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» La Nacion
Fecha: 11/03/2026 23:23
Boca no pasó de un 1-1 con San Lorenzo y no protegió con una victoria al silbado Claudio Ubeda El clásico de la fecha, de más de 100 años de historia, cientos de enfrentamientos y varios partidos memorables, ofreció mucho menos que lo que sugería su historia y terminó dejando a ambos con más interrogantes que respuestas. Ni Boca, que venía de golear a Lanús, ni San Lorenzo, invicto en sus últimos cinco compromisos y con apenas una derrota en ocho, lograron imponer condiciones en un partido de pocas emociones. El punto para cada uno terminó conformando un poco más al Ciclón, aunque ninguno aprovechó la oportunidad de prenderse definitivamente en la pelea en el torneo Apertura. En el primer tiempo, el cuadro xeneize y el Ciclón generaron más en las áreas que en la elaboración, y ninguno se adueñó del desarrollo. Si bien Boca tuvo más la pelota, durante buena parte de ese período se jugó en los términos que propuso San Lorenzo, que plantó batalla en la mitad de la cancha, cerró su banda derecha -una maniobra pensada para neutralizar la sociedad entre Lautaro Blanco y Tomás Aranda y cortó el circuito entre los delanteros, que se buscaron pero casi nunca se encontraron. Boca no fue el equipo preciso y fluido que ofreció su mejor desempeño del año en la Fortaleza ni la versión apática y deslucida de presentaciones anteriores. Fue una expresión intermedia: mostró algunas buenas acciones individuales, pero sin un hilo conductor que permitiera destacar virtudes colectivas. Por primera vez en el año, el director técnico Claudio Ubeda repitió una formación, pero el equipo respondió a medias. Mostró desconexión entre líneas y le faltó decisión para ir un paso más allá frente a un rival dinámico e intenso que, con orden, sacrificio y mucha menos jerarquía en sus nombres, atravesó gran parte del primer tiempo sin sobresaltos. Damián Ayude, que llegaba cuestionado al clásico, intentó ocupar el ancho de la cancha con jugadores rápidos, de despliegue, pero también de buen pie. Boca, que manejó más la pelota merodeó 75% de posesión, no halló los caminos para llegar con claridad y terminó el primer período con un solo remate al arco. Aun así, los 45 minutos iniciales dejaron un par de acciones de peligro, como un disparo de Adam Bareiro que dio en el travesaño tras un centro de Lautaro Blanco, y un cabezazo de Gastón Hernández que pegó el palo horizontal del arco defendido por Agustín Marchesin. Con la Bombonera entusiasmada por el nivel exhibido por Boca ante Lanús y por las obras anunciadas en la semana para ampliar el estadio, el local fue contagiándose del empuje de su gente y en el cierre de la primera etapa arrinconó a San Lorenzo y generó una sensación de gol inminente, que no se concretó. Boca fue un equipo intermitente, capaz de insinuar peligro a partir de chispazos pero sin sostenerlo en el tiempo. Tuvo en una noche discreta a sus delanteros perdieron los duelos contra Jhohan Romaña y Gastón Hernández y mostró ciertos desacoples en defensa que bien pudo pagar caros. La primera jugada del segundo tiempo fue un caso claro: Ayrton Costa perdió la pelota en la mitad de la cancha y reclamó por una falta inexistente, y Facundo Gulli corrió 50 metros con la pelota dominada. Pero se acercó tanto a Marchesin que se quedó sin ángulo, y entre el achique del arquero y un cruce de Lautaro Di Lollo la jugada se diluyó. Nahuel Barrios, que había entrado por el lesionado Ezequiel Cerutti, aportó más vértigo pero menos retroceso, y Boca comenzó a lastimar por fuera, en especial vía Tomás Aranda, que empezó la segunda parte por la derecha y finalmente volvió a su posición natural para generar, entre ellas, la acción previa al gol del 1-0, que definió Santiago Ascacibar con un tiro bajo. Fue el segundo tanto consecutivo del ex mediocampista de Estudiantes de La Plata, y ayudó a maquillar una actuación poblada de altibajos. El clásico parecía servido para Boca, que crecía en la cancha y afuera y amenazaba con algo más. Ayude intentó refrescar el ataque con los ingresos de Luciano Vietto se perfilaba como titular y Gregorio Rodríguez, y enseguida el extremo llegado desde el club Melgar, de Bolivia, empató el partido tras una buena combinación por la izquierda, una floja cobertura de Marcelo Weigandt y un centro de Mathías De Ritis. La igualdad resultó, quizás, injusta por el desarrollo, aunque Boca tampoco había justificado del todo la ventaja mediante el juego, más allá de algunas llegadas esporádicas. El cruce entre directores técnicos cuestionados Ubeda llegaba con algo más de aire que otras veces quedó vacante de ganador. Boca sumó su cuarto empate consecutivo como local, no aprovechó el envión del 3-0 a Lanús y el entreador se fue de la Bombonera peor que como había entrado. Durante el final del partido pasaba inadvertido, hasta que decidió realizar el primer cambio recién a los 90 minutos, y entonces recibió silbidos. Para Ayude, que precisaba un resultado positivo en la Bombonera para recuperar la confianza de un conjunto que también venía acumulando empates, el punto es una bocanada de aire que lo deja mejor parado para lo que viene. Compacto de Boca 1 vs. San Lorenzo 1 La tabla, en definitiva, no miente: dos grandes lejos de la punta, estancados en una meseta futbolística y emocional que no logran dejar atrás.
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