Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • Oscar "Mago" Garré, de 1 a 100: "Hay campeones del mundo que no están bien y necesitan una obra social"

    » Clarin

    Fecha: 12/03/2026 06:29

    Nació como Oscar Alfredo (por Gálvez), pero nadie lo llama por su nombre. Pueden decirle Mago, Perro, Ciruja o Pelado y siempre se dará vuelta, aunque le costará elegir con qué apodo quedarse, porque todos tienen un significado especial para él. Se crió en La Matanza, a los 14 años ya se levantaba a las 4:00 para trabajar como repartidor de gaseosas y a pesar de no sobresalir por sus atributos técnicos como futbolista, se coronó campeón del mundo con la Selección y se transformó, con 616 presencias, en el jugador con más partidos en la historia de Ferro, y el segundo con más apariciones en un mismo club en el país, detrás de Ricardo Bochini en Independiente (714). Marcado por dos Carlos en su carrera (Salvador y Timoteo; Bilardo y Griguol), también supo ocupar el rol de entrenador de mayores, de juveniles en la Selección (promovió a futuros campeones del mundo) y de manager en su querido Ferro. Tuvo el honor de que Guardiola le pidiera una foto y se salvó por unas horas de morir infartado en un avión. A los 69 años, responde las 100 preguntas Oscar Alfredo Garré. 1. -¿Cómo fue el día en que casi te morís de un infarto en 2022? -Chiqui Tapia había invitado al Mundial de Qatar con todo pago a un grupo de campeones del 78 y del 86. Íbamos Fillol, Bertoni, Larrosa, Villa, Giusti, Tapia y el Negro Enrique; allá ya estaban Burru y Ruggeri. Nos habíamos ido a hacer la ropa a medida: traje, camisa, corbata. En la AFA nos dieron un bolsito con buzo, camiseta y ropa de la Selección. Yo dejé el traje colgado en el placard, del lado de afuera, listo para llevarlo, con la camisa, el cinto, los zapatos y las medias ahí abajo, en una habitación de mi casa que transformé en museo. Y el bolsito al lado de los zapatos. El vuelo salía a las 2 de la madrugada y durante el día, como coordino el fútbol del country Terravista, tuve que ir a resolver unas cosas. Al regresar a casa sentí que el pecho se me cerraba, empecé a transpirar y no podía respirar. Bajé de la camioneta, abrí el portón y me tiré en el piso de la entrada a casa. 2. -¿Quién te encontró? -Mi señora estaba debajo de ese pino (señala por la ventana), vio algo raro, pensó que me querían robar y, como pudo, me levantó y me llevó hasta el dormitorio. A partir de entonces, sólo me acuerdo que vino una ambulancia y que me bajaron en una camilla con rueditas. Me llevaron a la clínica San Juan de Dios. Tengo un recuerdo de que la ambulancia iba con la sirena. En la clínica sentí que me pasaban como un cable caliente; sentía un ardor. Según mi familia, estuve ahí un rato y después me derivaron a la Favaloro porque además del infarto de miocardio que había sufrido se me había ido líquido a los pulmones. Me pusieron dos stents. 3. -Si te hubieras subido al avión -Nah, era boleta, olvidate. Y si me agarraba el infarto en Qatar, andá a saber. La nota simpática es que quedó el traje colgadito afuera del placard, con los zapatos y el bolsito en el piso. Te agrego una cosa más y por favor no te rías. Mi señora me dice que no lo cuente, porque para ella es una boludez; para mí, no. Resulta que a la escuela primaria que yo iba, la N°14 de La Matanza, en séptimo grado a veces nos hacíamos la rata, nos tomábamos el colectivo 35 y nos íbamos a pescar con una cañita al río Matanza. Y cuando me agarró el infarto, yo me vi apoyado en un sauce al lado del río con una caña que en la punta tenía una estrellita. Y al mover la caña la estrellita se iba para el cielo y bajaba. Es una imagen que me apareció cuando estuve desvanecido, como que me iba para el cielo y volvía. Capaz que fue un sueño, pero yo vi eso. 4. -¿En algún momento llegaste a pensar que te morías? -La verdad que no. Me asusté cuando llegué a casa y no podía respirar, y después ya no tenía mucha conciencia. 5. -¿Vos eras de cuidarte, llevabas una vida sana? -Y no mucho. Siempre fui medio hijo de puta: fumaba desde chico, no me cuidaba demasiado en las comidas. Como jugador eran 3 o 4 puchos por día; fumé hasta que tuve el infarto. 6. -¿Griguol y Bilardo sabían que fumabas? -Sabían, sí. Los profes también, pero después era el que más corría en los partidos. Además, jugábamos el domingo y el lunes teníamos libre pero yo salía a correr y a entrenarme por mi cuenta. O me iba de vacaciones a Mar del Plata y alquilaba un departamento lejos de la playa. Entonces mi familia arrancaba en auto y yo llegaba corriendo. Iba de vacaciones a Brasil y corría 10 o 12 kilómetros todos los días. No paraba nunca. 7. -¿Cómo estás de salud ahora? -Bien. Tuve que pasar por boxes hace unos días: me cambiaron los dos stents y me hicieron una limpieza de las arterias de una pierna, que las tenía algo tapadas. Me hicieron el service, ja, ja. Mientras tanto, tomo bastantes remedios: ocho pastillas diarias. Y me cuido. Dejé el cigarrillo, trato de comer con poca grasa y evitar los dulces; antes me mandaba dos chorizos en un asado y hoy sólo como medio, ¿entendés? En mi familia me tienen cortito. También salgo a caminar y en el country donde coordino el fútbol cada tanto me prendo en algún picadito con el Senior. 8. -¿El infarto te hizo replantear cosas o eso dura unos días? -Trato de no hacerme mala sangre por ciertas cosas por las que antes me hacía. 9. -¿Quién es Oscar Alfredo Garré? -Un chico que se crió con una pelota en Rafael Castillo, en un barrio humilde de La Matanza, donde había potreros por todos lados, y que cumplió el sueño de millones: jugar en la Primera División durante 20 años y ser campeón del mundo con la Selección. Estaba mi casa al lado la de mi tía y enseguida un baldío donde jugábamos todo el tiempo. Y si no tenía compañía le daba de cabeza todo el día a la pelota de goma por los pasillos. No había televisión ni celulares Integré Los nenes de mamá, un equipo que jugaba campeonatos interbarriales, de esos que arrancaban un domingo a las 8 y terminaban cuando oscurecía. Casi todos eran mayores que yo, eran partidos picantes, nos querían ganar... Ahí te curtías de verdad. 10. -¿Cómo llegaste a Ferro? -En el barrio había un coronel retirado con gran vocación de entrenador, que armaba equipos para jugar contra Inferiores de distintos clubes. Jugamos contra Morón, Boca, Ferro... Si alguno quedaba, le pedía a cambio 10 pelotas o un juego de pecheras para los equipos del barrio. Cuando tenía 13 años fuimos a Ferro y estaba de entrenador de Inferiores Antonio Garabal, un histórico del club, y pidió que nos quedáramos un par de muchachos. Así arranqué en la Prenovena. 11. -¿Pasaste privaciones de chico? -Mi mamá era enfermera en el Hospital Italiano y mi papá, vendedor en un mercadito en Morón. Dos laburantes. Nunca faltó un plato de comida en casa, pero si había puchero, se comía puchero. No se podía elegir ni sobraba demasiado. 12. -¿Laburaste? -Arranqué a los 14 repartiendo Crush, una gaseosa que entonces se consumía bastante. Me levantaba a las 4 y tenía que ir al depósito, que estaba en Flores. De ahí salía en los camiones a repartir y a sacar el vacío, como le dicen a los cajones sin botellas. Teníamos que hacer toda la avenida Corrientes y a veces me cambiaba en el restaurante Pippo. Terminaba a la 1 del mediodía, iba a Ferro a entrenarme, comía un sánguche en un bodegón de la esquina del club y me tiraba a dormir una siestita debajo de la tribuna. 13. -¿Mago, Perro, Ciruja o Pelado? -Ja, ja, tengo una colección de apodos, eh. Es muy difícil elegir, porque cada uno tiene su historia y su significado. A mí me gusta más Mago. Ese me lo puso el Viejo (Griguol) después de meter un par de goles en partidos importantes -y cerca del final-, a Racing y a River. Este es un mago, saca goles de la galera, dijo un día Griguol delante de todos. Y quedó. 14. -Perro sería justamente lo opuesto. -Ese me lo adosaron en la Selección. Con Bilardo se hacían prácticas contra la Sub 20 o contra chicos de la Reserva de diferentes clubes y yo los jugaba como si fueran partidos oficiales: a morir. Muchos están más relajados en los entrenamientos. Yo no. Sos un perro, un perro de presa, empezaron Bilardo y otros muchachos. Yo no doy ventaja, el día que me tengan que sacar de la Selección que sea porque hay otro muchacho que está mejor, pero no porque no meto o me entreno sin ganas, les contestaba. Hoy mis compañeros de la Selección me siguen diciendo Perro. 15. -¿Ciruja? -Me lo puso Garabal por lo que contaba antes: arrancábamos con la práctica a las 3 o 4 de la tarde y como venía de levantarme a las 4 de la mañana para laburar, aprovechaba para dormirme una siestita en un sector de arena que estaba debajo de los tablones de la tribuna local. Ponía el bolsito de almohada y les pedía a mis compañeros que me despertaran un rato antes de la práctica. A veces me hacían una broma y no me despertaban. Entonces cuando Garabal pasaba lista y llegaba a Garré, un compañero le decía que estaba durmiendo. Uh, este Garré durmiendo en el piso... Es un ciruja, decía (risas). Y quedó el apodo. A mí no me ofende, todo lo contrario, porque simboliza el esfuerzo que hacía para trabajar y entrenarme. 16. -Cerremos con Pelado. -De chico, mi mamá le pedía al peluquero que me cortara bien cortito para que durara mucho y no tener que gastar en peluquería. Cuando alguien me dice Pelado, sé que es del barrio. De hecho, nos juntamos los viernes con los muchachos de Rafael Castillo en unas canchitas de fútbol que tienen parrilla y billares, comemos un asado, jugamos al tute cabrero y charlamos. Ahí somos todos iguales, nadie se cree más que el resto: desde un mecánico a Orlando Canido, el dueño de Manaos, pasando por un campeón del mundo. Ahí sigo siendo Pelado. 17. -¿Quién te subió a la Primera de Ferro? -Don Victorio Spinetto, un hombre con una gran trayectoria en el fútbol, que había dirigido a Vélez, Racing y a la Selección. Le gustaba quedarse a ver las Inferiores y nosotros entrenábamos al lado de los grandes. Por ahí un día iba y le decía a Garabal: Antonio, mándame al 5 y al 3 para hacer fútbol, porque necesitaba completar los 22. Ya nos tenía bien vistos. Así, de a poquito, nos íbamos ganando un lugar. 18. -¿Qué recordás de tu debut? -Ufff, pasaron muchísimos años y no me olvido más del momento en que me enteré. Jugábamos contra Atlanta. Año 1976. Terminó el entrenamiento, nos fuimos a bañar y estaba mi nombre en el pizarrón. ¡Qué momento, casi me muero! Tenía que estar a las 11 de la noche en el hotel Napoleón, en Avenida de Mayo y 9 de Julio. Fui corriendo a casa y le conté a mi mamá y a mi hermano. Lo único pendiente que me dejó esta profesión es que mi viejo, el que más pregonaba para que jugara al fútbol, no llegó a verme. Rodolfo Ángel falleció 6 meses antes de mi debut, de un infarto: tenía 52 años. Cuando me ficharon en Ferro, mi mamá no estaba convencida, porque eran demasiadas horas y mi papá le decía: Dejalo a Oscar, que por ahí tiene el futuro en sus pies. 19. -¿Te dijo algo en especial Spinetto? -Me quedaron algunas palabras marcadas. Nosotros atacamos, pero cuando tenemos que defender recogemos el barrilete y venimos a mitad de cancha, era una de sus frases preferidas. Tampoco olvido los consejos de Juan (Rocchia) y del Chueco Arregui (la Chancha): se me acercaron y me dijeron que jugara tranquilo. Me dieron confianza. 20. -¿Siempre jugaste de 3? -Al principio era wing izquierdo y jugué seis partidos en esa posición. Después se lesionó De Filippo, el lateral izquierdo, y Spinetto me puso de 3 y ya no salí. Yo era de correr mucho, tenía resto físico y Don Victorio me pedía que atacara mucho. En esa época el 3 no se proyectaba tanto y por lo general sólo marcaba. 21. -¿Hubieras llegado a jugar un Mundial como wing izquierdo? -Y no creo (risas). Igual, yo tuve la suerte de jugar con cada uno en la Selección: Valdano, Burruchaga, Maradona ni hablar Con jugadores de ese nivel vos tenés un contagio positivo y mejorás sí o sí, no hay otra. Contra Corea del Sur, en el debut del Mundial, venía Diego y me pedía la pelota y ¡blum!: los coreanos lo sacudían. Venía Diego otra vez y me decía: Dámela, Perro, vos dámela igual. Y ¡blum! otra vez. Eso tenía Diego: además de jugar como los dioses, era guapo, terriblemente guapo. 22. -¿Vos te considerabas limitado técnicamente? -Lo mío fue siempre pico y pala, pico y pala. Bilardo y Griguol me habrán visto que algo tenía. Si no, no me hubieran hecho jugar tantos años en sus equipos. 23. -Algún hincha de Ferro escribió que eras como Luis Sandrini: hacías reír un día y llorar al siguiente. -Ja, ja, sí, porque cuando pasaba al ataque por ahí de 6 centros que tiraba, 3 iban por atrás del arco. Pero lo fui mejorando. El Chueco Arregui me decía que me quedara al terminar la práctica y me hacía arrancar de atrás, pasarle la pelota, ir a buscar la devolución al fondo y tirar el centro. Así 20 veces. Y así mejoré. Hoy es más difícil encontrar eso: los pibes terminan de entrenarse, te das vuelta y ya se fueron todos. 24. -¿De qué equipo eras hincha de chico? -De River. Los domingos en casa, cuando jugaban River-Boca, íbamos al fondo, donde teníamos un árbol de ciruelas. Mi viejo llevaba una radio Spika y tomábamos mates mientras escuchábamos el partido. Estaba dividida la cosa: mis viejos de Boca y con mi hermano nos habíamos hecho de River. Igual, al entrar a Ferro a los 13 años me hice de Ferro: me crie ahí y es mi segunda casa. A mí me educaron en Ferro, desde Antonio a Don Victorio, desde Santiago Leyden al Viejo Griguol. 25. -A poco de debutar en Primera, te tocó descender; debe haber sido duro. -Debuté en el 76 y al año siguiente descendimos. Y un año después subimos y al poco tiempo fuimos subcampeones de Boca y River y enseguida alcanzamos la gloria ganando los únicos dos títulos en la historia del club. Yo viví todas las etapas en Ferro y lo que valoro mucho de la dirigencia de esa época es que nunca cambió su postura y mantuvo una línea en todo momento, privilegiando las actividades deportivas del club. Ferro tuvo equipazos en básquetbol y vóley, además de fútbol. Hoy perdés 4 partidos y echan al entrenador. 26. -¿Qué podés decirme de Santiago Leyden, el presidente del club (1964-1993)? -Uh, a Santiago lo tenía allá arriba. Yo lo veía como un prócer. A mí me ayudó mucho. El tipo venía a la cancha a ver los partidos, pero no aparecía por el vestuario ni en las buenas ni en las malas. No lo veías, pero sabías que estaba. Un tipo muy claro para hablarte, que en pocas palabras te decía lo que eras como persona y lo que podías ser como jugador. Te aconsejaba, te decía cómo no equivocarte si mañana triunfabas y ganabas dinero. 27. -¿Era duro para negociar los contratos? -Eso lo hablábamos con Ricardo Etcheverri, el vicepresidente que se encargaba del fútbol. No teníamos representante. Entonces nos sentábamos en la confitería del club en cada comienzo de año y nos poníamos de acuerdo. Te decía: Vas a cobrar 10 pesos por mes y 20 pesos en la mano de prima. Listo, firmábamos ambos en una servilleta y cada uno se quedaba con una copia. El día estipulado íbamos a la tesorería y ahí te daban la plata. No fallaba. 28. -¿Con León Najnudel tenías relación? -El Ruso se acercaba al entrenamiento y nos quedábamos charlando. Le gustaba el fútbol y nosotros le preguntábamos cosas del básquet. Un fenómeno como persona. Cuando estuvo internado, antes de morir lo fui a visitar. Creo que fue quien le recomendó a la dirigencia que contrataran a Griguol. 29. -¿Qué cosas tomaron del básquet? -Después de jugar nuestros partidos, varios muchachos nos quedábamos con Griguol a ver los partidos del básquet en el Etchart. Teníamos muy buena relación con los chicos del básquet, nos encontrábamos en la cafetería de la sede y hablábamos con Cortijo, con Maretto, con varios. A veces venían mi señora y mis hijos a los partidos y mis pibes corrían alrededor del Etchart y yo me agarraba la cabeza porque se la iban a poner en cualquier momento. Y los muchachos del básquet a veces venían los viernes a nuestras prácticas de pelota parada y nos enseñaban a usar los brazos para marcar. 30. -No les metían goles. -Éramos un equipo muy sólido, difícil de entrarnos. Venían esos gigantes del básquet, hacíamos pelota parada con ellos y no había manera de pasarlos. Nos enseñaban a usar los brazos. Y en ataque veíamos las cortinas que hacían y las ensayábamos: armábamos el trencito y el último giraba para atrás, salía por el otro lado y entraba libre. Eso lo vio Griguol del básquet y lo implementó. Metimos muchos goles as. Sorprendimos. 31. -¿Qué recordás de la primera charla de Griguol con el plantel? -A comienzos de 1980, el Viejo venía de Kimberley de Mar del Plata y una de las cosas que remarcó es que no había ido a Ferro a perder el tiempo. Que había un buen plantel para pelear cosas importantes. Nosotros nos mirábamos como diciendo: Este ya arrancó mintiendo o contando chistes cordobeses. Enseguida empezó con los dobles turnos, que no eran habituales, y a trabajar por zonas: la defensa, los volantes y el ataque. Antes no se hacían trabajos específicos. 32. -Las pretemporadas eran una masacre, ¿no? -En Villa Giardino, Córdoba, durísimas. Un día el Cabezón Cúper se enmuló, como decíamos: se puso como una mula (risas). Nosotros corríamos mucho más que el resto y volvíamos de la pretemporada con 200 o 250 kilómetros encima; un día corrías 18, otro 11, otro 25, no era normal. Nos cruzábamos con los de Boca alguna vez y ellos llegaron a un punto en que los esperaba el micro y nosotros seguíamos 10 kilómetros más desde ahí. Una locura. 33. -¿Por qué se había enmulado Cúper? -El Viejo nos hacía correr con piedras en las manos. Ahora se ponen un chaleco como lastre. Hacíamos un circuito en el cerro, dábamos la vuelta y el Viejo nos esperaba con su coche al lado del micro: tenía un Peugeot 505. Y una vez no aparecía el auto, no aparecía el micro y el Cabezón se calentó y empezó: ¡Este viejo mentiroso! (risas). Era un kilómetro más y otro más... y explotó. Escuchá esto: el último día cerrábamos la pretemporada comiendo unos chivitos que hacía un amigo de Griguol, y de ahí nos volvíamos. Yo llegaba a casa, me quería poner el jean y no me entraba. ¡No me entraba por la masa muscular que había sumado en la pretemporada! Ojo, tampoco los jeans eran elastizados como ahora, eh (risas). 34. -Leí que hacían fiesta de disfraces. ¿De qué te tocó a vos? -Eso era el último día de la pretemporada. Lo hacíamos con los empleados del hotel, que era del sindicato de Luz y Fuerza, con la gente que había estado cerca de nosotros en esas semanas. Alguna vez me disfracé de payaso, otra de mujer. Contábamos cuentos, hacíamos shows, la gente nos preguntaba cosas. Eran actividades para agradecerles a los anfitriones y también para armar grupo. 35 -¿Qué era la fiesta del salame? -Ese fue otro invento del gran Timoteo. Lástima que se perdieron esas costumbres. Era un encuentro para recaudar fondos con el objetivo de que un selectivo de las Inferiores pudiera irse de pretemporada, porque el club pagaba la pretemporada de la Primera y no la de los juveniles. Nos daban 10 entradas a cada uno y las teníamos que vender. El encuentro se hacía en el Etchart: era una cena, había que pagar una tarjeta, distintas personas donaban la comida y el Viejo traía los salames de Colonia Caroya. 36. -¿Puede ser que no se concentraban antes de los partidos? -En eso también innovó el Viejo. Entrenábamos el sábado a la mañana y nos juntábamos el domingo a las 11 en la sede para almorzar, descansar y luego jugar el partido. Griguol nos educó y nos dio esa libertad. A los más jóvenes les metía un llamado a sus casas para controlarlos. No concentramos, pero yo me doy cuenta si ustedes hacen las cosas bien o no, les decía. Y los grandes también agarrábamos a los pibes. No sea cuestión que se vayan de joda y después Griguol nos haga concentrar a todos, eh, porque yo los ahorco, les decía. 37. -Griguol se enojaba mucho si los expulsaban. -Si te echaban por una tontería que no tuviera que ver con el juego y el Tribunal te daba una fecha, el Viejo venía atrás y te agregaba otra fecha más. O por ahí te hacía pagar un asado para todos. En la primera práctica de la semana, agarraba al que había sido expulsado. A ver, Pepito, ¿qué pasó? Hablá vos que después hablo yo, decía delante de todos. No, Carlos, pasa que me la tocó justo Caniggia y se me fue la pierna, respondías, y no había problema. Pero si te habían expulsado por escupir a un rival o por darle un codazo, listo, no zafabas. Éramos un equipo muy limpio, el Viejo mandaba siempre ese mensaje de Fair Play. Y si le pegabas a un pibe en la práctica, te sacaba. Yo sola una vez me enojé con uno, con Luis Débole, un wing derecho que me encaraba y me tiraba un caño, me encaraba y me tiraba otro caño. En una se la saqué, se dio vuelta y le di una patada en culo. Mago, andate, me dijo el Viejo y me tuve que ir a bañar. 38. -El pressing asfixiante fue una marca distintiva de ese Ferro. -Claro, no era muy visto. Hacíamos un triángulo: iban dos a presionar y uno atrás, de líbero, y asfixiabas al que tenía la pelota, y no le dabas la visión clara para el pase al compañero. Era muy importante que los de adelante presionaran, porque en esa época tenías de rivales a Passarella o a Trossero, que te llevaban la pelota hasta pasada la mitad de cancha y te arrinconaban. 39. -Hubo un partido en que casi despiden a Griguol, ¿te acordás? -Sí, en su primer año, en la fecha 11 o 12, una tarde que perdíamos 4-1 con Racing en Caballito y terminamos ganando 5-4 con un golazo del brasileño Rodríguez Neto de tiro libre. Había un ex entrenador del club en la platea, Imbelloni. Lo habían llamado los dirigentes por si perdíamos ese partido. 40. -Al año siguiente le pelearon el título al Boca de Maradona y Brindisi. -Perdimos el partido bisagra contra Boca en la Bombonera faltando poquitas fechas: 1-0 con un gol de Perotti al final. El planteo del Viejo fue sensacional, tuvimos más chances nosotros que ellos, pero la mayoría de nosotros no teníamos la experiencia de jugar esa clase de partidos. Ahí estuvo la diferencia. 41. -Unos meses después se les escapó otra chance: perdieron la final del Nacional con River. ¿Se bajonearon? -Nos dio bronca e impotencia, pero a la vez sentíamos mucha satisfacción porque no cualquiera llegaba hasta esa instancia. Y empezaron a hablar del equipo, de ciertos jugadores, cuando antes no nos daban ni bola. River nos ganó 1-0 en el Monumental con un gol de Olarticoechea que se le escapó a Carlitos (Barisio), y también 1-0 en Ferro con gol de Kempes. 42. -La recompensa llegó en junio del 82: campeones del Nacional contra Quilmes. -Esa vez no se nos podía escapar. Eso nos decíamos entre nosotros. Veníamos con esa seguridad. Empatamos 0-0 allá la primera final y luego ganamos 2-0 en casa. Ya teníamos un poco más de roce. La vuelta olímpica fue un caos: todos corriendo para cualquier lado, invasión de cancha, se tiraban de la platea 43. -En la final del Nacional 84 se vengaron de River: lo pasaron por arriba. -Decían que éramos defensivos, pero nada que ver. Era difícil que nos metieran un gol porque sabíamos marcar, pero por lo general salíamos a presionar arriba. En aquella final del 84, en el Monumental, no le dejamos manejar la pelota a River y a los jugadores de equipos grandes les gusta jugar libres. Los sorprendimos. Ganamos 3-0 con una actuación impresionante de Márcico. En la revancha metimos el 1-0 al comienzo y los hinchas de River quemaron los tablones porque veían que se iban a comer 3 o 4 goles más. 44. -¿Cuál era la clave para que no les metieran goles? -Teníamos mucho orden y éramos solidarios con el compañero. Si yo salía a presionar al wing derecho, sabía que me respaldaba Rocchia. Y si salía Rocchia yo me metía de 6. Todos movimientos que se ensayaban en la semana. Había un gran trabajo táctico. 45. -Hay un golazo que le metés a River y ni lo festejaste. ¿Por qué? -Levantaba la mano y nada más, sí. Un poco amargo, ja, ja. Era mi costumbre, no sé. En la Selección le hice un gol a Nápoli en un amistoso previo al Mundial 86, en el que Diego jugó un tiempo para cada uno. Metí un gol de volea al ángulo y lo mismo: levanté la mano y punto. No era de festejar. 46. -Contate alguna divertida de Griguol. -La del inodoro en el baúl se contó varias veces, pero te hacía reír el Viejo. Él les decía a los más jóvenes que lo primero que tenían que hacer con la plata que ahorraban era comprar un techo y muchos no le daban bola e iban por el coche. Dígame, ¿dónde va a poner el inodoro cuando quiera hacer sus necesidades? ¿En el baúl?, les decía. Me acuerdo del Gallego González y Oscarcito Acosta dejando el auto recién comprado en calles de tierra, a unas cuantas cuadras de donde entrenábamos en Pontevedra. 47. -¿Qué significa para vos ser el hombre que más partidos jugó en la historia de un club como Ferro? -Uf, un orgullo, ¿qué te parece? Hoy es más difícil conseguirlo porque cambian mucho de club. Y no llegué a los 700 porque me tuvieron que operar de una rodilla el último año por una pelotudez: habíamos terminado de entrenarnos, yo estaba tomando agua al costado del arco, siempre quedan algunas pelotas boyando y pateó un compañero con tanta mala suerte que me agarró con la pierna floja y me rompió el menisco derecho. Me operaron y en plena recuperación se me infectó la pierna y me tuvieron que abrir y operar de nuevo de urgencia. Perdí como seis meses y al poco tiempo me retiré. 48. -¿Cómo te enteraste de que te habían citado a la Selección? -Esa fue muy linda. Me llamó un día la secretaria de Santiago (Leyden) a mi casa para decirme que me esperaba en el club. Rarísimo, porque Santiago no se metía en el fútbol. Me subí a la coupé Fuego que teníamos con mi mujer y con Emiliano, mi hijo mayor, y fuimos para el club. Quería pensar en positivo, pero tenía cierta preocupación. ¿Será que me van a vender? ¿Me habré mandado alguna macana?, me preguntaba. Subí a su oficinita, al lado de la cancha de pelota paleta. Te tengo que dar una noticia, me dijo, y luego vinieron segundos que para mí fueron eternos. 49. -¿Se te cruzó que podía ser una convocatoria a la Selección? -No, imposible. De golpe sacó un telegrama y me lo mostró. Y ahí decía que me tenía que presentar en el predio del Sindicato de Empleados de Comercio tal día a tal hora. Casi me muero. Disfrutá, andá y contale a tu señora, me dijo. Volvía para casa y la cabeza no paraba de darme vueltas. 50. -¿Qué recordás de esa primera charla de Bilardo? -Jugar en la Selección no es para ganar plata, dijo. De entrada nos avisó cómo era la cosa. 51. -¿Te costó entenderlo? -Para nada, porque lo que hacía en Ferro era similar a lo que pretendía Bilardo, que encima se reunía seguido con Griguol. Hablaban mucho entre ellos. 52. -Alguna de Bilardo que te haya sorprendido al principio. -Carlos pedía que nos dejaran la ropa en la cama de la habitación y que nos la probáramos. Camiseta, pantaloncitos, medias, todo. Y escuchá (se para, gesticula). Resulta que el short tenía un bolsillito atrás. Te dije que le saques los bolsillitos, lo retó al utilero. Claro, porque el contrario te metía el dedo en el bolsillito y no te dejaba saltar. ¿Cómo te vas a fijar en esas cosas? Carlos era bicho, estaba en todos los detalles. Cuando jugamos en Colombia por las Eliminatorias, nos mandó a dormir al último piso para no escuchar tanto las bombas de estruendo que tiraron a la madrugada y para que no llegaran las minas que nos mandaban para sacarnos piernas. Había unas chicas divinas, impresionantes. Carlos nos metió en el piso 15 y además ponía a un tipo de seguridad en la puerta del ascensor de cada piso para que las chicas no bajaran en uno anterior y subieran por las escaleras. En esas cosas, Carlos siempre fue un avión a chorro, rapidísimo. En las comidas, cuando te traían una bebida abierta no te la dejaba tomar y pedía que se la llevaran. Acá todas botellas cerradas, ordenaba. 53. -Durísimas esas Eliminatorias, ¿no? -Tremendas. Debut en San Cristóbal contra Venezuela. Bajamos del micro al hotel, todos en fila india, con la policía custodiando y entre todas las piernas se coló una patada que le tiró un hincha a Diego. Lo lesionó en una rodilla. Diego jugó porque era un animal, pero lo mataron. 54. -¿La viste negra contra Perú en el Monumental? -Fue una de las primeras veces en que sentimos que jugábamos por algo importante. Ganábamos 1-0, pasamos a perder 2-1 y había mucha tensión. Esa tarde jugamos con línea de 3 y todos zurdos: Passarella, Trossero y yo, porque Camino estaba como volante. Me tocó patear un córner desde la izquierda, hubo un rechazo, Burru la metió en el área, Passarella la bajó con el pecho y le pegó cruzado y el Flaco Gareca la empujó en la línea y nos clasificamos al Mundial con mucha angustia. 55. -¿Te parecía injusto ser uno de los más cuestionados del ciclo Bilardo? -Sin dudas era de los más cuestionados, pero jamás fui de hacer gestos y eso me lo terminó valorando mucha gente. Griguol y Bilardo eran técnicos antipáticos para los hinchas de equipos grandes. Los tildaban de antifútbol y yo justo era una bandera de ambos. Entonces también se la agarraban conmigo por ese motivo. 56. -¿La pasabas mal? -Por mi familia, más que nada. Ezequiel, mi hijo del medio, con toda su inocencia, le preguntaba a mi señora: ¿Por qué le gritan a papá? Si papá es bueno. (risas). 57. -¿Cómo te fue en Tilcara, en la adaptación a la altura para el Mundial? -Fue muy loco todo lo que vivimos ahí. Hacíamos prácticas de fútbol con los lugareños. La noche anterior a volvernos Carlos nos dio libre para ir a tomar algo en el hotel. Sin alcohol, eso sí. Era época de carnavales y en el hotel había fiesta. Estábamos con los muchachos en una mesa y apareció uno emponchado con un gorro que le tapaba bastante el rostro y bailando como los nativos. Llegó a nuestra mesa, vio qué estábamos tomando, se sacó el gorro y dijo: Está bien, quédense una hora más, ja, ja, y se fue. 58. -¿Hubo promesa incumplida de volver o no? -Como jugador yo no prometí nada. Y por lo que hablo con mis compañeros, ellos tampoco. Sí hubo un compromiso con la virgencita de Luján. Cuando fuimos a la basílica nos habían dado una virgen grande que teníamos en la utilería. Ya campeones, cumplimos la promesa y volvimos con la Copa a Luján. A Tilcara fuimos con varios muchachos antes del Mundial de Rusia porque nos invitó una empresa. 59. -¿Qué recordás de la reunión clave en Barranquilla antes de ir al Mundial? -Que hablamos todos y nos dijimos lo que nos teníamos que decir. Si bien había jugadores que sobresalían por su trayectoria, como Maradona y Passarella, lo bueno de ese grupo es que todos podíamos hablar y se nos escuchaba. La reunión se hizo en mi habitación y terminamos muy unidos. 60. -¿Qué pensaste cuando te tocó la camiseta 13 en el Mundial? -Es que yo agarraba cualquiera, ja, ja. No estaba para elegir. Aparte, no soy cabulero. 61. -Arrancaste como titular en los primeros cuatro partidos hasta la segunda amarilla contra Uruguay, ¿cuál era tu balance hasta ahí? -Bien, sentí que había cumplido con lo pedido por Carlos y sido positivo para el equipo. Vos podés jugar bien en el aspecto individual, pero si no hiciste lo que te pidió el entrenador, no sirve. A veces me preguntaban por qué no pasaba 20 veces al ataque como en Ferro y mi respuesta era obvia: Es que cuando quito la pelota me la pide Diego y el que encara es él. 62. -¿Charlaban de Malvinas entre ustedes antes de enfrentar a Inglaterra? -Algo sí, porque nuestras familias nos contaban que era un tema que se tocaba en el país. En la concentración del América había un solo teléfono público y armábamos turnos para hablar. Decíamos, por ejemplo: Bochini de 5 a 5.15; Giusti de 5.15 a 5.30, y así. Vos se lo contás hoy a un pibe y se te caga de risa. Nosotros quisimos estar al margen de esa revancha deportiva de la que se hablaba y te digo más: en el partido, tantos los ingleses como nosotros nos portamos como caballeros. 63. -¿Desde dónde viste ese partido? -Carlos me llevó al banco. La mano del primer gol no la vi. Y el segundo no me sorprendió, porque Diego lo hacía seguido en las prácticas. Diego estaba un escalón por arriba de todos los demás, no sólo por lo que hacía con los pies sino también por esto (se toca la cabeza). Era rapidísimo del bocho y veía la jugada antes que el resto. 64. -¿El festejo en el vestuario fue descontrolado? -Se gritó y se cantó, pero tampoco de forma desmedida. Tengo una anécdota divertida de ese momento. Los muchachos se habían ido a bañar y yo, como no había jugado, me quedé sentado en uno de los bancos y en un momento golpearon la puerta. Abrí y era Lineker. Change, change, me decía, y me mostraba su camiseta. Obviamente le di la mía y me quedé con la de él. Después de bañarse, en un momento se me acercó Diego, que se ve que se había enterado del intercambio y me dice: Perro, te tengo que pedir un favor. Vos tenés la camiseta de Lineker, ¿no? Porque yo colecciono camisetas, viste, y en especial la número 10. Diego la había cambiado con Barnes. Mi respuesta fue tajante: ¡Estás loco que te voy a dar la camiseta de Lineker!. 65. -¡¿No se la diste?! -Diego se quedó duro. Me miraba como diciendo: No te puedo creer, hijo de puta. Lo dejé así unos segundos y enseguida sonreí y metí la mano en el bolso. Más bien, Diego, tomá. ¿Cómo no te la voy a dar con los golazos que metiste hoy?, ja, ja. Yo me quedé con la de Barnes, que nos volvió locos cuando entró. 66 -¿Cómo te enteraste de que no jugabas la semi con Bélgica? -Carlos me vino a hablar el día anterior. Bélgica juega con un solo delantero, el resto son todos volantes. Va a seguir el Vasquito, que es más mediocampista que vos, me explicó. Le dije que yo quería jugar pero que estaba para sumar y de ahí me fui a la habitación y me puse a llorar. A llorar como un nene. Compartía la habitación con Zelada, pero en ese momento no estaba, así que lloré solo. Al rato golpearon la puerta. Era Diego. Perrito, escúchame una cosa. Vos jugaste siempre desde el primer partido que te citaron. Ahora no te toca, pero somos un equipo y el equipo te banca, fueron sus palabras. Así era Diego. 67. -¿Te ilusionaste con jugar la final? -No, ¡para que Carlos tocara un equipo que había ganado! Sí pasó que cuando el Tata (Brown) se lastimó el hombro, me pidió que fuera a calentar. Andá Garré, vení Garré, andá Garré, vení Garré, ja, ja. Hicieron un sketch de televisión con eso, pero el Tata no iba a salir ni muerto. 68. -¿De no recibir una segunda amarilla hubieras sido titular hasta la final? -Sin dudas. No hubiera importado que Bélgica jugaba con un delantero. 69. -O sea que Olarticoechea tiene que agradecerte que te hayan sacado esa amarilla contra Uruguay. -Siempre le digo al Vasquito que él me tiene que hacer una estatua. 70. -Por suerte jugó él contra Inglaterra, porque la pelota que salvó con la nuca en la línea, evitando el empate, fue increíble. No creo que vos hubieras podido sacarla. -Tremendo lo que hizo, ¿viste? Lo jodíamos al Vasquito tocándole la cabeza: decíamos que era la nuca de Dios. Yo lo cargo con otra cosa. Le digo: Vasquito, a vos se te mudó el circo, hijo de puta, ja, ja. En Rafael Castillo llegaba el circo por el verano y cuando se iba quedaba el círculo de tierra en el medio del baldío. Y y yo lo jodo con eso, por la pelada que le quedó arriba. 71. -¿Disfrutaste el título o no tanto porque habías perdido el puesto? -Fue una algarabía total, ahí no pensás nada. En el estadio era todo un caos, la cancha estaba invadida. Por eso cuando llegamos a la concentración nos juntamos y dimos la vuelta solo el plantel y los colaboradores en la cancha donde entrenábamos. 72. -Que sigan silbando, yo soy el campeón. -Sí, una nota que di en El Gráfico a la vuelta del Mundial, me acuerdo. Bilardo estaba enfrentado a Menotti y el periodismo sacó parte de esa confrontación para vender y yo estaba en el medio. Con el Flaco nunca tuve problemas. Una vez en Mar del Plata coincidimos en un lugar y vino especialmente a saludarme y me felicitó. 73. -¿Por qué te fuiste de Ferro a Huracán? -Yo había quedado libre en Ferro por el 20 por ciento. En el medio me buscaron Independiente y River. El Indio Solari me quiso llevar al Rojo y Griguol a River, pero el club no me largó. No me olvido más que me llamó Hugo Santilli para decirme que me querían llevar a River, que me daban 150 mil dólares. Quedaba libre en 6 meses y Ferro pidió 300 mil. Me matan si lo traemos por esa plata, me decía Santilli. Aparte yo ya tenía casi 32 años. Lo fui a ver a Leyden. Santiago, es la oportunidad de mi vida para hacer una diferencia, le dije. Y vos, Ciruja, venís a decirme eso, que te conozco desde que dormías debajo de la tribuna. Lo poco o mucho que tenés te lo ganaste acá y nos querés dejar, me respondió y me clavó un puñal. Yo lo jodo a Pablo Erbín, que era 6 en River y terminó jugando en mi posición. Cuando me lo cruzo le digo: Hijo de puta, me tenés que invitar un asado todos los días: terminaste jugando vos en mi posición, que tenés los pies redondos (risas). 74. -¿Cómo te fue en Huracán? -Bien, peleamos el ascenso, pero perdimos la semifinal con Colón. Y de ahí me fui a Israel. 75. -¿Cómo caíste en Israel? -Me llamaron Poletti y Gennoni para ofrecerme esa posibilidad. Yo tenía un puesto de diarios en Paraguay y Serrano, en Palermo. En esa época se estilaba. Tenía dos hijos, lo charlé con mi mujer y fuimos. Jugué en el Hapoel Kfar Saba, anduve bien y me compró el Maccabi Tel Aviv. El tema es que mi señora quedó embarazada de nuestro tercer hijo y como lo quería tener en el país y encima habían contratado a un entrenador polaco que trajo sus jugadores, nos volvimos. Había decidido retirarme, pero me llamó el Inglés (Babington) y me invitó a entrenarme en Huracán. Si ascendemos quiero que juegues acá, me dijo. Se enteró el Viejo de que practicaba en Huracán y me llamó: Mago, quiero hablar con vos (imita su voz). Yo me había ido enojado de Ferro, así que necesitaba tener primero una charla con los dirigentes. 76. -¿Qué querías hablar? -Que me habían fallado cuando no me dejaron ir a River. Nos dijimos las cosas en la cara con Etcheverri. Queremos que vuelvas a casa, me pidió. Volví y terminé jugando 4 años más, hasta el 94, con casi 38 años. 77. -No era común retirarse tan grande en esa época. -Y hubiera podido seguir un año más, a pesar de la operación de rodilla, pero no quería perder el cariño de la gente o que alguno me gritara ladrón o esas cosas que pasan. Los pibes, además, me volvían loco. Cuando hacíamos doble turno en Pontevedra iba a dormir la siesta y venían y me daban vuelta el colchón, me decían: Dale, viejo sinvergüenza, se me tiraban encima. Estaban Burgos, Oscarcito Acosta, el Gringo Cristofanelli. Yo tampoco tenía con quién hablar. Los pibes charlaban de minas, de joda, y a mí me decían: ¿Qué hacés acá? Andá a sentarte con Griguol y sus ayudantes, que son de tu edad, ja, ja. Perlita de nuestro archivo: Oscar Garré termina de jugar su partido número 616 con la camiseta de #Ferro y anuncia su retiro pic.twitter.com/zaCJ2xsd8L LaFerropedia (@LaFerropedia) June 4, 2025 78. -Después volviste como DT y como manager. Pasaste por todos los rubros. -La primera vez agarramos con Cacho (Saccardi) en una situación muy compleja, con mucho más para perder que para ganar, a 3 puntos del descenso y faltando una rueda. Aceptamos el desafío y lo sacamos adelante. La segunda etapa fue todavía más compleja, ya en el Nacional B. No estaban los recursos. Por ahí quería hacer doble turno en Pontevedra y no había plata para la comida. Y unos años más tarde fui manager con Alejandro Saccardi, el hijo de Cacho, y también estaba todo muy difícil. Aun así, nunca escuché insultos de la gente hacia mi persona. 79. -Explicale a un tipo que se fue a la luna hace 30 años y acaba de volver, qué le pasó a Ferro que desde 2000 no juega en la A. -Malas dirigencias, malas decisiones, falta de coherencia, alguien que dijera: Vamos a morir con esta línea de trabajo. Te pongo un ejemplo fresco: antes de perder la semifinal con Quilmes con aquel arbitraje de (Nicolás) Lamolina, yo les venía pidiendo a los dirigentes que les renovaran a la dupla técnica Orsi-Gómez, a Fattori, a Sills, a varios más, y no fui escuchado. ¿Cómo terminó la película? Quedamos afuera, hubo otra vez renovación de plantel y de entrenador, y a empezar de nuevo una vez más. Acá tenés el ejemplo de Griguol en tu propio club: arrancó mal, se lo sostuvo y mirá cómo terminó. Hoy el fútbol es pura vorágine, no te esperan y no podés lucir tu laburo. Y te la pasás contratando 10 o 15 jugadores cada año. Así es imposible. 80. -¿Saccardi es el máximo ídolo de Ferro? -Para mí, sí. Es un estandarte, el abanderado en la historia de Ferro. Yo además lo tuve de compañero como jugador y entrenador y era una excelente persona y profesional. 81. -Si Cacho es el 1, ¿vos en qué lugar te ponés? -Nooooo, no sé, no es algo que yo pueda decir, lo dejo para la gente. 82. -¿Qué te dejó tu experiencia como entrenador de juveniles de la AFA? -Estuve entre 2010 y 2018 más o menos y al principio con la Sub 15 con el Negro Enrique. Después con la Sub 17 y la Sub 20. Me había llamado el Checho (Batista), que estaba con la Mayor. Fue una experiencia muy buena y es un orgullo haber elegido a varios chicos que llegaron lejos, como Paredes, el Dibu y Tagliafico. 83. -¿Qué te acordás del Dibu que recién empezaba? -Que tenía mucha personalidad de chiquito. Eso lo ayuda mucho, más en el puesto de él, porque si no tenés carácter ahí 84. -Te llamás Oscar Alfredo, como Ruggeri, ¿charlaron del tema alguna vez? -Mi viejo me puso así por Gálvez. Era admirador de él, fana de Ford. Y creo que a Ruggeri también le pusieron por el corredor. 85. -¿Podés creer que se vienen los 40 años del título en México? -¡Cuánto tiempo! Cuesta creerlo, pero siento un orgullo impresionante por ser parte del fútbol argentino y de la historia del fútbol mundial. 86. -¿Seguís visitando a Bilardo? -Yo no voy más. Fui hasta que tuve el infarto. Después no quise volver porque tenía miedo de que verlo me hiciera mal al corazón. Nosotros tenemos una imagen de Carlos del tipo duro y fuerte, y hoy lo ves como un pollito mojado y decís pobre hombre. Prefiero no verlo así y quedarme con la imagen anterior. Antes le decíamos Carlos, ¿se acuerda de tal lugar o tal viaje o tal partido?. Y él movía la cabeza o con la mirada nos decía algo, pero ya casi no nos reconocía. 87. -¿Con Diego tuviste contacto en sus últimos años de vida? -No, porque ya no teníamos acceso a poder hablar con él. Los últimos contactos habrán sido en 2010, cuando Diego era el técnico de la Selección. 88. -¿Messi o Maradona, con la pelota en los pies? -Los dos son fenómenos, pero le he visto hacer cosas a Diego que no se las vi a nadie. No quiero comparaciones, son odiosas, y por ahí la gente lo interpreta mal, pero creo que a Messi lo cuidan más. ¡A Diego le daban cada murra! Pero son dos genios y, por suerte, argentinos. 89. -Tu día más feliz y tu día más triste en el fútbol. -El más feliz, cuando fuimos campeones del mundo. Y el más triste puede ser un día que le metí un gol de cabeza a Gimnasia justo el día en que hubiera cumplido años mi viejo. Como no concentrábamos, cada vez que jugábamos en Buenos Aires, antes de ir a la cancha yo pasaba por el cementerio de Morón y dejaba una flor en la tumba de mi viejo. Y ese día fue muy especial. 90. -¿Tu mayor virtud y tu principal defecto como futbolista? -La constancia para entrenarme, eso para mí fue básico. En lo futbolístico, la marca y el juego aéreo. Para la marca es clave estar atento y tener estudiado al rival. Yo me fijaba mucho en las características del rival de turno, porque a alguno es mejor anticiparlo, a otro acompañarlo. A mis rivales les decía: Mirá que te llevo a la telaraña, eh, y lo iba acorralando. Los volvía locos (risas). Como defecto, no haber trabajado más la pierna derecha. Me hubiera ayudado a crecer. 91. -¿A Benjamín Garré le hicieron el ADN? -Ja, ja, porque es distinto, ¿no? (risas). ¿Vos decís que no parece un Garré? Puede ser, no sé a quién salió, pero bueno, es tercera generación. 92. -Pintaba para mucho de joven y se pinchó, ¿no te parece? -Pasa muchas veces que aparecés y sos el boom y después decaés. Lo más difícil en el fútbol es mantenerse, por un montón de razones: porque muchos se creen el cuento, porque después el rival te conoce y te marca o te ataca de otra manera. Benja tuvo un comienzo espectacular de carrera, después bajó y alcanzó una regularidad que lo llevó, para mí, a tener demasiadas transferencias en poco tiempo. Lo mejor para mí es tener más estabilidad, pero hoy la vorágine del fútbol es otra: te quieren de un club, hay mucho dinero de por medio y eso te va llevando 93. -Irse de Vélez por la patria potestad no estuvo bien. -Según cómo lo mires. Y ésta no me la contó nadie, porque estuve en la negociación. El tema fue que lo vino a buscar el City, Benja se podía ir por la patria potestad sin dejar un peso, el City ofreció un dinero a Vélez y Vélez no lo aceptó. Creo que eran 300 mil dólares y después un plus cuando jugaba en Primera. Yo estuve en las charlas con Gámez e incluso fuimos a hablar con Armando Pérez, de la Comisión Normalizadora de AFA con mi hijo Emiliano, y Pérez le decía a Pistola: Raúl, agarrá este dinero, que si no el chico se te va. Volvió a decir que no. Yo digo que ante una situación así, lo mejor es negociar. Benja no tenía contrato: si todavía no había cumplido 16 años. 94. -¿Cómo fue tu encuentro con Guardiola? -El City nos invitó a mí y a los padres de Benja para acompañarlo una semana. Fuimos al entrenamiento y cuando los jugadores salían del gimnasio para ir a la cancha, estábamos en la tribunita y Pep vino a saludarme. ¿Me conocerá el tipo?, me preguntaba. Y sí. Hola, Garré, el abuelo de Benjamín, campeón del mundo, un gusto conocerlo. ¿Me puedo sacar una foto con usted?, me pidió Guardiola, ja, ja, y llamó al fotógrafo del club y nos hicimos la foto. ¡Qué lindo momento! 95. -¿Te dio bronca perder el honor de ser los últimos campeones del mundo? -Para nada. Es más, cuando nos empató Francia en la final me fui de mi cuarto donde tenía la tele grande hasta el fondo del jardín a tomar mate. Empecé a transpirar como loco, lo sufría. Mi señora me miraba. A ver si le agarra otro bobazo, pensaba. Tanto lo sentía que no quise ver los penales, hasta que en un momento un camionero amigo empezó a tocar bocina y los muchachos del barrio vinieron a la puerta a saludarme y a festejar el título. Lo disfruté como hincha. Yo quiero que Argentina juegue a la bolita y gane. Siempre. 96. -¿Cómo se portó Chiqui Tapia con los campeones del mundo? -Nos ha valorado y nos dio un lugar, un espacio. Nos invita a distintos eventos. Después, hay cosas por las que seguimos peleando. Hay algunos muchachos campeones del mundo que no hicieron una diferencia económica y hoy no están bien. Necesitan tener una obra social por la edad y no la tienen. 97. -¿Se lo plantearon a Tapia? -Claro que se lo dijimos. Y varias veces. La AFA nos da una ayuda todos los meses pero es poco y algunos muchachos necesitan más. Aparte ya casi ninguno puede trabajar porque a nuestra edad no nos van a venir a buscar para dirigir. Hace mucho que no hablamos con Chiqui por todos los problemas que hay en AFA. Él nos decía que nos iba a reconocer algo, pero sé que tampoco debe ser fácil, porque si el tipo dice: Vamos a darle 10 pesos a los campeones del mundo, aparece un club y dice ¿Y a nosotros no nos das nada, que te votamos?. Y así con tantas cosas más. Debe ser una interna complicada. 98. -¿Cuánto cobran como campeones del mundo? -No sé si son 250 mil o 300 mil pesos por mes. No es nada para los ingresos de la AFA. Aparte hoy la AFA tiene un montón de sponsors gracias a las tres estrellas. 99. -¿A qué te dedicás en la actualidad? -Me vino a hablar gente de Terravista, un barrio privado de General Rodríguez. Juegan intercountries y yo coordino todo el fútbol. Son 12 equipos, o sea 12 entrenadores. Voy 3 o 4 días por semana y cuando compiten, sábado y domingo, voy a ver los partidos. Miro a los jugadores, estoy encima por si falta algo, me entretengo, me prendo en algún picado. Y también salgo de mi casa, porque estando mucho tiempo en tu casa en algún momento tenés algún chispazo con tu señora. Gracias a eso pudimos llegar a 50 años de casados, ja, ja, que cumplimos en breve. 100. -¿Vas a ir al Mundial? -La invitación de AFA ya llegó, así que, si Dios quiere, allí estaré Por las dudas me haré unos buenos chequeos previos, otro service completo. El traje va a estar preparado. Sobre la firma Newsletter Clarín

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por