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Federal » Federal Al Dia
Fecha: 09/03/2026 22:13
El presidente de la Caja de Jubilaciones y Pensiones de la provincia, Gastón Bagnat, brindó detalles exhaustivos sobre la compleja situación del sistema previsional entrerriano. Entre el peso del déficit millonario, las distorsiones salariales y la presión de los gremios, el funcionario defiende un proyecto que busca sostenibilidad a largo plazo sin afectar a los actuales beneficiarios. En las últimas semanas, los pasillos de la Casa de Gobierno y de la Caja de Jubilaciones han sido el epicentro de una actividad frenética. Al frente de este proceso se encuentra Gastón Bagnat, quien no oculta el desgaste de una gestión que se ha propuesto desarmar una «bomba de tiempo». Con un discurso que busca posicionarse lejos de los ajustes tradicionales, el funcionario presenta la iniciativa como un escudo protector: Lo que estamos haciendo es defender la caja, defender los beneficios del jubilado provincial y defender el 82% móvil. Según su visión, el sistema requiere «correcciones dolorosas» precisamente para evitar su colapso y honrar los derechos adquiridos. Uno de los puntos más polémicos y técnicos que Bagnat puso sobre la mesa es la actual relación entre lo que percibe un trabajador en actividad y un jubilado. El diagnóstico es contundente: El promedio de las jubilaciones es superior en más de un 10% al promedio de los activos, dijo a En el Dos Mil También. Esta situación, que él mismo califica como una anomalía histórica, ha generado una pérdida del poder adquisitivo en el sector activo mientras el sistema previsional generaba «anticuerpos» para proteger el haber pasivo. La clave reside en la denominada «tasa de transferencia». Mientras que en otras provincias como Córdoba se paga el 82% del sueldo neto (después de descuentos), o en Santa Fe el 72%, Entre Ríos mantiene un 82% sobre el bruto. Esto significa que, al jubilarse, un trabajador puede terminar percibiendo de bolsillo una suma superior a la que recibía cuando estaba en funciones, ya que deja de realizar aportes previsionales pero su haber inicial se calcula sobre una base más alta. Esta distorsión se agrava con la movilidad descentralizada. Con 84 escalafones diferentes capaces de dictar adicionales y paritarias propias, se producen situaciones que Bagnat tilda de «rutilantes». Citó el caso de OCER, donde un adicional otorgado en 2023 generó que los jubilados cobraran un 70% más que los activos en ese sector, sin haber aportado nunca por ese concepto durante su vida laboral. Se trata de que vos cobres por lo que aportaste, sentenció, subrayando que la falta de proporcionalidad es uno de los mayores problemas actuales. El peso del déficit y la «receta de la realidad» El gobernador Rogelio Frigerio ya ha hecho público que el déficit proyectado para este año alcanza los 400.000 millones de pesos. Para dimensionar la magnitud del sistema, Bagnat precisó que la provincia pagará este año 1,365 billones de pesos en jubilaciones, lo que equivale a casi 1.000 millones de dólares. Si bien el déficit actual ronda el 30%, el funcionario advirtió que, de no haberse tomado medidas iniciales, la proyección trepaba al 50%. Consultado sobre si este déficit representa una transferencia de ingresos del sector privado al público -dado que el Tesoro se nutre de impuestos para cubrir el bache de la Caja-, Bagnat coincidió parcialmente: Estamos disminuyendo el esfuerzo que el conjunto de los ciudadanos tiene que hacer para sostener el déficit. En ese sentido, defendió la necesidad de eficiencia, señalando que actualmente sale más caro una persona estar jubilada que estar en activo. Para el titular de la Caja, no hay espacio para la especulación política: La mejor receta es la realidad. Es aceptar que tenemos un sistema solidario y que los sistemas solidarios son deficitarios. Sin embargo, aclaró que el desafío es alcanzar un equilibrio tolerable para la sociedad. El remedio que no tomás hoy, dentro de seis meses es más fuerte, comparó, reforzando la idea de que postergar la reforma solo agravará el problema. Los cinco ejes del borrador y el futuro del 82% El proyecto de ley, que comenzará a circular tras reuniones clave con legisladores, se apoya en cinco pilares: la edad jubilatoria, los regímenes especiales, el cálculo del haber inicial, la movilidad y la sustentabilidad. Sobre la edad, Bagnat fue enfático en que no habrá cambios retroactivos ni abruptos. La propuesta contempla una suba gradual -por ejemplo, medio año cada dos años- para alinearse con los parámetros nacionales en un horizonte de 5 a 10 años. En cuanto al haber inicial, se analiza extender el período de cálculo de los últimos 10 a los últimos 15 años de aportes para buscar mayor equidad. Respecto a la movilidad, el cambio es estructural: se busca desenganchar el aumento del jubilado de las paritarias específicas de cada sector para pasar a un índice unificado o por grandes grupos (como el magisterio o el escalafón general). La movilidad te tiene que garantizar que acompañes la evolución del sueldo activo, pero no puede estar a merced de los distintos sectores, explicó Bagnat, asegurando que esto no implica abandonar el 82% móvil, sino darle previsibilidad al sistema Un punto crucial de la estrategia oficial es mejorar la recaudación que llega desde la Nación. Bagnat desmitificó el temor a la «armonización», presentándola como una herramienta técnica para obtener más fondos. Explicó que ANSES financia el déficit previsional de la provincia bajo la simulación de qué pasaría si esos jubilados estuvieran en el sistema nacional. Actualmente, Entre Ríos recibe unos 6.000 millones de pesos mensuales, pero tras realizar auditorías y detectar errores en las bases de datos heredadas, Bagnat está convencido de que el monto debería oscilar entre los 12.000 y 15.000 millones. Al igualar condiciones como la edad con los estándares nacionales, la provincia deja de «competir renga» ante el organismo nacional y puede aspirar a que el Tesoro provincial deba poner cifras más «tolerables» para cubrir el resto del déficit. El «microclima» estatal y la resistencia gremial La reforma ya enfrenta rechazos públicos de gremios y algunos legisladores, incluso antes de que el texto final sea presentado formalmente. Ante esto, Bagnat diferencia entre el «microclima del Estado» y el resto de la sociedad entrerriana. Reconoció que en una provincia donde el empleo público es un motor central y donde la relación con el empleo privado es casi de uno a uno, cualquier cambio genera inquietud. Sin embargo, lanzó un desafío a los sectores opositores: Es el momento de proponer algo por su propio sistema. El no por el no mismo hoy no tiene ningún tipo de razón de ser. Bagnat asegura que el diálogo está abierto y que incluso las charlas con los sindicatos le permiten hacer «sintonía fina» sobre ciertos temas. Finalmente, el funcionario reiteró que el gobierno de Rogelio Frigerio ha decidido «meter la mano en el problema» en lugar de patearlo hacia adelante como gestiones anteriores. Con la mirada puesta en los 120.000 activos que el sistema deberá absorber en el futuro, Bagnat concluyó que la rapidez no es la prioridad, sino el «consenso» y la «solidez técnica». Por eso, sostuvo que los resultados se «van a empezar a ver dentro de 5, 8 o 10 años, porque se trata de dejar el sistema mejor preparado a futuro». #CostaParana #federalaldia #radiointegracion905
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