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  • Juampi González, el presente del stand up, su premisa para los vínculos amorosos y su nuevo desafío: "Vengo rompiendo reglas hace rato"

    » Clarin

    Fecha: 09/03/2026 06:26

    Hace más de una década que Juan Pablo "Juampi" González es un nombre conocido en el extenso mundo del stand up. Su humor llega al público de las redes y también del teatro por abordar la temática que más incertidumbre genera en distintas generaciones junto al dinero y la salud: el amor y los vínculos sentimentales. Sus shows de comedia, como el último que hizo, Oveja Negra (su cuarto unipersonal), suelen convertirse en una charla abierta con el público sobre las relaciones y la soltería, donde nunca se cae en la solemnidad y siempre hay risas. La comparación del humorista con una especie de psicólogo se refuerza cuando se sube al escenario con una peluca colorada y tacos para encarnar a su alter ego, Alexandra Teapoya, una sátira a la famosa sexóloga Alejandra Rampolla. Pero el pasado del ganador de la primera temporada del reality "LOL Argentina" (Prime Video) dista mucho del material con el que trabaja en sus shows de comedia. Mi casa de la infancia era muy estructurada. Mi papá es ingeniero y yo estaba estudiando la misma carrera, hasta hice una pasantía de un año y medio en una empresa. Decidí bajarme con cuatro finales pendientes, recuerda Juampi en diálogo con Clarín. El camino del stand up se le apareció delante suyo viendo a un profesor de la facultad que, a pesar de dictar una materia pesada, daba las clases de tal manera que alivianaba el contenido. Yo ya empezaba a hacer stand up, todavía no se me cruzaba por la mente que podía ser mi profesión. Y se me ocurrió unir las dos cosas, expresa sobre sus inicios sobre un escenario. Ahora el comediante va a dar un siguiente salto en su carrera: una obra de teatro. Este martes 10 de marzo debutará en el Teatro Premier con la comedia Regla de tres simple (junto a la también humorista Nancy Gay, los martes y miércoles a las 20.30), donde se animará a actuar en una ficción de texto por primera vez. -¿Cómo definís este cambio que estás haciendo del stand up al teatro más bien tradicional? -Es una transición que venía buscando hace tiempo y tenía ganas de que suceda. Me habían ofrecido ya una obra de teatro, pero no la sentía tan cercana. Esta la leí y es una comedia que me divirtió desde el minuto cero. Hoy me siento cómodo con la comedia, el día de mañana capaz me anime a un drama. Es un desafío para mí, así que me meto en los ensayos y por suerte la pasamos bien. Pero bueno, también estoy lleno de miedos por ser algo nuevo. -¿Es tu primera vez trabajando con un texto? -Había participado en microteatro o tenía algunas participaciones en series, pero todo muy chiquito. Es la primera vez que voy a estar una hora y algo aferrado a un texto al 100%. Entonces sí, obviamente con mucho miedo, pero del miedo lindo, de ese que te motiva, que te da energía y te da pilas. Estoy contento. -Antes que actor, primero fuiste humorista. ¿Cómo te sentís encarando los momentos más dramáticos que exige la ficción? -Estoy aprendiendo, pero tengo ganas de pelar esa parte también y que la gente lo disfrute. Muchas veces escuché la frase de que es mucho más difícil reír que llorar. Yo siempre digo que no sé porque hacer reír me sale fácil y hacer llorar no lo intenté nunca. No sé si en esta obra van a llorar, pero seguramente alguna fibra íntima toquemos porque es un tema delicado: las relaciones, los amores correspondidos y los no tanto. Me encanta el desafío de mostrar otra cara mía. Me estoy descubriendo en esto, viendo qué matices puedo dar. -¿Te van a dejar improvisar? -Acá todavía no. Digo "todavía" porque estamos peleando, je. Justo eligieron a dos comediantes para hacer esto, o sea Nancy y yo, y es obvio tiramos a aportar. Han surgido cosas que ya quedan como fijas del texto, pero después veremos con el público y la adrenalina del vivo qué sucede. Tanto Nancy como yo tenemos la virtud de tener la creación de chistes a mano. Yo creo que si pasa algo en la sala, capaz que lo usemos a nuestro favor. El crecimiento como artista Juampi González cumplió recientemente 38 años y siente cada vez más cerca la década que le sigue. "Los 40 son como un cartelito en la ruta que te indica para donde ir después. Te empezás a replantear un montón de cosas. Aunque vengo rompiendo reglas y mandatos de hace rato", admite el ex estudiante de ingeniería. Sin embargo, los trayectos como forma de vida lo marcaron desde su nacimiento. Tiene DNI mendocino, pero vivió en Comodoro Rivadavia, Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) y Neuquén durante su infancia y adolescencia. "Lo que menos podría decir de mi vida es que soy mendocino, pero tengo una conexión muy fuerte con Mendoza. Ahora, al lugar al que más vuelvo es a Neuquén, es el último lugar donde viví antes de venirme a Buenos Aires", cuenta. -Haces stand up hace más de 16 años ¿Sentís que tuviste que cambiar el humor en este último tiempo? -Es raro porque hay una sensibilidad mayor, que no me parece mal. Nosotros, los comediantes, tenemos una coraza que no sirve para medir la sensibilidad del público. A veces hacés un chiste sobre algo que a otro le afecta muchísimo. Nuestro laburo es medir qué cosas son graves en serio y qué cosas son propias de un momento en que la sociedad está hipersensible. El teatro tiene un beneficio: la gente que viene entiende el contexto y se habilitan más cosas que en las redes, donde hay gente buscando de qué enojarse. -¿Te pasó alguna vez de ofender a una persona? -La última que recuerdo haberlo hecho fue en un show en Trelew. Recién había ganado Milei y le pregunté al público de qué trabajaba. Resultó que muchos eran empleados estatales. Hice un chiste sobre eso y una mujer se enojó y se fue. No era nada personal, yo bromeaba con la situación que se daba. Después hice un chiste para romper el hielo y retomé. -El público tiene mucho peso hoy en día en los espectáculos de humor y los comediantes suelen interactuar con la gente. ¿Cómo lo vivís como artista? -Es parte de la evolución del género. Hoy hay muchos shows que son solamente crowd work (interacción con el público). Creo que las redes sociales cambiaron el lenguaje. Uno tiene ida y vuelta constante con su público y sería raro que en el show no se abra ni un mínimo la puerta para interactuar. La gente va con ganas de participar. Yo durante mucho tiempo usé a Alessandra como la presentadora que rompía el hielo y generaba el clima antes del stand up propiamente dicho. Está bueno como recurso, pero a veces se abusa. Hay gente que se va con la idea de que el stand up es solo preguntarle a la gente qué hizo en el día, y el stand up no es terapia. -Arrancaste a hacer comedia en redes junto a otras personalidades como Grego Rossello. ¿Qué consejo le darías a alguien que recién arranca? -Primero que baje la ansiedad, porque uno quiere ser gracioso de entrada. Lo más gracioso de vos lo conseguís cuando no querés, porque ahí más real te volvés, y entonces más identificación vas a generar con el público. Y también esto de bajar la ansiedad es importante. Yo llené un teatro cinco años después de arrancar. Si estás haciendo algo porque para ese día el algoritmo te dice que eso va a rendir, en breve va a ser una mochila pesadísima. Regla de tres simple: una obra sobre los mandatos que rigen al amor en la actualidad Regla de tres simple, del guionista y director Hernán Krasutzky, es la historia de dos jóvenes que se conocen en la fila del baño de una fiesta. Mientras ella quiere una relación seria, él prefiere salir ileso de cualquier vínculo y retirarse después de la tercera cita. De esa dinámica se desprende la importancia del número tres: tres encuentros, tres oportunidades, tres veces que el destino pone en juego las creencias de los personajes. -¿Qué podés contar sobre Isidro, tu papel para esta obra? -Es un abogado, un tipo calculador y estructurado. Me siento identificado con eso. Su regla para el amor es no tener más de tres citas con la misma chica para no enamorarse y no salir lastimado. Todo lo que hace tiene un porqué. La obra es muy actual y real. Si no te pasa hoy, le pasó a alguien de tu entorno. Además, trabajar con Nancy es un plus, nos conocemos hace 16 años y nos entendemos mucho en el escenario. -¿Cuáles son tus propias reglas a la hora de salir con alguien? -Uno va aprendiendo. Yo hablaría los temas importantes antes, como si se quiere tener hijos o no, para no enterarte a los dos años cuando ya es algo definitorio. También creo mucho en la independencia dentro de la pareja. En mi "gráfico de torta", la pareja no debe comerse la porción de la familia, el laburo o los amigos. Está buenísimo que cada pareja deje de usar las reglas que la sociedad indica y tenga las propias. -¿Qué esperas que se lleve la gente después de ver la obra? -Yo creo que primero se van a reír mucho, que es el objetivo fundamental de una comedia. Y en esta obra se va armando como esa ola que lleva al público a un estado de gracia donde ya todo les resulta divertido por la acumulación de chistes. -¿Qué pasa si en medio de una función el público deja de ver a Isidro y empieza a hablarte como a Juampi, el comediante? -Eso mismo lo hablamos con el director: ¿Qué pasa si nos hablan?. Hay una complicidad en la que nosotros le hablamos al público sabiendo que están ahí, pero sin esperar una devolución. Veremos cómo resulta, porque al ser los dos comediantes, vamos a traer público de stand up. No estoy cerrado a que se genere un ida y vuelta. -Estás con Oveja Negra y ahora el estreno Regla de tres simple. ¿Sigue algo más? -Hay una puertita más dentro de la actuación: una película que primero se va a estrenar en cine y después en Prime Video. Mientras pueda hacer comedia en distintas plataformas, yo estaré feliz. DD Sobre la firma Newsletter Clarín

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