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» La Nacion
Fecha: 09/03/2026 13:21
Incontinencia urinaria: una terapia puede marcar la diferencia, pero por un tabú los pacientes aún no buscan ayuda a tiempo SAN PABLO. La incontinencia urinaria sigue siendo un tema del que mejor no hablar y hasta un motivo subestimado de consulta, según contó Larissa Bezerra, neuroingeniera y fisioterapeuta brasileña especializada en piso pélvico. Su caso es particular: ella no recuerda haber vivido en algún momento sin pérdidas involuntarias de orina. Nací así, con este problema, dijo. Ahora, a los 35 años, ve en el consultorio cómo esa misma disfunción aún avergüenza a chicos y adultos por igual, que piensan que son los únicos a los que les está pasando. La incontinencia urinaria es un tabú muy grande todavía, afirmó. Lo hizo al hablar en un panel con pacientes tratados por distintos problemas de salud con dispositivos cada vez más pequeños y equipos robotizados en una carrera por incorporar innovación tecnológica a la medicina, que está desafiando la sustentabilidad de sistemas de salud en crisis. Fue durante Mind360, un encuentro organizado en esta ciudad por la empresa Medtronic de dispositivos médicos, entre los que está el marcapasos cardíaco sin cables más pequeño del mercado (apenas 3 cm). Bezerra tiene implantado en la parte baja de la espalda un dispositivo algo más grande que una moneda que envía señales eléctricas a los nervios sacros que controlan la vejiga y los músculos del piso pélvico que intervienen en la micción. Durante el evento, se habló de cómo la innovación se está combinando con la miniaturización para desarrollar tecnología más eficiente para los pacientes y los médicos tratantes. En diálogo con LA NACION, y más allá de la mayor información disponible que hace años, Bezerra explicó que el tabú que aún pesa sobre la incontinencia se debe a que tiene que ver con partes íntimas. Por eso, demoran en buscar tratamientos, no se animan a decir lo que les pasa o tienen problemas con la higiene, dijo la fisioterapeuta. Muchas personas terminan relatando que mojan la ropa cuando van a trabajar, estudiar o en encuentros sociales. Eso hace que cambien rutinas y pierdan calidad de vida por vergüenza e higiene. En muchos casos, dejan de salir y de hablar de lo que les pasa, dijo Bezerra. En las consultas que atiende en el sistema público y privado, recibe a hombres y mujeres de todas las edades y por todo tipo de disfunción del piso pélvico. La mayoría, sin embargo, son por incontinencia urinaria. Son pacientes que llegan después de haber agotado tratamientos con fármacos, sondas o procedimientos quirúrgicos básicos de vejiga o psicoterapia, como también los intentó ella desde chica. No soporto más. No sé qué más hacer, es lo que, según contó, suelen decirle al abrir la conversación en el consultorio. Ella comienza con una serie de ejercicios para mejorar la musculatura del piso pélvico y también les habla sobre la neuromodulación sacra que a ella le resultó efectiva, y los orienta con derivación a médicos especialistas en ese tratamiento. Voceros de Medtronic explicaron, ante la consulta, que el sistema que comercializan está indicado para tratar el síndrome de vejiga hiperactiva (necesidad súbita, urgente e incontrolable de orinar ocho veces o más al día con despertares nocturnos), incontinencia fecal crónica y retención de orina no obstructiva. Antes de implantarlo, el paciente hace una prueba con el dispositivo para determinar si dará el resultado esperado. Son pacientes en los que fallaron las terapias previas. Todas las líneas de tratamiento son delicadas, opinó Bezerra. En mi caso, como es el de tantos pacientes, una disfunción en el músculo pélvico interno impide tener una musculatura que funcione de la manera adecuada y termina causando la incontinencia urinaria, agregó. Su experiencia, ahora, la vuelca a ayudar a otros pacientes y lograr que lleguen a la consulta más tempranamente. Fue, también, lo que la llevó a formarse en fisioterapia del suelo pélvico y, después, combinarlo con la neuroingeniería, según contó a este medio. Uno de los mitos que quiso derribar es que se trata de un problema a partir de cierta edad, en las mujeres que entraron en la menopausia o en los hombres con problemas de próstata. Pude comprobar que cualquier persona puede tener incontinencia urinaria debido a esa disfunción del músculo del piso pélvico. Y eso puede ocurrir por diversos factores, como la obesidad u otras patologías refirió. Cualquier persona con este problema tiene que buscar ayuda profesional, derribar el tabú y hacerlo sin demorar, independientemente del tipo de incontinencia que sea, para poder acceder a un tratamiento adecuado que le devuelva calidad de vida. No sentir que solo les pasa a ellos y saber que se puede tratar. Hougelle Simplicio Gomes Pereira, neurocirujano del Hospital Riogrande, de Natal, trató a Bezerra y es uno de los profesionales con los que ella trabaja. Las personas tienen vergüenza de hablar de la incontinencia urinaria. Es un tabú, resaltó en diálogo con LA NACION. Tienen vergüenza de hablar con los médicos y los médicos no lo abordan en la consulta clínica. Y es muy importante hacerlo porque es un síntoma y un trastorno muy limitante en la vida del paciente. Hoy, contamos con una alternativa muy buena en la medicina bioelectrónica, como es la neuromodulación, explicó. En ese campo entran los dispositivos que también se están empleando para el dolor crónico, la epilepsia o el Parkinson, entre otros. Para el profesional, esa terapia está marcando una diferencia no solo en el control del diagnóstico, sino en la recuperación de la calidad de vida de los pacientes. En el caso de la incontinencia, explicó que la indicación se define de acuerdo con el tipo de disfunción. En la más común, que es por hiperactividad de la vejiga, casi todos los pacientes responden [a la neuromodulación sacra]. En un grupo más reducido, que son los casos con incontinencia urinaria por vejiga flácida, está indicado hacer una prueba antes porque una parte de esas personas no van a responder al tratamiento, detalló Simplicio. Como en la Argentina, en este país convive el sistema público con el sistema privado de salud. En el primero, según explicó el médico, no hay acceso a esa terapia, excepto con intervención judicial y que se compruebe que el paciente requiere esa intervención. En el sistema privado, en cambio, está disponible hace unos 15 años. El problema es el desconocimiento de la terapia y su impacto en la vida de los pacientes. Tanto de parte de los pacientes como de los profesionales, sean ginecólogos, urólogos, neurólogos y neurocirujanos, finalizó el especialista. En la Argentina, la tecnología también está disponible, de acuerdo con la indicación y la cobertura en cada caso, según se informó en el encuentro en esta ciudad.
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