deformando, haciendo un lenguaje propio. Pero hay algo de ese recorrido, de esa educación física, que utilizo en escena, reconoce Parigi esta subversión. El humor acerca, aliviana, suaviza, endulza: es un mecanismo de comunicación muy bueno para atravesar ciertas temáticas Pero la artista, que tras dejar la selección se formó en circo contemporáneo en la Escuela La Arena en Buenos Aires, y en el Centre des Arts du Cirque Le Lido, en Toulouse, dice que Consagrada, que puede verse los jueves de marzo y abril en el porteño Timbre 4 (México 3554), no es solo catarsis. No es su vida sobre escena, es ficción, una autoficción que comenzó cuando Parigi quiso un desafío: Tenía ganas de ponerme en riesgo. Una obra donde estuviera sola, quería pasar por esto, estar sola, cuenta en diálogo con EL DIA. Y había algunas temáticas que me conmovían, la meritocracia, la lógica del podio, de la competencia, la exigencia en las infancias, que tienen que ver con mi infancia. Para abordar esos temas, comenzaron a investigar con Flor Micha, directora de la puesta. Y en un momento, se hizo evidente que había que trabajar estas temáticas a partir de mi historia personal como deportista de alto rendimiento, tomando esa historia y universalizándola, para que conmuevan a una persona aunque no haya hecho deporte, explica. - A través de las herramientas de la gimnasia, del teatro, y llevando la historia a la ficción, pareciera que lográs decir lo que no se podía decir de la gimnasia y el alto rendimiento. ¿Querías romper ciertos silencios? - Si, Consagrada juega mucho con la metáfora del lado B, lo que no se cuenta. La alegoría de la radiografía: si no le pones luz no se ve, pero sabés que está ahí. Me gustaba jugar con esa idea, con esos relatos A y B: con esas chicas que quizás parecen muy seguras, sonríen hacia afuera, pero hacia adentro tienen miedos, secretos, callan muchas cosas. Pero son cosas que no se pueden nombrar, no está permitido, o ni se imaginan que pueden nombrarlo: hay algo totalmente naturalizado en ese callar, no es que me decían esto no lo cuentes. Eran cosas que eran así y había que bancarlas porque así era el alto rendimiento: había un discurso del sacrificio límite, se naturalizaban prácticas que a veces eran abusivas. No necesariamente abuso sexual: abusivas en lógicas que corren un límite, un límite en la salud, en la salud mental y física. Quizás me terminaba lesionando porque se cruzaban ciertos límites en el entrenamiento, se entrenaba con inflamaciones, con dolor. Había una mirada extractivista del cuerpo. Y no es que todos los entrenadores o todas las prácticas sean así. Hoy se conversan más estas temáticas que cuando yo fui gimnasta, que es la época que retrata la obra. - Decías que la obra muestra abusos, pero no necesariamente sexuales. Sin embargo hay una escena donde al menos se sugiere que entre otras situaciones puede estar habiendo abuso entre una gimnasta y su entrenador, aunque da la sensación de que es una situación más de abuso de esos cuerpos, dentro de una lógica de abuso y de límites traspasados. - Sí. La lógica de la violencia, de la agresión, tiene partes micro y macro: la trama es compleja, profunda. Consagrada quiere poner la lupa de manera profunda a ese entramado. Ahora, si bien la obra es una pieza documental y trata temas sensibles, hay mucho humor. - ¿Por qué? ¿Qué habilita el humor? - Bueno, yo creo que tengo ese humor, creo que vivo de ese lado de la vida, donde el dolor se transita desde el humor, es más fácil reciclarlas. Y creo que ficcionalizar esta historia a través del humor acerca, aliviana, suaviza, endulza: es un mecanismo de comunicación muy bueno para atravesar ciertas temáticas. Y también puede ser un mecanismo de distanciamiento: cuando algunas situaciones que aparecen en la obra son muy tremendas, el humor permite un distanciamiento, se vuelve más digerible porque al estar más caricaturizado aparece la ficción. - Después de una función, encontré en el baño a gimnastas debatiendo: las entrenadoras estaban enojadas, y las chicas estaban contentas con lo que habían visto. - Es muy interesante cuando vienen gimnastas: yo veo lo que les pasa, están viendo que alguien le pone voz a algo que sienten, pero son incómodas. Entonces, genera incomodidad. Y bueno, si estás ejerciendo un rol de poder, y ese rol está siendo mostrado, criticado, es lógico que genere rechazo, una necesidad de defender y justificar. Y eso está bueno, también. La obra no quiere bajar línea, es una obra, queremos abrir preguntas, sensaciones, tocar lugares que no se conocen tanto, que no se dicen tanto: la parte de los laureles ya la conocemos, es la que se muestra. La obra viene a mostrar ese lado oculto. - Hoy decías que querías tomar tu historia y volverla universal. El alto rendimiento es un ámbito particular, donde se trabaja con el cuerpo, muy ligado al éxito. Pero hoy en día mucha gente se siente cansada, atrapada en un ámbito de competencia que lo quema ¿Hay algo de los padecimientos del laburante en la lógica del rendimiento? - Sin dudas. En el deporte la lógica el rendimiento está legitimada, pero la padecemos todas las personas, en diferentes ámbitos, en diferentes formas: nos trasciende. El éxito, el fracaso, la lógica del podio, tener que ganar para tener voz ESTA NOTA ES EXCLUSIVA PARA SUSCRIPTORES HA ALCANZADO EL LIMITE DE NOTAS GRATUITAS por favor, suscríbase a uno de nuestros planes digitales ¿Ya tiene suscripción? Ingresar Diario El Día de La Plata, fundado el 2 de Marzo de 1884. © 2026 El Día SA - Todos los derechos reservados. 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