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» Clarin
Fecha: 10/03/2026 08:47
Pasado un mes del portazo de Marco Lavagna al INDEC por la suspensión del nuevo índice de inflación, su sucesor Pedro Lines comenzó a analizar diferentes alternativas para actualizar el indicador y dejar atrás la metodología vigente, que ya tiene un atraso de 20 años y es objetada por el Fondo Monetario. Lavagna renunció el 2 de febrero pasado, dos días antes de conocerse la inflación del 2,9% de enero, la más alta en 8 meses. El funcionario tenía previsto lanzar el nuevo IPC hace casi 2 años, con la encuesta de gastos de los hogares (ENGHo) del 2017/2018. Lo había acordado con el FMI, pero se fue posponiendo y el Presidente decidió suspenderlo. Ahora, Lines evalúa otros caminos además del índice elaborado con ayuda del Fondo, que podrían demandar hasta cuatro años de trabajo. Uno de ellos, según pudo saber Clarín, es construir una nueva canasta con consumos de 2027, ya que la encuesta de 2017 tiene 10 años y quedó desactualizada. La otra propuesta sobre la mesa es replicar el "modelo español" de un IPC dinámico, basado en cuentas nacionales, datos de consumo e información de los comercios. Su ventaja sería que los ponderadores se ajustan casi todos los años y reflejan más rápido los cambios de consumo. "Se están estudiando un conjunto de opciones. Cuando tengamos novedades sobre este tema las informaremos por nuestros canales institucionales habituales", señalaron fuentes del organismo ante la consulta de Clarín. El nuevo titular del INDEC había anticipado en reuniones privadas que iba a plantear a Luis Caputo la necesidad de revisar el IPC, y en los últimos días conversó con otros especialistas, entre ellos su par de la Ciudad, José María Donati, con quien acordó reforzar lazos técnicos. El INDEC incorporó las nuevas variantes para elaborar el IPC dos semanas después de la visita en febrero de una misión del Fondo a la Argentina, donde los técnicos del organismo pidieron explicaciones al equipo de Caputo sobre la marcha atrás con el índice que habían preparado. En las conversaciones recientes del jefe del instituto estadístico, también se habló sobre la posibilidad de "armonizar" el indicador de inflación con la Ciudad. Para construir el IPC Nacional, el instituto nacional de estadística y censos releva los precios en 39 aglomerados urbanos de todo el país, donde Gran Buenos Aires tiene un peso mayoritario, de casi el 50%. El relevamiento de los precios lo hace cada una de las oficinas provinciales de estadística y le pasan la información al INDEC para que elabore el IPC. En el caso de CABA y los partidos del GBA, el INDEC usa un relevamiento propio. La Ciudad le acercó en los últimos días la propuesta de que el distrito sea tratado como las provincias para que el organismo nacional utilice los datos elaborados por el instituto porteño y así ahorre recursos. Dentro del organismo creen que esa medida privaría al INDEC de tener un control sobre los movimientos en los precios de los comercios en la región de mayor peso del país, y advierten que implicaría despedir a los encuestadores. ¿Un nuevo IPC en 2032? Para Agustín Salvia, director del Observatorio Social de la UCA, "lo primero sería dejar esta canasta y poner en marcha la que ya está lista, eso sería lo más eficiente, hasta que haya una nueva canasta". Por otra parte, sostuvo que aplicar el modelo dinámico "no es fácil porque implica tener una economía muy formalizada, que no es nuestro caso". "Estaríamos tomando solo una parte de la economía; es mucho mejor una nueva canasta o modificar lo que se quiera para adelante", explicó. Y agregó: "Lo mejor es el sistema que ya está preparado y aplicarlo lo antes posible, 2017/2018, y darle una vida de 5 años mientras se hace una encuesta. Son 3 o 4 años construir índices, que a su vez sean regionales, no solo Ciudad y Conurbano; son recursos, ¿para qué lo vas a hacer, si ya lo tenés y te sirve para esta etapa?". En tanto, Martín Rozada, investigador de la Universidad Torcuato Di Tella, se mostró en desacuerdo con descartar la ENGHo 2017/18. "Me parece bien hacer una nueva encuesta nacional de gastos de los hogares, pero es una encuesta con varios cuestionarios, larga, complicada de responder por parte de los hogares y requiere una cuidadosa planificación antes de salir a campo". El especialista explicó que elaborar un nuevo IPC podría demorar 6 años. "El trabajo de campo de una nueva encuesta podría terminar a mediados del 2028. Luego hay que procesar la encuesta y los datos estarían listos para usarse en el año 2030, después del actual mandato de este gobierno. Y una vez procesada y validada la ENGHo, se necesitan unos meses para definir la canasta de bienes y servicios del IPC y después un año para formar el año base del nuevo IPC. Este calendario (optimista) implicaría que un nuevo IPC estaría listo en algún momento de 2031 o 2032", afirmó. Respecto al IPC "encadenado" de España, Rozada consideró que "sería como una actualización anual de los ponderadores de los grandes grupos (alimento y bebidas no alcohólicas, bebidas alcohólicas y tabaco, etc., que son las divisiones) y cada 5 años los ponderadores de los rubros que hay dentro de los grandes grupos". "Eso en Argentina es casi imposible porque no hay financiamiento para hacer ese tipo de trabajo", aseguró. NE Sobre la firma Newsletter Clarín
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