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Fecha: 12/03/2026 20:34
En uno de los auditorios de Expoagro, en San Nicolás de los Arroyos, la ciencia argentina ocupó el centro de la escena. Allí, la investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Romina Giacometti, compartió los detalles de un desarrollo científico que busca responder a uno de los grandes desafíos actuales del agro: mejorar la resiliencia de los cultivos frente a condiciones climáticas adversas sin descuidar la sustentabilidad del suelo. Leé también:Expoagro 2026: el crédito se posiciona como motor de los negocios del agro La presentación se realizó durante un panel dedicado a nuevas tecnologías aplicadas a la producción. Frente a productores, técnicos y especialistas del sector, Giacometti relató un proceso de investigación que llevó varios años y que implicó pasar de una idea conceptual a una herramienta concreta con impacto productivo. El camino, explicó, comenzó con pruebas pequeñas y graduales. Empezamos con microparcelas, haciendo ensayos y evaluaciones. No queríamos aplicarlo directamente en parcelas completas, señaló durante la charla. Esa cautela inicial respondió a la lógica del trabajo científico: validar resultados antes de escalar la tecnología. Del laboratorio al lote Con el tiempo, los ensayos avanzaron hacia superficies más amplias. Hoy las pruebas en campo abarcan miles de hectáreas y permiten observar resultados en condiciones reales de producción. Cuando uno desarrolla algo desde la ciencia, el objetivo es que tenga un impacto tangible. Muchas veces un concepto funciona en laboratorio pero luego no se traduce en una solución concreta, explicó. Leé también: Cuando los datos guían la siembra: la tecnología redefine las decisiones en el lote La investigadora remarcó que el desafío más grande no siempre es científico, sino también productivo y empresarial. En el agro, sostuvo, un desarrollo debe demostrar que puede integrarse a los sistemas productivos existentes y generar beneficios claros para quienes trabajan la tierra. Nanotecnología y resiliencia agrícola El desarrollo presentado se basa en la aplicación de nanotecnología en cultivos, un campo que en los últimos años comenzó a ganar espacio dentro de la investigación agrícola. En términos simples, se trata de trabajar con estructuras extremadamente pequeñas del orden de los nanómetros que permiten modificar propiedades físico-químicas de los compuestos utilizados. Durante su exposición, Giacometti explicó que el enfoque consiste en diseñar nanopartículas capaces de interactuar con la fisiología de las plantas. Estas partículas poseen una biocorona compuesta por distintos elementos biológicos que facilitan su interacción con los tejidos vegetales. Leé también: En pleno boom ganadero, las razas reforzarán su presencia en Expoagro con una agenda repleta de actividades Según detalló, la clave del sistema es su capacidad para actuar como señal dentro de la planta. Frente a situaciones de estrés como sequías, granizo o cambios bruscos de temperatura los cultivos activan mecanismos de supervivencia que reducen el crecimiento. En ese contexto, el estímulo adecuado puede ayudar a mejorar la recuperación fisiológica. Lo que estamos haciendo es capturar procesos que ocurren dentro de la célula vegetal y convertirlos en una herramienta de estimulación, explicó. En las experiencias realizadas a campo, la investigadora señaló que se observaron respuestas interesantes en situaciones climáticas adversas. En algunos casos, productores reportaron mejoras en la recuperación de cultivos luego de eventos extremos. Leé también: Desde Expoagro, Francos buscó bajarles el tono a las críticas de Milei contra los empresarios Más allá de los resultados productivos, Giacometti destacó otro aspecto central del proyecto: la articulación entre ciencia y sector privado. El desarrollo fue impulsado por un equipo interdisciplinario que combinó investigadores con profesionales del ámbito empresarial para lograr que la innovación pudiera llegar al mercado. CYCLEF, responsable de llevar adelante la estrategia productiva del desarrollo, así como al producto presentado, NanoPOWER Complex. Para la investigadora, el valor de este tipo de proyectos radica en generar conocimiento aplicado dentro del país. Para mí es un placer poder hacer transferencia tecnológica y hacerlo en Argentina, afirmó. Estamos generando valor desde nuestro suelo para nuestro suelo. Ciencia argentina en el escenario global Además de su trabajo en el país, Giacometti relató que tuvo experiencias de investigación en Europa y Estados Unidos. Esa trayectoria internacional, explicó, le permitió observar cómo es valorada la formación científica argentina. Los investigadores argentinos son muy bien considerados, sostuvo. Según su mirada, esa reputación se debe no solo a la calidad educativa, sino también a la capacidad de adaptación y resolución de problemas en contextos complejos. Durante su intervención apeló a una expresión popular para describir esa característica: el conocido lo atamos con alambre. Para ella, lejos de ser una debilidad, esa frase refleja la creatividad y la capacidad de encontrar soluciones incluso con recursos limitados. Leé también:Una cena sin grieta: Kicillof, Macri y funcionarios de Milei celebraron los 20 años de Expoagro Esa combinación de conocimiento académico e ingenio práctico, aseguró, es una de las fortalezas del sistema científico nacional. La investigadora también remarcó que la ciencia aplicada al agro tiene un papel clave en el futuro productivo del país. En un contexto de cambios climáticos y exigencias ambientales cada vez mayores, las innovaciones tecnológicas pueden ayudar a sostener los niveles de rendimiento sin comprometer la salud de los suelos. Estamos buscando herramientas que permitan seguir obteniendo buenos resultados productivos, pero también devolverle al suelo lo que le estamos sacando, explicó. El auditorio siguió la presentación con atención. Productores y técnicos tomaban nota mientras la investigadora repasaba gráficos, esquemas celulares y resultados preliminares de campo. La escena reflejaba un punto de encuentro cada vez más frecuente en el agro argentino: el diálogo entre ciencia y producción. Allí, entre datos, experiencias y preguntas del público, Giacometti sintetizó el espíritu del proyecto con una frase que resonó entre los asistentes: Estamos generando un producto que va a cambiar el panorama
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