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Fecha: 10/03/2026 10:12
Una madre de Texas fue condenada a cadena perpetua por el crimen de su hija de 17 meses: la había apuñalado y luego tirado por la ventana del tercer piso de un hotel. Channel Yonko fue declarada culpable el viernes de la muerte de su hija, Hannah Yonko, que ocurrió en octubre de 2024 en el Beachfront Palms Hotel, ubicado en Galveston. Leé también: Estados Unidos: un profesor de secundaria murió atropellado en medio de una broma de sus estudiantes Según la acusación, Yonko arrojó a la pequeña Hannah desde el balcón del tercer piso. La beba fue encontrada gravemente herida en la calle 59, cerca del hotel, con múltiples lesiones punzantes. Murió poco después en el hospital. Un agente encontró a Yonko a unos 800 metros del hotel. Estaba llorando y le pidió ayuda. Según el policía, empezó a hablar de su hija y dijo que podría estar enferma. Yonko luego le dijo a un psicólogo que sentía que su hija estaba poseída por demonios y por eso quería enviarla al cielo y liberarla de su tormento, según un informe judicial del sitio de noticias local i45Now. La autopsia reveló que la mujer había apuñalado a su hija tres veces por la espalda. Una de las puñaladas hasta le fracturó una costilla. Imágenes de vigilancia revelaron que luego de que Yonko paseó a Hannah en su cochecito por los pasillos del hotel. Finalmente, subió al último piso, donde arrojó a la beba por un balcón. La policía también recuperó una bolsa de basura del garaje del hotel que contenía un cuchillo de desollar, juguetes y comidas infantiles. Las cámaras de seguridad también grabaron el momento en que la beba fue arrojada por el balcón. Un veredicto rápido tras una semana de testimonios La defensa de Yonko intentó argumentar que la mujer era legalmente insana al momento del crimen. Sin embargo, tras una semana de testimonios y revisión de pruebas, el jurado rechazó esa postura y tardó menos de una hora en llegar al veredicto de culpabilidad. En los argumentos finales, los fiscales dijeron que Yonko era la única persona en el mundo que se suponía que debía amar a Hannah incondicionalmente y que en lugar de eso, le quitó la vida. Leé también: La extraña infección que sufrió un hombre tras un encuentro con un oso: podría ser el primer caso del mundo La fiscal principal del caso, Casey Kirst, agradeció el trabajo del jurado: Pasaron una semana entera revisando algunas de las pruebas más duras que existen. Valoramos mucho el esfuerzo y la rapidez con la que llegaron a una decisión tan contundente. Por su parte, el fiscal adjunto Michael Rinehart reconoció el impacto emocional del caso: No soy de llorar, pero la primera vez que vi las pruebas se me llenaron los ojos de lágrimas. Fue un caso realmente conmovedor, dijo a KHOU. Este es un crimen horrible. Todos los niños merecen sentirse seguros cuando están cerca de sus seres queridos, especialmente con su propia madre, dijo el jefe de policía de Galveston, Doug Balli. Una condena sin posibilidad de libertad La ley de Texas establece que, al tratarse de una víctima menor de 10 años, la condena obligatoria es prisión perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Los fiscales ya habían adelantado que no pedirían la pena de muerte. La jurado Jeanie Tinkle contó que el grupo analizó con cuidado la defensa de insanía: Es un caso tristísimo. Pensé mucho en Hannah. Todos quisimos darle el beneficio de la duda, pero no pudimos. La fiscal Kirst, que siguió el caso desde el primer día, lo definió como probablemente el más difícil de su carrera: A pesar del dolor, valió la pena cada segundo luchando por Hannah.
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