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Fecha: 10/03/2026 13:37
Aunque parezca un contrasentido ponerle sal al café es un recurso que se volvió tendencia porque cada vez más gente está adoptando este truco de los expertos para quitarle su amargor. Concretamente, la sal tiene la capacidad de reducir notablemente la percepción amarga que tiene el café. Según explican los baristas, el sodio bloquea parcialmente los receptores que detectan sabores demasiado fuertes. Leé también: Cuáles son los alimentos que nunca hay que mezclar con café Por esta razón el paladar es engañado y percibe menos amargor y más suavidad cuando se ingiere el café. Los sabores quedan más equilibrados, por lo que es una solución ideal para aquellas personas a las que les molesta la intensidad del café. El truco de ponerle sal al café conviene implementarlo cuando este es muy amargo, está sobre extraído o es de baja calidad., explican los baristas más reconocidos. También ayuda cuando se preparó con agua muy mineralizada. La costumbre más difundida es la de agregarle leche o azúcar. En Argentina es muy popular el café cortado, en el que un chorrito de leche ayuda a bajarle el amargor a esta infusión tan consumida en todo el mundo. La sal quita amargor en el café y potencia sabores Sin embargo, cuando esto no alcanza para tolerar su sabor, los expertos recomiendan recurrir a la sal, un truco que cada vez se está tornando más masivo. Los fanáticos de este método aseguran que no sólo quita el amargor sino que potencia sabores que sin la sal se pierden. En esa línea, un estudio publicado por la prestigiosa Universidad de Oxford en 1995 estableció que la sal es efectiva para enmascarar el sabor amargo ya que al añadirla a compuestos dulces y amargos, hace que la mezcla adquiera un sabor mayormente acaramelado. El experto barista James Hoffman amplió estas conclusiones señalando que la lengua tiene receptores del gusto que detectan iones del sodio y permiten experimentar el sabor salado. Esa salinidad amplifica el dulzor y reduce el amargor. Esto explica por qué agregar una pizca de sal mejora enormemente el sabor del café, aseguró. Esta costumbre se puso de moda en muchos puntos del planeta y en Vietnam, por ejemplo, lo preparan con sal y leche condensada, porque de ese modo se obtiene una infusión deliciosamente acaramelada. Mientras tanto, en Suecia, se acompaña al café con carne o quesos salados. Todo para bajarle la intensidad amarga. Pero hay que tener cuidado, porque es muy importante controlar la cantidad de sal que se le pone al café. No se trata de agregar una cucharada, como si fuera azúcar, sino de ponerle apenas unos granitos que no cambien el perfil de la infusión completamente. Una cantidad ínfima de sal será suficiente para atemperar el amargor del café sin que pierda su esencia. Algunos expertos aconsejan añadir la sal directamente al café molido antes de prepararlo, pero otros prefieren que se agregue una vez que está servido en la taza. Leé también: José Pellejero, barista: Para que la cafeína dure más, no tomes café con leche, en cambio ponéle manteca Aunque esta técnica se presenta como moderna y para muchos es algo nuevo, lo cierto es que se trata de una costumbre ancestral en muchas culturas. En ciertas preparaciones tradicionales de Turquía y Etiopía, por ejemplo, solía agregarse sal al café hace cientos de años para ajustar su sabor. Respecto de la polémica por el uso de sal en el caso de las personas hipertensas, los expertos que recomiendan este truco aseguran que la cantidad que se le pone al café no representa ningún problema para la salud. Esos pocos granitos de sal aportan muy poca cantidad de sodio en comparación con la que se consume habitualmente a través de pan, quesos, embutidos o alimentos procesados. Por eso ponerle una pizca de sal a la infusión no debería ser motivo de preocupación, más allá de que lo aconsejable es consultar con el médico.
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