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Parana » Informe Digital
Fecha: 10/03/2026 03:18
La vitivinicultura argentina, cuya columna vertebral se desarrolla en las provincias cuyanas, atraviesa un momento de crisis y conflictos marcado por factores económicos internos y cambios en los hábitos globales. Un paro de los trabajadores del sector fue neutralizado por una conciliación obligatoria. Mientras tanto, la cadena productiva de la yerba mate, símbolo nacional y pilar económico del noreste del país, se encuentra en su peor momento en décadas. Productores y autoridades provinciales denuncian que la desregulación impulsada por el Gobierno afecta a 13.500 familias productoras, en beneficio de grandes empresas que concentran gran parte del mercado. En Mendoza, lo que prometía ser una jornada de protesta de trabajadores sin precedentes en plena vendimia quedó frenado el pasado viernes 6 debido a que la secretaría de Trabajo de la Nación dictó la conciliación obligatoria, lo que impidió el paro nacional convocado por la Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (FOEVA), que aglutinan a los cosecheros. Pero la suspensión momentánea de la medida de fuerza no resuelve el conflicto de fondo: una propuesta salarial que el gremio calificó de miserable frente a la realidad económica del país. Según el acta de la última audiencia paritaria, las cámaras empresarias ofrecieron un aumento del 1% mensual durante seis meses para el personal de bodegas y del 0,5% mensual para los trabajadores de viña. La propuesta, además de ser insuficiente, ha sido miserable frente al contexto económico actual. El ofrecimiento resulta inadmisible, disparó Daniel Romero, secretario de Prensa de FOEVA, al justificar el rechazo inicial y la convocatoria a la huelga. Como lo contó Ámbito, este último fin de semana, la vicepresidenta de la Nación Victoria Villarruel, a cargo de la presidencia por el viaje del presidente Javier Milei a Estados Unidos, estuvo junto al gobernador mendocino radical Alfredo Cornejo para participar de la tradicional Fiesta de la Vendimia. Ninguna autoridad provincial recibió a la mandataria interina en el aeropuerto y fue consultada por el fuerte cruce en redes que sostuvo con el diputado nacional Luis Petri, exministro de Defensa. Un sector en terapia intensiva El conflicto laboral estalló en el peor momento para la vitivinicultura argentina. Los números del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) dibujan un escenario crítico: las exportaciones de vino cayeron a su nivel más bajo desde 2009, registrando apenas u$s 661 millones en 2025. El volumen exportado se desplomó un 73% en cuatro años, pasando de 193,3 millones de litros en 2020 a 52,1 millones en 2024. Pero la crisis no es solo externa. El consumo interno retrocedió 12,5% en 2025 y alcanzó un mínimo histórico, mientras que las importaciones de vino se multiplicaron por 18 en los últimos años. Más vino extranjero ingresa al país, menos vino nacional se vende y la presencia argentina en el mundo se desvanece. El precio del tacho de uva cayó cerca del 30% respecto del año pasado, mientras los costos mayoristas aumentaron 276% desde fines de 2023, advierten desde el sector, citando datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). La emergencia que no espera Ante este panorama, el diputado provincial por San Rafael Germán Gómez presentó un paquete de medidas de emergencia que incluye la declaración de Emergencia Vitivinícola, el establecimiento de un precio mínimo para la uva, alivio impositivo y la convocatoria a una mesa de diálogo intersectorial. La iniciativa busca frenar la sangría de más de 27.700 hectáreas cultivadas perdidas entre 2016 y 2025 y evitar que continúe el cierre de viñedos. No estamos hablando sólo de números, sino de trabajadores, pequeños productores y comunidades enteras que dependen de la vitivinicultura, advirtieron legisladores justicialistas de Mendoza. Con la conciliación obligatoria en marcha, sindicato y empresas deberán volver a sentarse a negociar. Desde FOEVA aseguran que continuarán reclamando una propuesta que contemple la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores, mientras que desde las bodegas insisten en que el contexto de caída del consumo y las dificultades exportativas condicionan cualquier oferta. La tensión, lejos de disiparse, se mantiene en un sector que sabe que el tiempo corre en contra. Como advirtió el legislador Gómez: El tiempo de los diagnósticos se agotó. Entre la vendimia que reclama manos en los viñedos y una crisis estructural que no da tregua, la vitivinicultura argentina enfrenta su hora más difícil. El precio de la yerba mate: $700 vs. $180 El ministro del Agro y la Producción de Misiones, Facundo López Sartori, elevó la voz de alarma en estos últimos días al revelar la brecha entre lo que deberían percibir los productores y lo que realmente reciben. Las 13.500 familias que producen hoy deberían recibir $700 por kilo de hoja verde. Pero se está pagando entre $180 a $220. No solamente no hay ganancias, sino que directamente no se cubren los costos, denunció el funcionario en declaraciones a medios provinciales. Esta diferencia representa una pérdida estimada por los productores de $200.000 millones en el último año para el sector productivo, según calculó el yerbatero Hugo Sand, referente del sector, quien detalló que ese primer año comenzaron pagando $300 pesos y terminaron pagando $150 . Un proyecto de muerte: la denuncia de los productores El productor yerbatero Hugo Sand no ahorró calificativos para describir la situación. En diálogo con el programa 6 en punto, en Punto a Punto Radio, calificó la desregulación impulsada por el presidente Javier Milei y el ministro de Desregulación Federico Sturzenegger como un proyecto de muerte . Tenemos que entender que la crisis que estamos pasando es un problema político. Esto lo ha generado la irresponsabilidad de destruir el marco legal que teníamos, que era la ley de creación del Instituto Nacional de la Yerba Mate, afirmó. El productor describió la estructura del sector como un mercado imperfecto, oligopsónico, donde 13.000 pequeños productores y 15.000 familias que cosechan artesanalmente enfrentan a dos grandes empresas que concentran más del 50% del mercado. Javier Milei pretende que un pequeño productor vaya a negociar el precio con estos monstruos. Eso es irreal, eso es imposible, cuestionó. Vienen por la tierra, vienen por el agua bebible del acuífero guaraní y vienen por todo lo que es la estructura, lo que es la cultura, lo que es la historia, denunció Sand. El ministro López Sartori coincidió en el diagnóstico: Las chacras van pasando de manos. Esas tierras van perdiendo sus propietarios originarios. Por eso denuncio y digo que vienen por todo. Vienen por el agua, vienen por la tierra, vienen por la selva misionera. Además, alertaron ambos sobre los riesgos ambientales y sanitarios de un modelo que apunta a reemplazar la mano de obra artesanal por mecanización intensiva. Al no haber mano de obra para controlar las especies silvestres que crecen dentro de los yerbales, que ahora lo hacemos con asada, o lo hacemos por machete o motoguadaña. Lo van a hacer con paquetes tecnológicos. No me vengan después con que tenemos labios leporinos, espinas bífidas, leucemias, cánceres, malformaciones congénitas, extinción de la biodiversidad, advirtió Sand. El éxodo hacia Brasil: cuando la yerba no alcanza La crisis ya tiene consecuencias concretas en el tejido social de la región. Según el ministro provincial López Sartori, hoy el presidente Lula le está pagando el sueldo a muchos yerbateros misioneros, correntinos, formoseños y entrerrianos, por el éxodo que se está dando en una producción que no encuentra rentabilidad. Los números son elocuentes: mientras una jornada de trabajo rural en Brasil ronda los $50.000, en Argentina no supera los $25.000 pesos. Hoy se están yendo de la provincia muchos productores para ir a trabajar en Brasil, confirmó López Sartori . La respuesta provincial: una pizarra contra la incertidumbre Ante el vacío de regulación nacional, el gobierno de Misiones impulsa la creación de una pizarra de precios que sirva como parámetro público de referencia para toda la cadena. La propuesta fue presentada formalmente por el representante provincial en el Instituto Nacional de Yerba Mate (INYM), Ricardo Maciel. Busca generar transparencia y mejorar la competencia porque el productor sabrá quién paga mejores valores, según explicó el director por la producción del organismo, Roberto Ferreyra La crisis actual se desencadenó con la derogación del marco legal del INYM mediante un decreto de Sturzenegger, que eliminó los mecanismos de fijación de precios de referencia y regulación de la oferta que durante décadas habían buscado equilibrar la relación entre productores, secaderos e industrias. Mientras tanto, el conflicto bélico en Medio Oriente genera incertidumbre adicional: Siria, principal importador de yerba mate argentina, se encuentra en zona de tensión.
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