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Chajari » Chajari al dia
Fecha: 12/03/2026 20:19
Verónica Stivanello, joven oriunda de la ciudad de Chajarí, se formó como arquitecta en la Universidad Nacional de Córdoba y cursó su último año en la Universidad de Salerno, en Italia, donde también desarrolló su tesis. Fue allí donde descubrió una pasión, la bioarquitectura. La profesional, luego de recibida, también tomó un taller con Jorge Belanko, reconocido constructor y difusor de la bioconstrucción en América Latina, lo que alimentó su interés por el tema. Hace cinco años, Verónica junto a su familia, su padre también es arquitecto, comenzó la construcción de una casa de barro, en un campo sobre la Ruta Provincial N° 2, a unos pocos kilómetros del pueblo de Santa Ana. El proyecto finalizó en noviembre del 2025, siendo un atractivo para quienes transitan por allí. Este jueves, en dialogo con Radio Chajarí, comentó: uno de los deseos que teníamos con mi familia era hacerla prolija y usando toda la tecnología que teníamos a disposición, para poder demostrar que para hacer una casa de barro no significa que si o si se requiera de un esfuerzo físico enorme. Es una casa con muchas curvas, esto lo hace llamativa. También tiene techo vivo, con tierra y plantas arriba. A los colores (de las paredes) los fuimos logrando mezclando las tierras contó la profesional, quien realizó sus estudios secundarios en el Instituto María Auxiliadora. El marrón oscuro casi negro es proveniente de una arcilla rica en minerales, el rojizo fue obtenido de la tierra del propio campo y el rosado claro fue resultado de mezclar esa tierra con cal. Por la forma y ubicación de la vivienda, el sol toma protagonismo: hicimos un estudio solar, el sol va pasando por las distintas habitaciones hasta que se esconde en el living, a modo del cierre de día, el atardecer allí es muy bonito, explicó la arquitecta de 36 años. Cuando comenzaron a estudiar y probar la tierra del campo, notaron que la arcilla no pegaba tanto, por lo que decidieron trabajar con arcilla de la zona de San Ramon. Es impresionante como pega esa tierra, se usa con arena y paja para hacer la mezcla contó al respecto. En la construcción, la arcilla funciona como pegamento natural, la arena aporta estructura y la paja evita fisuras. Los ladrillos son de tierra cruda, secados al sol. En la obra, su familia trabajó junto a otras dos personas, oriundas de Chajarí y Federación, quienes también decidieron apostar a este tipo de construcción, desafiando la actualidad. La arquitecta no olvidó mencionar su gratitud hacia ellos.
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