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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 09/03/2026 22:46
La introducción de los nuevos motores híbridos en la Fórmula 1 generó numerosas críticas durante el estreno del reglamento en la fecha inaugural disputada en Australia. El debate escaló a tal punto que se trasladó a la IndyCar, cuando el equipo campeón y el más laureado publicó un provocador posteo dirigido a los conceptos de manejo energético adoptados por la Máxima. El equipo Chip Ganassi Racing, vigente campeón con el español Alex Palou (ganó la primera fecha de este año) y que ostenta 13 títulos en la historia de IndyCar -siete más que su inmediato perseguidor, Team Penske-, publicó en sus redes sociales: Super-clipping, bajar la marcha en las rectas, gestión de la batería... Sí, acá no hacemos eso. Acá corremos. Dicha publicación encendió las redes sociales y comenzó el ida y vuelta entre los fanáticos de una y otra categoría. Hacia el final del intercambio, el dato decisivo lo marcó el propio equipo de Ganassi: Tenemos 800 caballos de fuerza y mantenemos el acelerador a fondo, respondió a un seguidor de F1 que había recordado que la IndyCar también utiliza motores híbridos. La aclaración surgió cuando la escudería estadounidense explicó que, aunque sus monoplazas adoptaron una tecnología similar en 2024, las diferencias con la máxima categoría internacional son sustanciales tanto en el enfoque técnico como en el rendimiento esperado. Cabe recordar que la IndyCar también implementó motores híbridos en 2024, combinando su motor V6 biturbo de 2.2 litros con una Unidad de Generación de Energía (ESU) montada en la carcasa del embragüe. Este sistema recupera energía cinética mediante el frenado, que luego se almacena en supercondensadores. El piloto puede activar manualmente ese depósito, agregando más de 100 caballos de fuerza a la potencia habitual y superando así la barrera de los 800 caballos de fuerza totales. A diferencia de la F1, donde la gestión de recursos eléctricos puede forzar a los pilotos a sacrificar velocidad a lo largo de las vueltas, en IndyCar la filosofía prioriza mantener el máximo rendimiento sin restricciones estrictas de distribución energética. El nuevo reglamento de la F1 se concretó luego del acuerdo entre Formula One Management (FOM), que es la empresa a cargo de Liberty Media y que es dueña de los derechos comerciales de la categoría; el ente fiscalizador que es la Federación Internacional del Automóvil (FIA) y las escuderías. La implementación de las nuevas reglas comenzó en Australia e introdujo motores híbridos alimentados por un sistema de baterías que entrega energía en partes iguales desde la combustión interna y la electricidad: 50% potencia a combustión y 50% eléctrica. Bajo estos parámetros, la gestión eficiente de la batería y la energía almacenada supera en importancia a la velocidad pura en la pista. Dentro de la terminología que sustenta este nuevo sistema, surge el concepto de super-clipping: una caída abrupta de velocidad durante la aceleración, incluso con el pedal a fondo, ocasionada por la descarga súbita de energía eléctrica. Ese concepto se suman a otras técnicas como bajar la marcha en las rectas y la gestión de batería. El automovilismo es sinónimo de velocidad y la nueva era de la Fórmula 1 genera controversia por su flamante reglamento, donde los pilotos están adquiriendo una nueva forma de manejar para poder administrar la energía, contra una IndyCar cuyos autos oscilan los 370-380 km/h en las 500 Millas de Indianápolis.
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