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  • Israel: Hadassah, el hospital bajo tierra y portátil de Jerusalén a salvo de la violencia de los misiles iraníes

    » Clarin

    Fecha: 11/03/2026 19:58

    En el único lugar de Jerusalén donde hacen oídos sordos a las alarmas que anteceden a la llegada de un misil es en la sede de Mont Scopus del hospital Hadassah, en un suburbio de Jerusalén. Porque el equipamiento y los más de 150 pacientes que, por sus cuadros clínicos, tienen que permanecer internados están a salvo. Se trata de un hospital bajo tierra. Portátil y protegido de cualquier ataque. Un refugio sanador que se activa o queda anestesiado, según las heridas que provoquen las batallas que Israel libra, desde hace años, en Medio Oriente. Este playón diseñado originalmente como estacionamiento -aunque nunca llegó a cumplir esa función- estaba destinado a convertirse en un edificio de rehabilitación. Pero su planificación debió apurase con los ataques de Hamas del 7 de octubre de 2023 en el que murieron 1.200 personas y otras 3.400 tuvieron que recibir atención médica. La tragedia, que imprime urgencia en todo lo que toca, precipitó su equipamiento. Gran parte de los heridos, soldados y civiles, vinieron aquí, cuenta a Clarín la doctora Malena Cohen. Es la jefa del servicio de neumonología pediátrica. Nació en Argentina, se graduó en la UBA y dio sus primeros pasos en el Hospital Israelita de Buenos Aires. Emigró a Israel en el 2000 con su marido y su primer hijo. Los otros tres nacieron ya en suelo israelí. Dos de sus tres varones hicieron el servicio militar -que en Israel es obligatorio durante treinta y dos meses- en los últimos tres años. Y el Ministerio de Defensa israelí ya los volvió a convocar como reservistas. Fue muy duro. Lo pasaron muy mal. Mis hijos y nosotros. Uno de ellos, con tan sólo 19 años, era paramédico. Con los ataques del 7 de octubre quedó muy cerca de los terroristas y tuvo que asistir a los heridos -cuenta a Clarín Malena-. Vio cosas espantosas. Todavía no se recupera de aquello. Unos tres mil médicos del Hadassah se rotan en ese hospital que es propiedad privada pero que recibe subvención del Estado para estar activo dentro del servicio público de salud. Ofrece tratamientos de diálisis, traumatología y ortopedia y cirugía, entre otras especialidades. Cuenta, además, con cuatro quirófanos anti-misiles, en un piso inferior. Más allá de las diferencias Las disonancias entre el presidente estadounidense Donald Trump, quien asegura que la guerra contra Irán terminará pronto porque prácticamente no queda nada por atacar, y la postura de Israel, que afirma que esta operación no tiene límite de tiempo, no alteran el ritmo cardíaco del hospital montado en un refugio antimisiles. Un ecógrafo da buenas señales de vida de un bebé inquieto que crece en una panza. Varios médicos debaten, frente a un monitor en el que se ven radiografías, cómo proseguir con la fractura de la pierna izquierda de un señor que aguarda en silla de ruedas. El espacio, calefaccionado a través de conductos inflables que recorren la estructura, reserva el centro del ex estacionamiento a los escritorios médicos y de enfermería. Los 2.600 heridos Desde el inicio de la guerra que echó a rodar el 28 de febrero, las cifras del conflicto en Israel registraron 14 muertos y unas 2.600 personas que fueron heridas por esquirlas o explosiones. El lanzamiento de misiles desde Irán provocó, en once días, la evacuación de más de 3.000 vecinos que debieron dejar sus casa por la destrucción que los misiles de Teherán provocaron en sus hogares. El concreto reforzado del piso del refugio sobre el que los enfermeros empujan camas con rueditas o trípodes que sostienen el suero aún conserva las líneas entre las que es recomendable estacionar los autos para optimizar el espacio. Sin embargo jamás un coche circuló por aquí. En este immenso parking se alinean camas, casi todas ocupadas, envueltas en plásticos azules para preservar la intimidad de los pacientes. Aquí no existe ningún cartelito que pida Silencio. Pacientes y equipo médico hablan en voz alta y circulan en torno a las camas o a la isla inmensa de análisis y órdenes médicas que se apilan en medio del garage. Un día después de que Estados Unidos e Israel acordaran descargar su artillería pesada sobre la dictadura de los ayatolas en Irán, el Hadassah atendió a unos 35 pacientes heridos en un ataque con misiles en la zona de Beit Shemesh, al oeste de Jerusalén, en el que murieron nueve personas. Esperamos volver a la superficie Esperamos volver a la superficie en tiempos de paz lo antes posible, dice una enfermera. Video Este miércoles, en Jerusalén, el presidente israelí Isaac Herzog visitó la sede de United Hatzalah, la organización de emergencias médicas de voluntarios que se empeña en llegar a los escenarios donde han ocurridos catástrofes en menos de tres minutos. Su objetivo es estabilizar a los heridos antes de que lleguen las ambulancias. En Jerusalén, Herzog se reunió en la sede de la organización, que cuenta con más de ocho mil voluntarios, con quienes lo pusieron al día sobre las operaciones de emergencia que se multiplican con los continuos ataques, fundamentalmente, con misiles de Teherán. También llegan algunos explosivos de Hezbollah, que dispara desde Líbano. Como en pandemia La doctora Cohen, que también es profesora de la Universidad Hebrea de Jerusalén, tiene, en estos momentos, 14 chicos internados. Muchos de mis pacientes son crónicos y es necesario que pueda verlos con regularidad, pero los ataques provocan que no quieran salir de sus casas, lamenta. Somos flexibles y les ofrecemos realizar las consultas médicas por teléfono o por videollamada, señala Cohen. A los israelíes, vivir en guerra les recuerda algunos de los comportamientos obligatorios que impuso la pandemia de covid. Dos nenes de 10 y 11 años, con pijamas mellizos, corren carreras sobre sus sillas de ruedas como si fueran malabaristas. Entran y salen del búnker-hospital escapando de Dush, un payaso que ameniza las horas sin cronómetro que los chicos pasan en ese espacio sin ventanas. Dush, en la lengua kurda de mi padre, significa dulce. Elegí ese nombre para aportar, con mis morisquetas, un toque de dulzura en estos tiempos tan oscuros que nos tocan, dice el payaso. PB Sobre la firma Newsletter Clarín

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