10/03/2026 22:07
10/03/2026 22:07
10/03/2026 22:07
10/03/2026 22:07
10/03/2026 22:07
10/03/2026 22:07
10/03/2026 22:07
10/03/2026 22:07
10/03/2026 22:07
10/03/2026 22:07
» Clarin
Fecha: 10/03/2026 20:28
Si se tiene en cuenta que un año atrás Javier Milei señaló que la inflación tenía fecha de defunción para mitad de este 2026, podríamos decir que estamos delante de una novedad en materia de política económica y la dinámica de la toma de decisiones del Presidente: aún cuando el Indec divulgue este jueves una tasa de inflación de febrero más baja que el 2,9% de enero, el Gobierno ha dado pistas en estas horas de que la suba de precios está siendo más pegajosa de lo que creía y que en el medio aparecieron objetivos y compromisos como la acumulación de reservas que un año atrás no estaban cristalizados en los planes y ahora impedirían llegar al 10% anual de diciembre como dice el Presupuesto. Fueron dos las declaraciones del Presidente que lo muestran alejado de ver la inflación casi bajo tierra. La primera, cuando dijo en el Congreso del 1° de marzo que el éxito de un plan de estabilización se mide en meses, e incluso en años. La segunda, ayer en Nueva York, advirtió que el ingreso de dólares que el Banco Central recibiría (compraría) por la suba del petróleo y los commodities por el conflicto en Medio Oriente, podrían ser inflacionarios dependiendo de cómo se concrete la operación (no brindó detalles). Ambas confesiones de Milei son de diván. Analicémoslas. En el primer caso parece una sutileza. Pero es algo más bien de fondo. Se trata de la aclaración incluso años que hace en su frase en el Congreso (La oración completa es el éxito de un plan de estabilización se mide en meses, e incluso en años). Esto es importante porque el Presidente conjuga lo que muchos economistas y analistas venían señalando hacía tiempo, hay un sin fin de motivos de por qué la inflación en países como la Argentina lleva tiempo erradicar y que apresurarse a ello subiendo la tasa de interés, fijando el tipo de cambio con un crawl o pidiendo deuda, puede ser contraproducente. Las experiencias de Uruguay y Colombia (80 y 90) muestran que es posible bajar rápido de inflaciones altas a niveles medios pero consolidar tasas bajas y estables, de menos de un dígito, requiere muchos años adicionales, señaló Miguel Angel Broda en una reciente presentación. Hacen falta políticas ortodoxas combinadas con instrumentos heterodoxos para quebrar la inercia inflacionaria. ¿Qué es la inercia? Lo que Horacio Marín, el presidente de YPF describió esta semana: Si tenés que cargar nafta mañana, cargá hoy por la suba del barril internacional. Hoy en la Argentina son varios los rubros indexados a la inflación o al dólar: jubilaciones, plazos fijos, bonos, bandas cambiarias, el precio del colectivo, la nafta. De ahí que para desinflar muchas veces se hable de la necesidad de coordinar precios a la baja. El economista Ernesto Talvi, uruguayo, que hace un par de semanas estuvo en el quinto piso de Economía y fue días atrás confirmado como asesor de Luis Caputo, sabe perfectamente esta dinámica y la secuencia de lo que apunta Broda. Según el semanario Búsqueda, de Montevideo, Talvi participa en el análisis de las próximas fases del plan de estabilización argentinos y en el desarrollo de herramientas de seguimiento, análisis y monitoreo del plan de desinflación. La segunda novedad en el mundo Milei de la desinflación es que asumió ayer que se caminará por un sendero estrecho este año. Preparate Santiago porque te van a salir dólares por las orejas, dijo dirigiéndose al presidente del Banco Central, Santiago Bausili, sentado delante suyo en el edificio de JP Morgan. Y agregó sobre el impacto macroeconómico de ese eventual flujo de divisas: Que no se vayan a inflación por favor -casi amenazó a Bausili-, cuidado cómo los comprás, ya sabés si fuera por mi, pero bueno, no me meto por el tema de la independencia. Milei dice todo esto por dos motivos. Primero, cree que si el Banco Central inyecta pesos a cambio de los dólares que reciba habrá emisión y por lo tanto se tardará más en desinflar. Segundo, y quizás haya sido lo más importante de un discurso que por momentos pareció más dirigido al público de acá en Buenos Aires que internacional, asume que habrá que desinflar y comprar reservas a la vez. Ya sea porque la Argentina tiene que cumplir obligaciones con el FMI (el país está a US$ 13.000 millones abajo de la meta de acumulación de reservas para fin de año, según cálculos del economista Fernando Marull) o porque Milei consulta con su almohada de si en caso de que Donald Trump tenga las dos Cámaras en contra (en noviembre hay elecciones legislativas en EE.UU. y el presidente estadounidense viene con rechazo en las encuestas), Scott Bessent tendrá el mismo margen de maniobra para ayudarlo en caso de un fuerte proceso de dolarización antes de las elecciones (como ocurrió en 2025). El FMI admitió días atrás en un artículo que la acumulación de reservas puede hacer subir la inflación. Es lo que dice Milei. De ahí el cuidado cómo los comprás (los dólares) a Bausili. Pero el economista jefe del Fondo, Pierre-Olivier Gourinchas, también dice que los exitosos programas de estabilización de finales de la década de los 80 y principios de los 90 demuestran que no hay atajos. Las reservas deben adquirirse a lo largo de períodos sostenidos. De vuelta. El desfiladero será angosto. Muchos economistas señalan, cada vez más, que Milei debiera subir el dólar para evitar caer en el precipicio: acumular reservas y dinamizar la actividad. Pero la tarea no es tan fácil. Como a la inflación le cuesta bajar por la suba del dólar del año pasado de cara a las elecciones, el Presidente se muestra reacio. Y lo entiendo porque ya sin esa corrección la inflación igual será más alta, dice un experimentado economista. Si Milei llega a 2027 mostrando que la inflación bajó de 211,4% (2023) a 117,8% (2024), y de 31,5% (2025) a 26% (según el REM para este año), es cierto que la inflación no tendrá acta de defunción como él prometió pero quizás sí habrá evitado un frenazo aún mayor como supone llevar la economía a la Chacarita. Sobre la firma Newsletter Clarín
Ver noticia original