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Crespo » Paralelo 32
Fecha: 12/03/2026 17:59
Durante una entrevista en el programa Crespo en Vivo, que se emite por Radio Boing 93.7, la locutora Carina Haberkorn dialogó con Romina Schell, una crespense que desde hace casi cinco años vive en Europa y que regresó a la ciudad para reencontrarse con su familia y amigos. En una charla distendida, Romina compartió cómo es su vida en el exterior, el trabajo que desarrolla en Andorra y las emociones que implica volver, aunque sea por un tiempo, a su ciudad natal. El regreso a casa Tras varios años viviendo en Europa, el regreso a Crespo está cargado de momentos especiales. Romina contó que uno de los mayores disfrutes de este viaje es compartir tiempo con sus sobrinos y su ahijado, quienes ahora ya son más grandes y reconocen su presencia. Estoy disfrutando muchísimo a mi ahijado y a mi sobrino, que ya saben quién soy. La primera vez que vine estaban un poco confundidos, relató. También destacó la emoción de acompañarlos a la escuela rural, algo que le trae recuerdos de su propia infancia. Siempre fui a una escuela de campo y para mí es lo más sano que hay, expresó. En cuanto a los sabores que extrañaba, confesó que su madre la recibió con comidas que no se consiguen fácilmente en Europa, como los tradicionales zapallitos rellenos. Allá no existen los zapallitos de tronco, comentó entre risas. Una vida en Andorra Romina dejó Crespo hace cuatro años y medio y se instaló en Andorra, un pequeño país ubicado entre España y Francia. Actualmente trabaja como charcutera, un oficio muy tradicional en la península ibérica que consiste en la preparación y corte de productos como jamones y embutidos. Entré sin saber nada y me mandaron a cortar jamón como si lo hubiera hecho toda la vida, recordó. Según explicó, el aprendizaje se dio principalmente en la práctica y en la interacción diaria con los clientes. La especialidad de su trabajo está vinculada al reconocido jamón ibérico, un producto emblemático de la gastronomía española que se distingue por el tipo de alimentación del cerdo y el proceso de curado. Es una experiencia cultural además de gastronómica, señaló. Sueños que se van cumpliendo Aunque el camino en el exterior no siempre es fácil, Schell considera que logró cumplir muchos de los sueños que tenía cuando decidió emigrar. Siempre quise conocer la zona de Cataluña y sin querer terminé viviendo cerca de allí, contó. Con el tiempo también pudo viajar por distintos lugares de Europa y conocer destinos que antes solo veía en libros o fotografías. Entre sus experiencias más destacadas mencionó haber visitado Roma, haber estado en Malta y recorrer Portugal, además de haber tenido la oportunidad de ver al Papa Francisco, algo que definió como muy emocionante. Yo nunca imaginé que una chica de Crespo iba a conocer tantos lugares importantes, expresó. El esfuerzo detrás de la experiencia Durante la entrevista también quiso derribar algunos mitos sobre vivir en el exterior. Según explicó, muchas personas creen que emigrar implica una vida fácil o con grandes ingresos, algo que está lejos de la realidad. No es que te llueva el dinero. Se trabaja muchísimo y cuesta ganar cada euro, afirmó. Si bien señaló que la diferencia económica puede permitir ahorrar algo más que en Argentina, también destacó que el costo de vida es alto y que muchos emigrantes atraviesan momentos difíciles hasta lograr estabilidad. Ser argentina en el exterior En Andorra, donde conviven personas de distintos países, la presencia de argentinos es cada vez más visible. Romina destacó que los argentinos suelen ser reconocidos por su cercanía y su forma de relacionarse con los demás. Somos más cálidos, más jodones, más cercanos. Eso nos hace distintos, explicó. Según contó, su manera de tratar a los clientes preguntar cómo están o recordar situaciones personales que le contaron genera vínculos que no siempre son habituales en Europa. Hay gente que me dice que no va a comprar jamón si no estoy yo, relató. Pensar en el regreso Aunque se siente agradecida por las oportunidades que encontró en el exterior, Schell no descarta volver a Argentina en el futuro. Me fui porque tenía sueños que cumplir. Y siento que ya cumplí con ese objetivo, reflexionó. Su idea es seguir trabajando para poder ahorrar y, eventualmente, regresar para construir una nueva etapa cerca de su familia. Lo que más extraña de Crespo Al finalizar la entrevista, Romina compartió qué es lo que más añora de su ciudad natal. El verde, el aire pegándote en la cara, la brosa Cuando siento eso digo: llegué a Crespo, expresó. También dedicó un mensaje especial a su ahijado Felipe y a su sobrino Jeremías, a quienes definió como el motor que la hace pensar en volver. Quiero volver por ellos, no quiero perderme de verlos crecer, concluyó.
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