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» La Nacion
Fecha: 10/03/2026 13:03
El after de los Oscar. Las historias más increíbles de la fiesta donde las estrellas de Hollywood hacen fila para entrar Desde 1993, la fiesta de Vanity Fair se convirtió en el evento más importante después de la ceremonia de premiación; la revista compiló las anécdotas más memorables de famosos como Madonna, Brad Pitt, Gwyneth Paltrow, Anjelica Huston, Tom Ford y Mónica Lewinsky - 6 minutos de lectura' Son muchos quienes dicen que hay una fiesta casi más importante para los famosos que los propios Oscar. Una gala celebrada después de los premios de la Academia, tan exclusiva que incluso Madonna o Michael Jackson tuvieron que esperar en la fila y en la que ni siquiera siendo el acompañante de alguien como la cantante Courtney Love vale para entrar si no figuras en la lista de invitados. Se trata de la fiesta post Oscar de Vanity Fair, que se ha celebrado durante más de 30 años, y por donde han pasado actores, directores, presidentes y escritores de todas partes del mundo. Aprovechando que el próximo domingo se entregan las codiciadas estatuillas, la revista estadounidense ha compilado una serie de testimonios y anécdotas de la tradición que comenzó Irving Swifty Lazar, el agente de talentos más poderoso de Hollywood en aquel entonces, y que continuó Graydon Carter, editor de la revista de 1992 a 2017. Courtney Love se acercó a hablarme y me dijo: Gray, Gray, tienes que dejar entrar a mi manager, relata Graydon Carter, antiguo editor de Vanity Fair, en el artículo publicado recientemente, titulado Una historia oral de la fiesta de los Oscar de Vanity Fair. Yo le dije: ¿Por qué? Ella contestó: Él tiene mi dinero, las llaves de mi coche y mis drogas. Y yo respondí: Escucha, Courtney, en este momento no puedo lidiar con esto. Ahí está Sara Marks [directora de proyectos especiales de la revista], ¿por qué no vas y hablas con ella?. Ella se acerca. Veo a Sara simplemente negar con la cabeza y, de repente, Courtney dice: Tengo un anuncio que hacer. Todas las cámaras la apuntan, y suelta: Sara es una cabrona, relata en la reciente entrevista. El primer año, lo hicimos muy pequeño, porque me preocupaba que fracasáramos. Pero teníamos gente muy interesante: Mick Jagger, David Hockney, Billy Wilder, Nancy Reagan y Betsy Bloomingdale, recuerda Carter. Las primeras fiestas simplemente eran famosos comiendo hamburguesas de la cadena estadounidense In-N-Out mientras miraban la ceremonia. Esta cena comenzó a las cinco de la tarde. Dije: ¿Te das cuenta de que cada uno de nosotros se está poniendo ropa con un valor de un millón de dólares para sentarse y ver la televisión mientras cenamos?, recuerda la escritora Fran Lebowitz. Vi a Nicole Kidman con su vestido de, digamos, 100 millones de dólares, un puñado de patatas fritas y un batido, destaca de esas fiestas la actriz Kelly Lynch. La lista de famosos que asisten año tras año es muy extensa y las galas se sentían como fiestas universitarias, según recuerda Lindsay Lohan. Llegué con un vestido largo blanco de Versace. Estaba muy nerviosa de que se arruinara. Pero, metido en mi Birkin, tenía otro vestido corto. Así que fui al baño a cambiarme. Stella McCartney estaba allí con un grupo de actrices, preguntándose qué estaba haciendo. Les dije: ¡Me estoy cambiando porque no quiero arruinar este vestido tan bonito!. La actriz Anjelica Huston rememora haberse sentado en una ocasión con Lisa Eisner, Robert Graham y Tom Ford y hacer pequeñas esculturas con pan. Esto fue entre visitas al baño para fumar marihuana. Graydon siempre alentó el comportamiento malvado porque hacía que la fiesta fuera más divertida, relata. La diseñadora Diane von Fürstenberg describe la celebración como la fantasía de Grayson hecha realidad, un evento donde se sentía como si fueses la elegida, cuenta a la revista. Una declaración con la que el diseñador Tom Ford coincide: Era tan pequeño. Te sentías tan afortunado de haber sido invitado. Y añade: Una de las cosas que más recuerdo fue estar al lado de Nicole Kidman con ese famoso vestido verde de Dior que LWren Scott le había diseñado, y quedar deslumbrado por lo absolutamente impresionante que era. Igual de halagada se sintió Monica Lewinsky cuando recibió la invitación: Simplemente no lo sentía como algo a lo que uno puede decir que no. Estaba tratando de encontrar mi equilibrio como persona pública. Ahora que se había presentado el informe Starr y el impeachment (el juicio político contra Bill Clinton 1998) había terminado, estaba entrando en una etapa de libertad. O eso pensaba. Esperaba que fuera una especie de renacimiento y un reinicio de cómo la gente me veía. En estas fiestas podías ver a Tom Cruise charlando con Fran Drescher. A Madonna susurrándole al oído a Brad Pitt justo después de su ruptura con Gwyneth Paltrow. Las mujeres hacían cola solo para hablar con él, destaca el periodista Frank DiGiacomo, quien también recuerda la vez que se encontró en el suelo de la fiesta una pulsera de Harry Winston de 750.000 dólares que había estado en la muñeca de Elizabeth Hurley. Ella nunca me dio las gracias. El que se ha convertido en el after de los Oscar que no se pierde ninguno de los ganadores de la noche ha sido la cuna de incontables anécdotas y el escenario de algunos de los momentos más icónicos de la cultura pop. Selena Gomez y Justin Bieber hicieron su relación pública en la alfombra roja de la fiesta de 2011. Will Smith, tras su polémica por agredir a Chris Rock en los Oscar de 2022, hizo una entrada triunfal al evento. Uno pensaría que Will Smith aparecería y lo haría con discreción. Pero de repente, oímos la voz del DJ: ¡Damas y caballeros, Will Smith!. Y entonces empezó a poner Gettin Jiggy Wit It a todo volumen. Pensamos: ¡Mierda!. ¡Nadie le dijo nada al DJ!, relata Michael Hogan, exdirector digital de Vanity Fair. El responsable del inicio de esta tradición en Hollywood fue Irving Swifty Lazar, el agente de talentos más poderoso de la industria en aquel entonces. Lo apodaban swifty (el rápido, en español) por su habilidad para conseguir contratos millonarios con un simple apretón de manos o durante una comida y firmando en una servilleta. Entre su cartera de clientes estaban los actores Faye Dunaway, Michael Caine, Humphrey Bogart, Gene Kelly; escritores como Ernest Hemingway o el expresidente Richard Nixon cuando escribió sus memorias; y llegó a representar por momentos a cantantes como Madonna y Cher. Su fiesta por los Oscar era muy exclusiva, comenzó como una pequeña cena entre amigos y poco a poco se popularizó hasta que todas las celebrities querían asistir, pero si no estabas en la lista no había forma alguna de entrar. Tras su muerte en 1993, Vanity Fair asumió el rol de anfitrión y para los famosos se ha convertido en un evento igual de importante que la ceremonia, y con el que también se da por terminada la temporada de premios.
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