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  • La Justicia y la AFA juegan en cancha embarrada

    » Clarin

    Fecha: 10/03/2026 20:47

    Es otra originalidad argentina: un ministro de Justicia recién asumido que de arranque debe mostrar su "inocencia". Es lo que está haciendo Juan Bautista Mahiques desde la semana pasada: liberar de sospechas su estrecho vínculo con la AFA de Chiqui Tapia y Pablo Toviggino. Admitió que conocía a los dirigentes pero se despegó como de la peste, "ni de cerca soy amigo", se protegió. Y siguió: "Para evitar suspicacias, decidí mantener a los veedores propuestos por el anterior Inspector General de Justicia". Debió haber dicho, "para atenuar las suspicacias", a esta altura inevitables, y que sólo desaparecerán si las causas judiciales muestran desarrollos consistentes. La cancha judicial está embarrada, el pedido de renuncia a Daniel Vítolo, titular de la IGJ y primera lanza en el avance contra la AFA, no ayudó, y el ministro deberá extremar su delicadeza para evitar que lo lastimen las esquirlas de una resolución, cualquiera sea. A propósito, alguien con buena memoria y fina ironía recordaba que en aquella vergonzosa elección de presidente de la AFA en la que votaron 75 asambleístas y el resultado fue un empate en 38 entre Tinelli y Segura, hubo dos veedores de la IGJ a los que "se les escapó la tortuga". Está claro que el fútbol es un territorio áspero aún para los supuestamente más vivos. La cuestión es sensible por varios motivos. Los hinchas ya condenaron a Tapia y a Toviggino sin necesidad de ningún fallo de la Justicia. No lo necesitan porque para ellos la corrupción viene de lejos, se expresaba en los arbitrajes cada fin de semana y la sufrieron casi todos los equipos. La convicción extendida de que la AFA manipulaba resultados a través de los árbitros precede a la aparición de la quinta narco style en Pilar, el descubrimiento de las cuentas de Faroni en los EE.UU., el desvío de millones de dólares a cuentas fantasmas, y la retención de aportes, tema que a la multitud tribunera le importa poco y nada. En todo caso, son agravantes de una conducción que ya carecía de consenso y apelaba a los aprietes para callar las críticas. Por eso, devolver a la AFA un funcionamiento menos oscuro deberá ir por un carril separado del judicial y demandará más tiempo y otros procedimientos. "Hasta que no limpien a 30 árbitros y saquen a la runfla que hay ahí adentro, esto puede seguir incluso sin Tapia y Toviggino", dijo alguien que conoce a fondo a los protagonistas. El frente judicial ofrece diferentes pronósticos y también una peculiaridad administrativa: la inexistencia de un querellante, de un particular damnificado que empuje la causa. Esa condición no es menor si se piensa la posible secuencia futura. Si los veedores confirmaran las irregularidades, la IGJ debería presentar una denuncia, la víctima del delito sería la AFA y los acusados sus propios dirigentes. Pero hasta llegar a esa instancia, víctima y victimarios están del mismo lado del mostrador. Dos definiciones que se aguardan por estas horas permitirán vislumbrar el futuro. En la AFA apuestan a que el juez Adrián González Charvay reúna todas las causas. Si eso sucediera, se encenderían las alarmas. Quienes siguen las causas de cerca apuestan a que Tapia, Toviggino, Blanco y Malaspina, serán procesados por el juez Diego Amarante por retención de aportes. Y el procesamiento abriría la puerta a otra novedad explosiva: el pedido de información y la intervención de la FIFA. Sobre la firma Newsletter Clarín

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