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  • La resiliencia frente a situaciones límite

    » Clarin

    Fecha: 09/03/2026 10:56

    Quiero contar una historia que describe cuánto los pobres saben combatir el mal, las adversidades de la vida con una fuerza que asombra. Es una pequeña grande historia que vale la pena conocer. Es la de Inés, una mujer que este año va a cumplir 90 años y que tiene un hijo con serios problemas psiquiátricos. La vida de Inés hasta un cierto punto ha sido la de una mujer casada, con un buen pasar, donde la vida le sonreía. Su tiempo con el marido, dirigente de una importante empresa, la pasaba escribiendo novelas y creciendo el único querido hijo. Después de haber vivido en diferentes países, hasta Estados Unidos, y luego de la separación del marido, que la abandona, Inés ya a edad avanzada ha comenzado a vivir en el vértigo de la incertidumbre y de la pobreza. Vive con su pobre jubilación primero en hoteles de la Capital, que son verdaderas cuevas de suciedad, con alquileres muy altos que obligan a Inés a buscarse ingresos a través de la limosna y la creación por su parte de mini sillitas de madera que vende a los transeúntes. La odisea de Inés ha continuado en estos años, pasando de un hotel a otro; luego una caída con una rotura de la cadera que la obliga a internarse. Su fuerza de voluntad es inmensa y después de poco más de un mes sale del hospital y, nuevamente, a trabajar con la sillitas y en la búsqueda de otro hotel, porque el dueño del otro aprovechando de la caída, la había echado. Encuentran con el hijo otro hotel con una habitación en un primer piso, con escalera sin baranda de una vieja casona donde hay baño compartido con otros y una habitación donde duerme con el hijo, en camas que no se pueden definir cómodas, donde contrae también sarna. Luego pasa un nuevo drama; un día, volviendo de su lugar de trabajo, con su bastón y su mochila casi vacía es asaltada por un motochorro; se cae, pierde el bastón y se fractura otra parte de la cadera. Internada con su enorme fuerza de voluntad después de dos meses sale del hospital. Se busca nuevamente un hotel pero ahora las cosas han cambiado; cuando los dueños escuchan que se trata de una pareja ( madre e hijo) y ella es anciana, ya no la reciben. Algunos de manera cínica han contestado los ancianos que vayan a los geriátricos. Con la Comunidad de SantEgidio, con la cual Inés había construido lazos de amistad, se logra encontrar un pequeño departamento en Once. Con la ayuda de una Fundación y con el aporte de su jubilación y en la espera de la jubilación de su hijo, su vida cambia radicalmente. Hoy Inés tiene un refugio seguro, cálido y junto a su hijo y sus amigos podrá festejar con dignidad su próximo cumpleaños. Hoy cualquier ayuda a Inés es bienvenida; su casa quiere ser embellecida. Contra vientos y mareas Inés ha ganado su batalla por su dignidad y espera pronto que su hijo pueda ser curado de manera adecuada. El mundo fragmentado de Inés ha encontrado una unidad y un aire de familia que parecía perdido por siempre. Su resiliencia ha vencido. Por cualquier ayuda a Inés se puede escribir a sanegidiobue@gmail.com Sobre la firma Newsletter Clarín

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