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  • Más del 80% de los asalariados tiene privaciones alimentarias durante su jornada laboral por motivos económicos, según la UCA

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 10/03/2026 14:16

    En un marco de caída del poder adquisitivo, el 83,5% de los asalariados sufre privaciones alimentarias durante su jornada laboral por motivos económicos. La vulnerabilidad genera efectos negativos para la salud a largo plazo y golpea más a mujeres, jóvenes, sector público, regiones del norte y empleados no calificados. Así surge de un informe elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA en colaboración con Edenred, que alerta por el salteo de comidas y la elección de alimentos menos nutritivos entre los trabajadores. El escenario planteado es crítico: solo el 16,5% de los asalariados se mantiene al margen de cualquier forma de restricción alimentaria en su horario de trabajo. Así, el 83,5% de la fuerza laboral ve deteriorado su consumo, con un 27,3% que resigna cantidad o calidad y un 56,2% que enfrenta las dos carencias. El riesgo de experimentar ambas privaciones a la vez comer menos y peor es significativamente elevado en las mujeres (60,1%), los jóvenes de 18 a 29 años (66,8%) y los trabajadores del NOA (65,0%) y NEA (62,3%), donde la crisis de ingresos resulta más profunda. A esto se suma la brecha educativa, donde la proporción de asalariados afectados disminuye linealmente a medida que aumenta el nivel de estudios alcanzado. Desde la perspectiva del empleo, las mayores dificultades se presentan en las unidades productivas más pequeñas, aunque el puesto de trabajo vuelve a ser un divisor de aguas, ya que los profesionales y directivos sufren menos las privaciones que los trabajadores no calificados. Por su parte, el sector público evidencia una fragilidad alarmante: mientras que el 70% de los empleados estatales padece ambas formas de inseguridad alimentaria, en el ámbito privado la cifra desciende al 50,3%. El ingreso y la modalidad de trabajo también tienen una alta incidencia: en el estrato de ingresos más bajos (hasta $800.000), el 68,8% padece ambas privaciones, guarismo que cae al 31,6% en los sueldos superiores a los $2.000.000. El teletrabajo parece consolidarse como el único resguardo efectivo, ya que solo el 16,1% de los asalariados virtuales se ve afectado por la doble privación. Sin embargo, el trabajo remoto tampoco es una solución universal: aunque su adopción creció desde la pandemia, la realidad indica que no es posible reemplazar toda la actividad productiva con esquemas virtuales para mitigar este impacto, analizó el informe. Ahora bien, cuando el empleador provee directamente la vianda o el comedor, se observan mejoras significativas en la alimentación. Es por ello que el 69% de los asalariados considera muy probable que le sea útil recibir una contribución diaria de $10.000 por parte de las compañías, monto que se alinea con el promedio de gastos en comida que un trabajador enfrenta actualmente. La mitad de los encuestados destinarían ese extra principalmente a comprar alimentos de mejor calidad para preparar en sus casas. Esta tendencia demuestra que se prioriza la salud y la economía doméstica por sobre el consumo inmediato o el gasto fuera del hogar, apuntó el estudio del ODSA y Edenred. La decisión también responde al encarecimiento de las comidas listas para llevar: de acuerdo a LCG, únicamente en la primera semana de marzo subieron 2,9%. luego de un avance promedio de 1,6% en febrero. El relevamiento de EcoGo arroja asimismo que el rubro Alimentos y bebidas fuera del hogar se incrementó 1,7% el mes pasado y 43,3% el último año. Vale mencionar que solo el 44,4% de los asalariados recibe ese tipo de aportes y suelen ser los más aventajados del mercado laboral en términos de ingresos. El hecho de que solo el 16,5% de la fuerza laboral asalariada esté libre de privaciones constituye un diagnóstico severo sobre el deterioro del salario real y la insuficiencia de los ingresos para cubrir un estándar básico de vida digna, enfatizó el documento. La inseguridad alimentaria de carácter monetario no es marginal: es un fenómeno masivo que afecta con mayor intensidad a los eslabones más débiles de la cadena laboral, sostuvo el informe. Bárbara Granatelli, directora de Asuntos Públicos para Europa, América Latina y Medio Oriente de Edenred; resaltó que 1 de cada 4 trabajadores no almuerza y valoró como positivo que la reforma laboral extienda el servicio de comedor de empresa a comercios cercanos, en un contexto en que muchos lugares de trabajo carecen de la infraestructura necesaria y el 26% de los argentinos muestra dificultades para tomar pausas al mediodía. Ianina Tuñón, investigadora del ODSA-UCA, advirtió sobre el impacto que esta situación tiene en la salud, algo que se refleja en indicadores como el aumento del porcentaje de obesidad, enfermedad fuertemente vinculada a la calidad de la alimentación. La especialista subrayó la urgencia de resolver la problemática con alternativas como la incorporación de una asignación específica por fuera del salario, que incluso podría elevar la productividad hasta un 20% y reducir el ausentismo y los accidentes. De este modo, el informe remarca que el entorno laboral tiene un rol clave, dado que contar con comedor, heladera y microondas o recibir aportes del empleador se asocia con: - Mejores hábitos alimentarios - Mayor regularidad en las pausas - Menores niveles de privación alimentaria El estudio La alimentación y comensalidad en la población asalariada de la Argentina se dará a conocer este martes a las 18 a través del canal de YouTube de la UCA.

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