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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 11/03/2026 10:48
En los últimos años, la investigación sobre el tiburón de Groenlandia, el vertebrado más longevo del planeta, sumó una nueva dimensión gracias a avances científicos recientes. El estudio original publicado en 2016 por la revista Science sorprendió al mundo al revelar que estos animales pueden vivir casi 400 años, pero ahora, nuevas investigaciones aportaron datos inéditos sobre cómo este tiburón logra conservar funciones vitales, como la visión, durante siglos. El análisis de su biología molecular y sus adaptaciones celulares permitió a los científicos comprender mejor los secretos de su longevidad y abrió nuevas perspectivas para la medicina y la biología evolutiva. En el estudio original, un equipo internacional de científicos logró identificar un tiburón de Groenlandia que 399 años, situando su nacimiento en 1627. Este hallazgo no solo marca un récord en la longevidad de vertebrados, sino que también impulsa nuevas líneas de investigación sobre los mecanismos biológicos que permiten a algunos seres vivos alcanzar edades impensables y conservar funciones tan complejas como la visión bajo condiciones extremas. La noticia concentra el foco en una de las especies más enigmáticas del Ártico: el tiburón de Groenlandia (Somniosus microcephalus). Los investigadores analizaron 28 ejemplares capturados incidentalmente por pescadores en las frías aguas del norte, entre ellos uno que, por sus dimensiones, fue estimado en casi cuatro siglos de vida. La investigación recurrió a la datación por radiocarbono en las lentes oculares, un tejido del ojo que permanece inalterable desde el nacimiento y que, al compararse con los registros históricos de carbono, permitió establecer la posible fecha de origen del animal. De acuerdo con el investigador Julius Nielsen, uno de los autores del estudio, el tiburón de Groenlandia crece lentamente y alcanza más de 500 centímetros de longitud total, lo que sugiere una esperanza de vida muy superior a la de otros vertebrados. Nielsen aseguró además que las especies marinas probablemente sean muy longevas, pero determinar su edad es particularmente difícil. Esta especie de tiburón es grande, pero de crecimiento lento. Los animales más longevos que mostraron habían vivido casi 400 años. El promedio de edad para los ejemplares analizados fue de al menos 272 años. El tiburón de mayor tamaño, con más de cinco metros de longitud, se habría desplazado por los mares desde la primera mitad del siglo XVII. Según los datos publicados, la longevidad de esta especie se atribuye a un crecimiento extremadamente lento (alrededor de un centímetro por año), una madurez sexual que solo se alcanza pasados los 150 años, un metabolismo muy bajo y la capacidad de habitar zonas profundas y estables, a más de 2.000 metros bajo la superficie. Una visión que desafía la oscuridad y el tiempo Avances recientes, obtenidos por un equipo internacional entre 2020 y 2024 en las costas de Disko Island, cerca de la estación científica de la Universidad de Copenhague, permitieron analizar a fondo no sólo la longevidad, sino las capacidades visuales de estos tiburones. Los científicos recopilaron muestras de animales que, en algunos casos, superaban los 200 años de vida. Para estos análisis se combinaron técnicas de genómica, transcriptómica e histología, lo que permitió caracterizar la estructura y función de la retina con una precisión sin precedentes. Uno de los hallazgos más llamativos fue la composición química de los ojos. Al comparar la retina del tiburón de Groenlandia con la de mamíferos terrestres, se detectaron cantidades excepcionalmente altas de ácidos grasos específicos, denominados VLC-PUFAs y DHA, que funcionan como un aceite de calidad superior que no se congela. Estos lípidos preservan la flexibilidad y fluidez de las membranas celulares, lo que permite que la rodopsina la proteína responsable de captar la luz funcione incluso en el frío y la penumbra de las profundidades. La profesora Dorota Skowronska-Krawczyk, investigadora de la Universidad de California en Irvine y coautora del trabajo, subrayó: Lo que me fascina de nuestro trabajo es que estamos entre los primeros en el mundo en ver estos resultados, descubriendo nuevos mecanismos y reglas. Skowronska-Krawczyk explicó que el descubrimiento de una retina capaz de permanecer funcional y joven durante siglos podría orientar nuevas estrategias para combatir enfermedades oculares humanas asociadas al envejecimiento, como la degeneración macular y el glaucoma. El análisis genético reveló que estos tiburones no solo conservan, sino que utilizan intensamente genes específicos de reparación del ADN, como ercc1 y ercc4. En otras especies, estos genes protegen contra el envejecimiento. En el caso del tiburón de Groenlandia, su retención y expresión elevada actúa como un sistema de mantenimiento constante que previene el deterioro, permitiendo que la retina se mantenga íntegra y funcional durante siglos. Adaptaciones extremas y futuros horizontes en biomedicina La resistencia biológica del tiburón de Groenlandia ha fascinado a los investigadores desde hace décadas, pero las nuevas tecnologías han permitido descubrir con mayor detalle los mecanismos que la explican. El estudio respaldado tanto por la Universidad de Copenhague como por la Universidad de California en Irvine, sitúa a este animal en el centro de debates sobre la longevidad, la adaptación extrema y la evolución de la visión en vertebrados. El trabajo de campo en Disko Island implicó una logística compleja y la manipulación de muestras de gran antigüedad. La investigadora Emily Tom, de la Universidad de California en Irvine, relató: Abrí el paquete y había un globo ocular gigante de 200 años mirándome desde el hielo seco. Tom detalló que su labor exigió una precisión extrema para manipular tejidos tan antiguos, y destacó que no había signos de muerte celular, lo que demuestra que, a nivel biológico, esos ojos centenarios seguían funcionales. Más allá de la longevidad y la visión, el tiburón de Groenlandia presenta otros rasgos poco habituales. Esta especie puede alcanzar los siete metros de longitud y superar los 1.000 kilos de peso. Desplazarse a velocidades inferiores a dos kilómetros por hora, alimentarse de peces, focas, calamares y cadáveres de otros animales, y reproducirse mediante ovoviviparismo se suman a su singularidad. La madurez sexual extremadamente tardía y la vida en profundidades que superan los 2.000 metros, en aguas cercanas al punto de congelación, completan el cuadro de adaptaciones que favorecen una vida prolongada. El descubrimiento de los mecanismos genéticos y bioquímicos que permiten mantener tejidos funcionales durante siglos abre la puerta a nuevas investigaciones en biomedicina. Según la profesora Skowronska-Krawczyk, la retina del tiburón de Groenlandia constituye un modelo evolutivo para evitar el deterioro celular. Haber descubierto una retina que permanece funcional y joven durante siglos podría orientar nuevas estrategias para combatir enfermedades oculares humanas intrínsecamente ligadas a la edad, precisó la especialista de la Universidad de California en Irvine. El estudio también sugiere que los mecanismos de reparación del ADN presentes en estos animales podrían inspirar enfoques novedosos para frenar el envejecimiento celular en humanos. Los científicos destacan la importancia de seguir explorando estos sistemas de longevidad natural, no solo para comprender la evolución de la vida en el planeta, sino para buscar soluciones a problemas de salud que afectan a millones de personas. El tiburón de Groenlandia enfrenta amenazas modernas, como la pesca incidental, el cambio climático y la contaminación del Ártico. Su supervivencia, tanto como especie como modelo biológico, depende de la preservación de estos ecosistemas y de la investigación científica que permita desentrañar los secretos de su longevidad. A medida que el conocimiento sobre este animal se profundiza, la ciencia se aproxima a respuestas sobre los límites de la vida y la función celular, y a nuevas preguntas sobre cómo la naturaleza logró crear organismos que desafían al tiempo y a las condiciones más adversas del planeta.
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