09/03/2026 23:57
09/03/2026 23:57
09/03/2026 23:57
09/03/2026 23:57
09/03/2026 23:56
09/03/2026 23:56
09/03/2026 23:56
09/03/2026 23:56
09/03/2026 23:56
09/03/2026 23:51
Parana » Lasexta
Fecha: 09/03/2026 22:26
En la Argentina actual, las dificultades económicas no solo impactan en el bolsillo o en el acceso a ciertos bienes. También tienen efectos en la vida emocional de las personas. La incertidumbre laboral, la presión por sostener gastos, las deudas o la sensación de inestabilidad pueden generar un desgaste psíquico que muchas veces aparece en forma de ansiedad, irritabilidad, problemas de sueño o desmotivación. Como señalaba Sigmund Freud, el malestar humano no surge únicamente de conflictos internos: también está ligado al modo en que vivimos en sociedad y a las tensiones que ese contexto genera. Desde la sociología, Émile Durkheim utilizó el concepto de anomia para describir momentos en los que las reglas, expectativas o referencias sociales se vuelven menos claras. En términos simples, es cuando el entorno deja de ofrecer un marco estable que ayude a ordenar la vida cotidiana. Lo contrario de la anomia sería un contexto donde existen ciertas referencias previsibles: rutinas, instituciones y acuerdos sociales que brindan orientación. Cuando esas referencias se debilitan, muchas personas pueden experimentar una sensación de desorientación o incertidumbre que impacta en su bienestar psicológico. Un ejemplo sencillo puede ayudar a entenderlo. Supongamos que alguien atraviesa un cambio laboral inesperado. La situación puede ser difícil, pero si la persona siente que el entorno ofrece posibilidades y cierta estabilidad, el desafío se vuelve más manejable. En cambio, cuando la sensación general es de incertidumbre prolongada, ese mismo evento puede vivirse con mayor angustia o preocupación. No necesariamente porque la persona tenga menos recursos personales, sino porque el contexto también influye en cómo se procesan las dificultades. El psicoanalista argentino Enrique Pichon-Riviére aportó una idea muy útil para pensar estos procesos: el sujeto siempre se desarrolla dentro de una red de vínculos. Las personas se construyen en relación con otros familia, trabajo, comunidad y esas redes cumplen una función de sostén. Cuando esos vínculos se debilitan o se vuelven más frágiles, es común que aumente la sensación de soledad o sobrecarga emocional. Algo similar se observa en distintos estudios sobre salud mental y vida cotidiana. Investigadores vinculados a la psicología del desarrollo y la educación, como Emilia Ferreiro, han señalado que el entorno social también influye en las oportunidades de crecimiento personal. Cuando el estrés se vuelve constante por preocupaciones económicas, exigencias laborales o incertidumbre puede aparecer lo que hoy se conoce como estrés crónico, una situación que afecta la concentración, el estado de ánimo y la capacidad de planificar a futuro. Desde el punto de vista clínico, esto invita a mirar el malestar psicológico con una perspectiva más amplia. No todo síntoma se explica únicamente por la historia individual de una persona; muchas veces también refleja el modo en que se está viviendo el presente. Por eso, en la práctica terapéutica suele ser importante considerar tanto los recursos personales como el contexto en el que alguien desarrolla su vida. La pregunta entonces no es solo ¿qué le pasa a esta persona?, sino también ¿qué está atravesando en su vida cotidiana?. En muchos casos, el trabajo terapéutico apunta justamente a ordenar la experiencia, recuperar cierta claridad frente a la incertidumbre y fortalecer los recursos internos para enfrentar las dificultades. A veces no se trata de cambiar todo el contexto, algo que no siempre es posible, sino de ayudar a que la persona encuentre nuevas formas de comprender lo que le ocurre y de posicionarse frente a ello. Porque incluso en escenarios complejos, la posibilidad de pensar lo que uno vive y de compartirlo con otro puede convertirse en un primer paso para recuperar el equilibrio. (*) Juan Ignacio Demartini es licenciado en Psicología (MP 2.956). Ig: Lic.jdemartini. Blogger: JuanoDemartini.
Ver noticia original