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  • Para China, la ampliación de la guerra pone en peligro activos e inversiones milmillonarios

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    Fecha: 10/03/2026 15:07

    Con la escalada de los precios del petróleo y el recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente, los riesgos económicos para China aumentan. El costo del petróleo alcanzó el lunes niveles que no se habían visto en cuatro años, una semana después de que Estados Unidos e Israel lanzaran un ataque contra Irán, aliado y socio financiero de China. Los combates han paralizado prácticamente todo el tráfico a través del estrecho de Ormuz, una vía de paso fundamental para la energía y las mercancías de China. China tiene mucho que perder si el conflicto se amplía. En Irán, China encontró una fuente barata de petróleo en los últimos años. En toda la región, encontró gobiernos interesados en sus conocimientos sobre energías renovables y tecnología. China se volvió dependiente, igual que gran parte del resto del mundo, del suministro de petróleo y gas de Medio Oriente. La importancia de la región para China se acentuó aún más el año pasado, cuando la rivalidad comercial del país con Estados Unidos se intensificó y el país dejó de poder vender muchos productos al mercado estadounidense, antaño el mayor mercado de China. Los Emiratos Árabes Unidos se convirtieron en el mercado de mayor crecimiento para los automóviles chinos. La demanda de acero chino por parte de Arabia Saudita y sus vecinos se duplicó. Las exportaciones chinas a Medio Oriente crecieron casi el doble que sus exportaciones al resto del mundo en 2025. También las inversiones chinas crecen allí más deprisa que en cualquier otra parte del mundo. "La región se considera básicamente el mayor potencial de crecimiento para China", dijo Dan Wang, directora para China de Eurasia Group. Entre 2019 y 2024, China invirtió 89.000 millones de dólares directamente en Medio Oriente, dijo Wang. Estos lazos comerciales están en la línea de fuego ahora que los ejércitos de Estados Unidos e Israel atacan a Irán, e Irán contraataca contra puertos, barcos, oleoductos, plantas desalinizadoras, centros de datos y otras infraestructuras críticas de toda la región. El tránsito marítimo no solo de energía, sino también de mercancías transportadas en gigantescos buques portacontenedores a través del estrecho de Ormuz, está en peligro. China también tiene créditos en peligro, ya que ha concedido préstamos para contratos y proyectos en toda la región. La parte de la cartera global de préstamos y subvenciones de China destinada a la región se duplicó hasta alcanzar el 10 por ciento en 2023, según AidData, un instituto de investigación del College of William and Mary en Williamsburg, Virginia. Las instituciones financieras estatales concedieron préstamos a refinerías de petróleo y puertos marítimos que financian la producción y el transporte de materias primas. En Catar, los bancos chinos están ayudando a financiar y construir una importante ampliación de una instalación de producción de gas natural licuado. El gigante petrolero estatal chino Sinopec tiene una participación en el proyecto de ampliación North Field East de las instalaciones, que fueron atacadas la semana pasada. Inversores chinos han financiado la ampliación del puerto israelí de Haifa y del puerto emiratí de Khalifa, y las terminales resultantes son propiedad de empresas chinas, que también las administran. En Irán, decenas de empresas chinas han financiado, construido y gestionado infraestructuras, redes eléctricas y plantas petroquímicas. China es también el mayor inversor en desalinización en Medio Oriente, donde escasea el agua potable. Casi todos los proyectos han sido construidos por la Power Construction Corporation de China, con iniciativas en Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Omán e Irak. "Hay tantos países y tantos activos repartidos por la región", dijo Brad Parks, director ejecutivo de AidData. "Pudimos ver en el flujo de acuerdos que había mucho entusiasmo por hacer más y más trabajo en Medio Oriente". Grandes empresas tecnológicas chinas como Huawei, Alibaba y Tencent han establecido oficinas en Dubai, donde los empleados trabajan en un complejo en el que también están Microsoft, Meta y Google. Tres marcas chinas de teléfonos celulares --Transsion, Xiaomi y Honor-- están ganando cuota de mercado en la región, después del gigante surcoreano Samsung, según Omdia, una empresa de investigación tecnológica. No son solo las grandes empresas las que buscan fortuna en Medio Oriente. En 2018, Haiyang Zhang, empresaria china, se mudó a Dubai, la ciudad más grande de los Emiratos y centro neurálgico de las finanzas y los visitantes internacionales. Este año dejó su trabajo en una empresa china para poner en marcha su propio negocio en el que ayuda a inversores chinos a expandirse en Dubai. Algunos de sus socios trabajan en el sector de las nuevas energías. Zhang cree que Dubai sigue siendo un lugar seguro para que ciertos inversores chinos inviertan su dinero, dijo, pero le preocupan las repercusiones de un conflicto sostenido. Durante la semana pasada, varias empresas chinas con una presencia cada vez más grande en Medio Oriente dieron instrucciones a sus empleados en la región para que trabajaran a distancia. El 1 de marzo, el gigante tecnológico Baidu dijo que interrumpiría sus servicios de robotaxi en Emiratos. La plataforma china de reparto de comida Keeta indicó que sus servicios en la región podrían suspenderse o limitarse temporalmente. El Ministerio de Relaciones Exteriores chino dijo la semana pasada que un ciudadano chino había muerto y que más de 3000 ciudadanos habían sido evacuados de Irán. No ha dicho cuántos ciudadanos chinos se encuentran en la región. El petróleo de Medio Oriente es fundamental para la seguridad energética de China. El país importa poco más de la mitad del crudo que consume por vía marítima de Medio Oriente, y aproximadamente una cuarta parte de eso procede de Irán. Como todos los países del mundo, China se enfrenta a unos costos energéticos más elevados a medida que suben los precios mundiales. China es el principal comprador de petróleo iraní, sancionado por Estados Unidos, aunque las importaciones supusieron poco más del 13 por ciento del crudo transportado por mar que consumió durante 2025, según Kpler, una empresa de datos del sector. China también opera tres grandes oleoductos de crudo, dos de los cuales transportan petróleo de Rusia y Kazajstán. Aun así, una pérdida del suministro iraní obligaría a China a buscar otras fuentes, que serían mucho más caras que el petróleo con descuento que compraba a Teherán. A pesar de sus profundos lazos financieros en Medio Oriente, China se enfrenta a los mismos riesgos que otros países, incluido Estados Unidos, que realizan grandes inversiones en la región y dependen de ella. China ha condenado los ataques de Israel y Estados Unidos y ha pedido el cese de los combates. A medida que el conflicto se ha intensificado, el principal diplomático chino, Wang Yi, ha mantenido conversaciones con sus homólogos de Irán, Omán, Israel, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. Pero las amenazas de Irán han provocado la caída en picada del tráfico en el estrecho de Ormuz. Y no es solo la energía la que se está bloqueando. El gigante naviero chino Cosco dejó de programar viajes a través del estrecho, y Maersk, la empresa danesa, suspendió algunas rutas críticas en Medio Oriente. Zhang, la empresaria china de Dubai, dijo que había observado cómo las empresas y los ejecutivos estadounidenses evacuaban la región, y para ella eso significa oportunidad. "Su motivación para evacuar", dijo, "es mucho mayor que la de los chinos". Alexandra Stevenson es la jefa del buró del Times de Shanghái, y reporta sobre la economía y sociedad de China.

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