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Fecha: 12/03/2026 06:14
Las monarquías del Golfo son reinos de petróleo, gas y agua salada. Son Estados supermillonarios, pero tienen una gran debilidad. Kuwait, Arabia Saudita, Bahréin, los Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Omán carecen de suficiente agua potable natural. Nadan en petróleo, pero no en agua dulce. Dependen, con diferentes matices, necesidades y urgencias, de las numerosas plantas desalinizadoras construidas en la región. Leé también: Irán busca extender la guerra para causar un caos económico que ponga en aprietos a Trump en un año electoral Irán lo sabe. Esa es una carta marcada que los ayatollah guardan en su búnker más secreto. Mientras buscan incendiar el Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del comercio petrolero mundial, el objetivo es extender el caos económico a todo el mundo. El domingo pasado dio una primera muestra de lo que podría venir: bombardeó una planta desalinizadora en Bahréin, un país que alberga a la Quinta Flota de los Estados Unidos. La interrupción intencional de la infraestructura hídrica constituye una clara violación del derecho internacional humanitario y, ante todo, una carga para los civiles, quienes carecen de iniciativa y capacidad de decisión en esta guerra, alertó a TN el científico iraní Kaveh Madani, exsubdirector del Departamento de Medio Ambiente de Irán y actual director del Instituto para el Agua, el Ambiente y la Salud (INWEH) de las Naciones Unidas. El agua, el recurso más preciado El agua es otra batalla estratégica para presionar a las monarquías del Golfo, aliadas de Estados Unidos. Es un recurso esencial. Irán también tiene enormes problemas hídricos por una extensa sequía que llevó a las autoridades a pensar en trasladar Teherán, la capital. Todo el mundo piensa en Arabia Saudita y en sus vecinos como petroestados. Pero yo los llamo reinos del agua salada. Son superpotencias hídricas creadas por el ser humano y alimentadas por combustibles fósiles. Es a la vez un logro monumental del siglo XX y una forma particular de vulnerabilidad, resumió Michael Christopher Low, director del Middle East Center de la Universidad de Utah, citado por Euronews. El académico Abdullah al-Arian, de la Universidad de Georgetown, en Qatar, advirtió a TN que el riesgo de una escalada de este tipo está latente y más aún si se extienden los ataques estadounidenses e israelíes. Irán busca aumentar los costos de esta guerra para los países vecinos e incluso para la economía global, en un intento de obligar a Estados Unidos a retractarse de su política de cambio de régimen y, en última instancia, a poner fin a sus ataques, afirmó. Leé también: José Antonio Kast asumió la presidencia de Chile con una agenda de tres ejes: seguridad, migración y economía Al-Arian, especialista en historia de la política estadounidense hacia Medio Oriente, dijo que las represalias iraníes intentaron reconfigurar el panorama de seguridad en los países del Golfo y perturbar cada vez más los viajes, el comercio e incluso la vida cotidiana en países que actúan como importantes centros de la economía global. Este tipo de ataque supondría una gran presión sobre el suministro de agua de estos países y requeriría planes de contingencia para fuentes alternativas de agua", indicó. La dependencia hídrica de los países del Golfo Irán atacó en los últimos días infraestructura energética de los Emiratos Árabes Unidos y Kuwait que causaron daños a plantas desalinizadoras. El domingo un dron iraní había golpeado a una planta en Bahréin, según denunció el gobierno de ese país. Teherán también denunció ataques de este tipo en su territorio. Un informe del Centro Árabe de Washington, citado por el diario El Mundo, reveló que los estados del Consejo de Cooperación del Golfo producen el 40% del total de agua desalinizada del mundo. Según el reporte, el país más vulnerable del área es Kuwait. El 90% de sus recursos hídricos sale de sus complejas plantas desalinizadoras que toman el agua de mar, la procesan y la convierten en agua dulce. Omán lo sigue con un 86% y Arabia Saudita con el 70%. El menos dependiente es Qatar. En el área del Golfo hay 450 plantas desalinizadoras que surten a unas 100 millones de personas. Según el periódico español, las monarquías del área gastaron más de U$S 50.000 millones en inversiones en este sector entre 2004 y 2024. Otro blanco posible: el sistema financiero y bancario Pero no solo el agua está en la mira de Irán. También el sistema bancario y financiero. Las Fuerzas Armadas iraníes acusaron el miércoles a Estados Unidos e Israel de atacar un banco estratégico del país utilizado para pagar salarios a efectivos del ejército. Según advirtió el mando unificado de las Fuerzas Armadas, este ataque ilegítimo y no convencional podría tener una respuesta recíproca y dolorosa. Además, pidió a la población en Medio Oriente a no aproximarse a un kilómetro de bancos estadounidenses o israelíes. Leé también: Trump acusó a España de no cooperar en absoluto y volvió a amenazar con cortar el comercio bilateral La amenaza fue tomada muy en serio en las monarquías del Golfo. El grupo financiero estadounidense Citi y numerosas empresas occidentales, como la consultora Deloitte, pidieron a sus empleados evacuar sus oficinas en el Centro Financiero Internacional de Dubái (DIFC), reveló AFP. La consultora británica PwC anunció que cerrará hasta nuevo aviso sus oficinas en Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait.
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