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  • El color púrpura o el espinazo de Palermo

    » Clarin

    Fecha: 11/03/2026 06:38

    Dios se entristece si pasas frente al color púrpura y no te detienes a mirarlo leí en El color púrpura, la novela de la autora Alice Walker. Es una frase hermosa que atestigua la importancia de lo bello en la vida cotidiana. Por otro lado, hay que reconocer que Buenos Aires es una ciudad repleta de espacios y edificios bellos, entre los que se destaca la única torre que la gran arquitecta anglo-iraquí Zaha Hadid tuvo tiempo de proyectar para una ciudad de Latinoamérica antes de pasar a mejor vida. La vimos erigirse poco a poco entre los edificios colindantes, altos también, como una palmera entre altas hierbas. Hay que fijarse para que su belleza se haga manifiesta, allí muy cerca del Hipódromo, del Planetario. Está ella disfrazada de edificio convencional pero cuando la mirás bien, sin apuro, cuando le dedicás unos minutos descubrís la belleza de su armonía sin alardes, de esa estructura de hormigón que semeja el largo espinazo de un mágico pez rodeado de cristal y acero. El espinazo de la noche es como llama a la vía láctea un pueblo africano, y ese edificio de Zaha Hadid podría ser el espinazo de Palermo, que contribuye a situar ese barrio en los libros de arquitectura y diseño de todo el mundo. Es muy posible que nunca entre a esa torre -sus departamentos son muy caros y no tengo ningún pretexto para que el portero me franqueé la entrada- pero admirar lo bello, llevárnoslo dentro de los ojos, nadie nos lo puede quitar. Desconozco en qué se inspiró Zaha Hadid para empezar a trazar las líneas que luego devendrían maqueta y después fabuloso edificio. Sé además que no llegó a verlo terminado, la parca se la llevó antes, sólo puedo imaginarla en su oficina de Londres, pensando en esa ciudad donde quedaría inmortalizada con una de sus obras. Tal vez escucharía un tango para inspirarse porque la torre tiene mucho de bailarín de tango, discreta, elegante, fijada para siempre en Palermo. Nada más permanente que un templo de espuma, dijo cierto poeta, y esta torre -L'Avenue Libertador- tiene mucho de espuma que canta, te acercás y te parece que vas a escuchar el rumor de las aguas, no de mar sino de río, se nota que fue proyectada en una ciudad con río, en este caso Londres, para una ciudad también con río, Buenos Aires, y es notable cómo la arquitectura hermana las ciudades, las hace una porque nada más democrático que esa actividad humana de belleza inocultable. Te pueden impedir que entres a las grandes catedrales, a los grandes palacios, pero lo que no te pueden prohibir es que los veas desde afuera, que te extasíes con sus proporciones, con su armonía. Es hermoso pedalear hasta Palermo viniendo desde Belgrano y ver allí, a la entrada de Palermo, ese edificio de colores que desea decirte algo, más bien susurrarte, porque su belleza tiene mucho de discreta, de suspiro. Hay otros edificios notables en la ciudad, Buenos Aires tiene eso, y si te detienes unos segundos verás que el color púrpura, o sea la belleza, nos rodea. Sobre la firma Newsletter Clarín

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