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» Clarin
Fecha: 11/03/2026 06:28
Argentina viajó a Italia para competir en los Juegos Paralímpicos de Invierno con una pequeña delegación de tres atletas encabezada por Enrique Plantey. El neuquino, que fue el abanderado en la ceremonia inaugural que se celebró el viernes pasado en Verona, tiene 43 años y lleva casi treinta practicando esquí alpino adaptado, que descubrió sin buscarlo durante unas vacaciones con amigos a San Martín de los Andes. Milano-Cortina 2026 marca su cuarta participación en la cita más importante del para-deporte. Y quizás la última de su carrera, como anticipó antes de su debut. "Siento que son mis últimos Juegos, los estoy disfrutando de esa manera", reveló en una entrevista con el sitio Olympics.com. Y agregó: "Siempre digo lo mismo. Terminan unos Juegos y digo que fueron los últimos; y después empiezo de nuevo cuatro años más de trabajo porque lo disfruto mucho. Pero quiero tener una vida distinta, formar una familia y una casa y estar un poco estable. Se está mucho tiempo fuera de su casa y se entrena mucho tiempo, entonces esa es la parte difícil, pero muy linda". Plantey llegó a Cortina con muchas ganas de subirse al podio. "Creo realmente que puedo pelear por una medalla en un slalom gigante o un super gigante. Que puedo andar fuerte y disfrutarlo", aseguró. En el slalom gigante, sobre todo, tiene razones para ilusionarse. Porque hace cuatro años, en Beijing 2022, consiguió en esa disciplina el mejor resultado de la historia de un atleta argentino en una cita paralímpica invernal, al quedar cuarto en la categoría LW11 (sentado), a solo 2s22 del tercer lugar. Este viernes disputará esa misma prueba en Cortina, la cuarta y anteúltima de su programa para estos Juegos. ¡QUE EL ÁNIMO NO DECAIGA! Claro Sports (@ClaroSports) March 7, 2026 Enrique Plantey se presenta en Milano Cortina 2026 pero el descenso sentado cobra una nueva víctima en uno de los últimos saltos; el argentino se repone de la caída, se levanta para completar su recorrido y llegar a la meta con los brazos arriba pic.twitter.com/NW30BEok6o El neuquino no pudo finalizar el sábado el descenso y corrió la misma suerte el lunes en el super gigante, en el que había conseguido un diploma (8°) en 2022. Este martes, terminó 13° en la combinada andina, con un tiempo total de 2m11s15. Aunque quedó lejos del campeón, el neerlandés Jeroen Kampschreur, oro con 1m56s33, se dio el gusto de completar esa prueba por primera vez en una cita paralímpica (había abandonado en las dos útimas ediciones). Y el domingo, cerrará su participación con el slalom. El fin de semana, en su debut, dejó una postal que reflejó cómo vive la vida y el deporte. Es que durante la prueba de descenso, sufrió una caída que lo marginó de la competencia. Pero no le importó. Consiguió levantar la silla especial sobre la que esquía, completó el recorrido y cruzó la meta con los brazos en alto y aplaudido por toda la gente. Y es que Plantey -que ejerce de abogado y es dueño de una empresa que fabrica bicicletas para usuarios con discapacidad que utilizan silla de ruedas- no sabe lo que es rendirse ante las adversidades. Nacido en Neuquén el 29 de agosto de 1982, creció en el campo, rodeado de naturaleza, y arriba de un caballo descubrió su pasión por la velocidad. De chiquito jugaba al fútbol y al rugby y lo motivaba el deseo de siempre superarse a sí mismo. Pero cuando tenía 11 años, su vida cambió. Un domingo por la mañana, cuando viajaba con su familia por una ruta neuquina, se cruzaron con unos conocidos y se detuvieron para charlar con ellos en la banquina. A una camioneta que circulaba en sentido contrario se le levantó el capot, el conductor perdió el control y los atropelló. Su papá y uno de sus hermanos fallecieron en el acto. Y él sufrió una lesión en la médula espinal y ya no volvió a caminar. "Me despertaron cuatro días después. En el accidente fallecieron mi papá y mi hermano Nicolás, pero Dios me dejó a mi vieja, que se transformó en el motor de la familia", contó en una charla con la Asociación de Lucha contra la Parálisis Infantil, que en 2017 le entregó un reconocimiento por ser "ejemplo de esfuerzo y superación personal". "La primera vez que vi una silla de ruedas fue con ganas de subirme. Quería salir de la cama. Era una diversión para mí. Era una bicicleta. Era chiquito", agregó. Decidida a que su hijo no perdiera la pasión por el deporte, su mamá lo llevó a Cuba, donde realizó un programa de rehabilitación de cuatro meses. "Fue un antes y un después. Me enseñaron a cuidar mi cuerpo y a tomar conciencia de lo importante que es el deporte día a día", recordó. Cuando volvió a Neuquén siguió practicando varias disciplinas, empujado por el profesor de educación física de su escuela. Y se enfocó sobre todo en la natación, una disciplina que lo había ayudado mucho durante su estadía en el país centroamericano. Pero cuando tenía 15 años, en un viaje a San Martín de los Andes, el esquí lo encontró. Sus amigos habían salido a esquiar y él los estaba esperando en una cafetería en la base del cerro Chapelco, cuando una instructora lo invitó a participar de una clínica de ese deporte. "Yo ni sabía que existía. Me parecía una locura. Pero dije que sí y fue amor a primera vista", comentó. "Con el esquí recuperé la sensación y la adrenalina de la velocidad, como cuando andaba a caballo. Quedé tan emocionado con lo que había vivido que mi mamá lo notó y me dijo 'Si lo vas a usar, te compro un mono-esquí'. No lo dudé y ya no paré más". En 2011, después de pasar un año recorriendo América, Europa, el norte de África y el Sudeste Asiático junto a un amigo, decidió que quería da un paso más. Se acercó al Comité Paralímpico Argentino para ver si podía unirse al equipo de esquí alpino, viajó a Estados Unidos para conseguir la clasificación médica (se evalúa la discapacidad y se determina en qué categoría le toca competir) y arrancó su historia con la celeste y blanca. Como parte del seleccionado argentino, ganó medallas en torneos nacionales y europeos y en competencias FIS. Tuvo su mejor Mundial en Lillehammer 2022, con tres top 10, 7° en super gigante y slalom y 8° en combinada. Fue bronce en slalom gigante en la Copa del Mundo de Courchevel 2024. Compitió en los Juegos de Sochi 2014 y PyeongChang 2018 e hizo historia en Beijing 2022. Y hoy hoy está escribiendo su cuarto capítulo paralímpico en Milano-Cortina, a los 43 años. Newsletter Clarín
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